miércoles 17, agosto 2022
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Las feministas españolas llegan al 8 de marzo fuertes, pero divididas

Bilbao (España), 7 mar (Sputnik).- Este lunes, 8 de marzo, el movimiento feminista español recordará su lucha a lo largo de todo el país de maneras muy diversas debido a la pandemia y con distintos lemas.

‘Por ser mujeres. España Feminista’ es el lema elegido por el Instituto de las Mujeres: «quiere rendir homenaje a todas las mujeres que, durante la grave crisis sanitaria, se han visto obligadas a compatibilizar, muchas veces en precario, su actividad laboral con el rol de cuidadoras que la sociedad les impone por el simple hecho de ser mujeres», explican desde este organismo público.

El movimiento feminista español es uno de los más activos del mundo y frecuentemente ha dado titulares para la prensa internacional.

Una de las últimas ocasiones en diciembre de 2018 por la sentencia en primera instancia del conocido como caso de «La Manada», una violación grupal a una joven en los Sanfermines de Pamplona que fue castigada inicialmente como abuso y finalmente, y por el Tribunal Supremo, como violación.

Antipatía por las feministas

Pero esta extendida conciencia social no siempre fue así. Sin ir más lejos, en el año 1995 un estudio del estatal Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) revelaba que más de la mitad de los españoles (57,3 por ciento) sentía indiferencia (33,1) o antipatía (24,2) por los movimientos feministas.

El cambio de parecer fue muy rápido y discurrió paralelo a los cambios de Gobierno.

En 2004 llegó al poder el socialista José Luis Rodríguez Zapatero con la lucha contra la violencia contra las mujeres como una de sus banderas, dado que el año anterior habían sido 73 las españolas asesinadas a manos de sus parejas, una cifra que ha ido disminuyendo muy lentamente hasta la actualidad que se sitúa en torno al medio centenar en su balance anual.

En ese año, coincidiendo con su llegada al poder se multiplicó por tres el número de españoles que consideraban este asunto como uno de los tres principales problemas del país.

Estos niveles de conciencia ciudadana solo se recuperaron a partir del año 2019, con la llegada del también socialista Pedro Sánchez al poder, que recuperó el Ministerio de Igualdad, creado en 2008 por Rodríguez Zapatero para canalizar todas las políticas destinadas a fomentar las políticas de mujer y desaparecido posteriormente.

La escritora y periodista Mar Abad, que ha estudiado el fenómeno feminista a lo largo de la Historia, recuerda cómo hasta la aprobación de la Constitución española en 1978, tras la muerte del dictador Francisco Franco, una mujer no podía, por ejemplo, abrir una cuenta corriente en un banco: «tenía que darle permiso o su marido o su padre. Ahí se generó ya un movimiento feminista que fue muy importante porque rompía con el machismo y la misoginia atroz del pasado», explica.

La autora del libro «Antiguas, pero modernas» continúa detallando en conversación con Sputnik cómo «a principios del siglo XXI se genera un feminismo, coincidiendo con la mayor independencia económica de la mujer, que es incluyente, no se circunscribe a la idea del género, rompe sus estereotipos y dinamita las viejas convenciones sociales», señala.

Numerosas leyes

En estos meses de andadura, el Ministerio de Igualdad español liderado por la política de Podemos Irene Montero, ha iniciado una intensa labor legislativa. Sin ir más lejos, este martes está previsto que el Gobierno apruebe el Plan Corresponsables, que destinará 200 millones de euros para políticas que faciliten la conciliación de la vida familiar y laboral.

También ha sido reconocida su labor para prevenir la violencia contra las mujeres durante la pandemia, un periodo en el que aquellas que convivían con sus agresores se han visto más amenazadas debido a los sucesivos confinamientos.

Sin embargo, otras de sus políticas han generado críticas, incluso entre los propios colectivos feministas.

Es el caso de la llamada Ley Trans, dirigida al colectivo transexual y del que se conoce el borrador, pero que aún no ha llegado al Consejo de Ministros por las dudas de los socios del Partido Socialista.

Esta ley introduce la idea de la autodeterminación de género, es decir que cualquier persona por el hecho de sentirse mujer (u hombre) pueda ser reconocida oficialmente como tal, sin necesidad de un informe médico como hasta ahora.

Desde la Alianza contra el Borrado de las Mujeres se ha cargado duramente contra este proyecto. En conversación con Sputnik citan numerosos casos en los que, a su juicio, los derechos de las mujeres se ven vulnerados como las competiciones deportivas o la paridad en las listas electorales o los consejos de administración.

Además, este colectivo formado por feministas de larga trayectoria también alerta sobre el efecto en adolescentes con comportamientos no ajustados al estereotipo de cada sexo «están siendo dirigidos hacia la creencia de que cualquier comportamiento no ajustado a las imposiciones sexistas del género son comportamientos que predicen transexualidad».

Continúan explicando que «consecuentemente deben ser dirigidos al consumo de bloqueadores de la pubertad y las hormonas. Estas teorías ponen en riesgo la salud de los menores máxime cuando sabemos que esos malestares durante la pubertad desaparecen en más del 85 por ciento de los casos», señalan desde este colectivo que este sábado se manifestó en Madrid «contra el borrado de la categoría sexo».

Desde el Ministerio de Igualdad responden a Sputnik sobre este asunto que «no puede haber debate en materia de derechos humanos, y cumplir con las reformas necesarias para garantizarlos para todas las personas es la obligación de este Gobierno», señalan.

Movilizaciones en entredicho

A toda esta polémica normativa hay que añadir en este año la producida por las movilizaciones en pandemia.

La ministra de Sanidad, Carolina Darias, ya se mostró tajante hace una semana con su negativa a que se produjera ningún tipo de movilización por el 8 de marzo: «no ha lugar», sentenció.

Después de que Sanidad fijara postura, los responsables ministeriales de Igualdad siguieron esta línea y la Delegación del Gobierno en Madrid anuló su autorización inicial para celebrar concentraciones menores de 500 personas, una prohibición que fue recurrida por los sindicatos mayoritarios Comisiones Obreras (CCOO) y Unión General de Trabajadores (UGT), parte activa en estas marchas.

Además, la formación ultraconservadora VOX pidió en las semanas anteriores que se declarase el 8 de marzo Día Nacional de las Víctimas de Coronavirus ya que, según denunciaron, el pasado año el Gobierno «incentivó» la participación en las marchas feministas «con la única finalidad de cumplir su agenda ideológica» e ignorando «la salud de los españoles».

Hay que recordar que esta semana comenzará el lunes con las celebraciones del 8 de marzo en España y finalizará el domingo con el aniversario del primer Estado de Alarma que dio comienzo a un duro confinamiento y la sombra de los contagios masivos por, entre otros eventos multitudinarios, las marchas del 8-M de 2020, persiguió al Gobierno durante los primeros meses de la pandemia.

En este agitado contexto llega el movimiento feminista español al 8 de marzo con una agenda a la que, desde las diferentes ópticas feministas, se le reconoce que le quedan aún muchos hitos y conquistas que ganar. (Sputnik)

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