sábado 21, mayo 2022
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México tiende puentes con América Latina mientras reconfigura su relación con EEUU

Ciudad México, 20 mar (Sputnik).- México tiende puentes en sus relaciones con América Latina desde la presidencia de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac) y a través de acuerdos bilaterales como países como Bolivia, cuyo presidente Luis Arce será recibido el 25 de marzo, mientras reconfigura su relación con EEUU.

El canciller Marcelo Ebrard presentó a finales de enero pasado un plan de la Celac para 2021 centrado los desafíos regionales urgentes derivados de la pandemia por covid-19.

En ese documento plantea «coordinar esfuerzos regionales de recuperación económica post-pandemia y continuar con la estrategia regional sanitaria», contra la propagación del nuevo coronavirus.

El primer año de su sexenio, el presidente Andrés Manuel López Obrador recibió sin mucha trascendencia a mandatarios de signos opuestos entre sí en el horizonte ideológico como el cubano Miguel Díaz-Canel y el colombiano Ivan Duque.

Pero dio un giro este año, recibiendo por segunda vez al mandatario peronista argentino Alberto Fernández y cobró protagonismo defendiendo la postura de Arce en la Organización de los Estados Americanos (OEA).

México hizo un inusual llamado al secretario general de la OEA, el uruguayo Luis Almagro, a «evitar confrontarse con un Gobierno electo democráticamente como lo es el de Bolivia», advirtiendo que su postura «sienta un peligroso precedente».

El llamado del Grupo de Puebla

López Obrador es un líder de izquierda nacionalista reacio al protagonismo internacional.

Su rechazo a las giras internacionales hace que, en más de dos años en el cargo, solo ha viajado una vez a EEUU, cuando fue obligado a una visita relámpago a Donald Trump a la entrada en vigor del nuevo tratado de libre comercio de América del Norte (T-MEC), en julio pasado.

Para quienes se ilusionan con un liderazgo regional de su parte, vale recordar que su frase preferida es la negación de la diplomacia activa: «la mejor política exterior es la política interior».

Para evitar deslices en política exterior, ha desempolvado la llamada Doctrina Estrada de los años 1930, con la que México mantuvo una diplomacia ecléctica, centrada en la no intervención, la autodeterminación de los pueblos, y la solución pacífica de las controversias para sobrevivir si alineamientos ideológicos durante la pasada Guerra Fría.

En ese marco aparece la figura de Alberto Fernández, un entusiasta promotor del llamado Grupo de Puebla, colectividad formada por 36 líderes «progresistas», con más fama en el extranjero que en México, donde fue fundado.

Fue el actual gobernador de Puebla, Miguel Barbosa, del Movimiento de Regeneración Nacional (Morena) fundado por López Obrador, quien organizó un foro de tres días pagado con fondos públicos locales, del 12 al 14 de julio de 2019.

Ese encuentro fue ignorado por el presidente mexicano, quien no asistió, cuando llevada siete meses en el cargo.

Pero su reticencia cedió ante la insistencia del argentino Fernández, a quien recibió el 23 de marzo pasado, como invitado de honor de una de sus actividades favoritas: una de las fechas conmemorativas de los 200 años de la consumación de la independencia de México.

México y Argentina firmaron una «hoja de ruta» para reactivar mecanismos de asociación estratégica, en asuntos políticos, cooperación, comercio e inversión.

El mayor objetivo es impulsar juntos una agenda común en la Celac y el G-20, de las mayores economías.

Ante la era Biden

Después de cuatro años de una compleja relación con Trump, quien amenazaba con sanciones comerciales desorbitadas si México no desplegaba a su Guardia Nacional en las fronteras, López Obrador terminó cediendo para terminar llevándose bien con el magnate.

La apuesta fue llevada al extremo cuando surgió la extravagante denuncia de fraude electoral en las elecciones presidenciales estadounidenses de parte del líder republicano.

López Obrador se dedicó entonces a recordar sus batallas contra fraudes electorales que asegura haber sufrido, y evitó reconocer la victoria de Biden, hasta que fue inevitable.

Así llegó la primera cumbre virtual del 2 de marzo, cuando planteó mantener una relación de igualdad y respeto a las soberanías.

Pero sorprendió más que recordara la conocida frase atribuida al dictador Porfirio Díaz, que gobernó 32 años hasta 1911, en el estallido de la Revolución Mexicana: «pobre México, tan lejos de Dios y tan cerca de Estados Unidos».

Biden no pudo evitar una prolongada sonrisa cuando su colega mexicano expresaba: «ahora puedo decir: bendito México, tan cerca de Dios y no tan lejos de Estados Unidos».

Este viernes, la Casa Blanca confirmó que concedía a México la petición de 2,7 millones de dosis de la vacunas de AstraZeneca, en un acuerdo que contempla el cierre de las fronteras mexicanas sur y norte a las actividades no esenciales, por «razones sanitarias».

Pero el acuerdo contiene un elemento migratorio adicional.

El canciller Ebrard tuvo que justificarlo así: «EEUU tiene preocupaciones también comunes con nosotros, hacer una inversión significativa en Centroamérica, para que no tenga que migrar la gente por condiciones de pobreza o de inseguridad graves, lo mismo en el sur de México, también estamos avanzando en eso». La pertenencia de México a Norteamérica y a América Latina tiene esos bemoles. (Sputnik)

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