miércoles 18, mayo 2022
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Una lección enriquecedora

Al momento de escribir estas líneas todavía se encuentran en algunos estados del imperio norteamericano contando votos, a fin de decidir si serán los demócratas quienes lograrán el ejecutivo, o serán los republicanos quienes mantendrán el control, bajo la nefasta figura del actual presidente.

Mientras tanto, Donald Trump al verse perdiendo la elección aplica dos estrategias sucias, como todo lo de él, las cuales son declararse ganador por anticipado y denunciar fraude electoral sin que exista ninguna prueba que lo respalde, y además presentar acciones legales para solicitar nuevos conteos o la paralización de los que están corriendo en este momento.

La imagen que da con estas acciones es la de un perdedor desesperado o de alguien que no se encuentra seguro de su triunfo, el cual esperaba fuera arrasador y realmente no lo ha sido así, hasta este momento.

No se podría esperar otra cosa de quien es el ejemplar más depurado del matonismo y la vulgaridad, y que a pesar de ello hace cuatro años el pueblo menos escolarizado de los Estados Unidos, le dio el triunfo, pues en cierta forma representaba la manera de ser de la masa. El norteamericano educado, culto, respetuoso de los derechos de los demás, es una minoría. Ello, producto de un sistema educativo diseñado expresamente para generar una masa de ciudadanos ignorantes y hasta en cierta forma primitivos, a pesar de gozar de los beneficios de los adelantos técnicos que caracterizan al país.

Y para peor de males, dominado por una religiosidad casi medieval que se mezcla con el individualismo más aberrante, producto del pensamiento liberal.

Pero los tiempos cambian, tarde o temprano, pero cambian. Si triunfan los demócratas es posible que se realicen algunos cambios en la política exterior del imperio, y en la solución de algunos de los graves problemas internos. Si triunfan los republicanos, y teniendo a este triste personaje como presidente, que ya no tendría límites producto de cálculos electorales, lo más probable es que las circunstancias internas y externas empeoren, hasta el punto de provocar una nueva conflagración a escala mundial.

Lo que está sucediendo en estos momentos nos debe brindar una lección a los que vivimos en este minúsculo país, por cuanto nuestra democracia no es tan fuerte como creemos. Y si se mezclan las orientaciones y las ambiciones políticas con las creencias religiosas fundamentalistas en las próximas elecciones, como ya tuvimos una muestra en las pasadas, la polaridad que tanto daño hace será la tónica futura, sin que podamos predecir sus consecuencias.

Todavía hay entre nosotros quienes en su ignorancia continúan adorando el becerro de oro norteamericano, y creen que Trump es como un mesías enviado de lo alto para salvar el país que ya da muestras de decadencia. Están en su derecho de creer lo que les plazca, pero nunca podrán imponerle a los demás su forma de pensar.

Esperemos ver qué sucede al final. Pero tomemos las lecciones como algo que nos enriquezca en nuestra experiencia personal y colectiva.

(*) Alfonso J. Palacios Echeverría

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3 COMENTARIOS

  1. Trump lleva 5 millones de votos mas en el 2020,de los que lo hicieron Presidente en el 2016.Su popularidad aumento durante su mandato.
    Ahora tiene que luchar con las mafias de Philadelphia y Nevada.
    Si alguien no se va a dejar robar las elecciones es Trump.Ese es un gallo de pelea de verdad.

  2. Siempre nos han enseñado que en una democracia la mayoría de los votos de los ciudadanos son los que eligen al presidente. Irónicamente dizque en el país más democrático del mundo, no son los ciudadanos los que eligen al presidente en EEUU, sino el «Colegio de Electores», su voto muchas veces no representa el deseo del voto popular; desde mi punto de vista eso no es democrático. Pero de todas maneras, el verdadero poder en EEUU, vine desde las sombras.

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