miércoles 6, julio 2022
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¿Por qué la agresividad de esta asamblea legislativa contra las universidades públicas?

La actual conformación de la Asamblea Legislativa tiene varios antecedentes de ataques a las universidades públicas. Por ejemplo, en el 2020, en un informe lleno de serias deficiencias técnicas se “concluía” con base en las declaraciones que favorecían los puntos de vista de los diputados autores que: “el Plan Nacional de Educación Superior está desconectado de las necesidades del país” (p. 124), sin que esto haya sido demostrado, sin hacer un balance de fortalezas y debilidades y sin que mediara un análisis de datos apropiado y suficiente. Lo que este informe demostraba eran, más bien, las gruesas falencias en la educación superior de sus autores.

Pese a que las universidades públicas hacen la mayoría de la investigación científica en Costa Rica, tendrían solamente uno de nueve asientos en la Junta Directiva de la nueva Promotora de Innovación e Investigación, según propone el proyecto de ley 21.660.

Sin que mediara discusión de fondo, en 2018 se recortaron diez mil millones de colones al presupuesto universitario, con una moción del diputado ultraconservador Jonathan Prendas, quien al mismo tiempo declaraba públicamente su reconocimiento al informe del Estado de la Nación, realizado, paradójicamente, con la misma fuente que estaba cercenando.

Estos golpes no son casualidad. Es importante considerar que el actual parlamento 2018-2022 estuvo fuertemente influido electoralmente por la confrontación entre dos visiones de mundo con fuertes conflictos entre sí: la visión religiosa-conservadora representada por el predicador neopentecostal Fabricio Alvarado y la visión neoliberal, pro-derechos individuales, representada por el exempleado de la transnacional Procter & Gamble, Carlos Alvarado. Esta confrontación de visiones de mundo nunca se ha detenido, porque estas dos posturas siguen compitiendo en esta asamblea; pero, interesantemente, manteniendo coincidencias en algunos puntos, uno de ellos el ataque a la visión humanista, integral y autónoma de universidad pública. Para los neoconservadores, las universidades públicas son un obstáculo a su visión teocrática, patriarcal y anti-Derechos Humanos. Para los neoliberales, las universidades públicas son un obstáculo a su visión tecnocrática y capitalista salvaje.

Como lo señaló en 2013 una comisión universitaria que analizó el sistema salarial, se requiere un régimen que privilegie el reconocimiento de la producción académica frente a los años de servicio. Paradójicamente, si las universidades son sometidas al arbitrio de una autoridad del gobierno de turno que no sabe nada sobre carrera académica (pues esta no es su naturaleza), este objetivo se verá imposibilitado. Es crucial entender que esta recomendación surgió de las propias universidades, no del ejecutivo, lo cual refleja el reconocimiento de este problema dentro de las propias universidades públicas.

En mi opinión, nadie que quiera dedicarse al servicio público debe recibir salarios de lujo y estos deben tener un techo cuyos criterios deben discutirse, pero el proyecto de ley de empleo público pretende poner a las universidades bajo el dominio de una autoridad rectora del empleo público y de un sistema salarial que le impediría poder gobernarse a sí misma en sus reglas de reclutamiento, selección, contratación, carrera académica, evaluación y terminación de contratos, imposibilitando así el fortalecimiento de la excelencia académica.

Uno de los argumentos para someter a las universidades públicas al control del gobierno central es el déficit fiscal y los excesos de algunos salarios, pero esto no toma en cuenta que la amplia mayoría de los empleados públicos y de los funcionarios universitarios no ganan salarios de lujo. Enfoquémonos en limitar y poner techo a los salarios excesivos, no en lesionar a toda la clase trabajadora, algo que además va en contra de la reactivación económica.

Vivimos en una época en la que se nos quiere altamente competentes en lo técnico, pero ignorantes humanística, filosófica, política, histórica y culturalmente. Así seremos eficientes, obedientes y no cuestionaremos nada. Conozco mucha gente así, a la que le irrita el pensamiento crítico, pues les saca de su zona de confort. El pensamiento crítico independiente y maduro requiere formación de calidad, disciplina y excelencia académica, pero además, autonomía universitaria.

Somos parte de una cultura en la que la narrativa hegemónica se centra en la competición y no en la cooperación, en la técnica y no en el conocimiento, en la utilidad instrumental y no en el disfrute ecológico, en la libertad material y no en la libertad mental. La visión de ser humano dominante es la de alguien orientado al egoísmo, el dinero y la derrota del otro, no a la solidaridad, el amor ni la estética. Las universidades representan un bastión del proyecto humanista integral.

El proyecto político hegemónico nos quiere despiertos económicamente, pero dormidos intelectualmente. Quieren universidades capacitadoras de técnicos para el empleo, pero no una formación holística que contemple las diversas áreas del saber.

Como decía Carl Sagan, vivimos en un mundo basado en la ciencia y la tecnología, donde la amplia mayoría de la población no sabe casi nada de ciencia, pues son solo operadores de instrumentos, no creadores ni exploradores ni conocedores, y la educación en ciencia se visualiza como instrumental, no como orientada a su raíz, una herramienta para pensar críticamente no solo sobre lo inmediato, sino también sobre nuestros orígenes, nuestro universo, nuestra naturaleza y nuestro propósito.

Los niños pequeños exploran su mundo continuamente y poco después de adquirir el lenguaje continuamente preguntan el por qué de cada cosa, pero llegan a una sociedad donde esto no suele ser bien visto por sus adultos, a quienes esto les incomoda, porque: ¿de qué me sirve preguntarme sobre el origen de cada cosa si eso no me va a dar dinero? Esta visión cuestionadora, que perjudica tanto a la agenda neoconservadora como a la agenda neoliberal es lo que está más profundamente bajo ataque y lo que algunos diputados luchan por destruir. Nos quieren flojitos y cooperando con el statu quo, y la autonomía e integralidad universitaria son vistas como obstáculos para conseguirlo.

(*) Pablo Chaverri, académico INEINA-CIDE-UNA

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6 COMENTARIOS

  1. El articulista vende la idea de que las universidades no son parte del estatus quo, sin embargo, la validez de este argumento se cae a pedazos tras un rapido analisis: las lineas de investigación son financiadas a menudo por organizaciones con intereses claros a favor del etatus quo (por ejemplo prestamos del banco mundial que fácilmente compran lealtades y comprometen las directrices universitarias) y además de esto, el presupuesto de las universidades es pagado por el gobierno, el cual baila al son del estatus quo también….describir a las universidades como un ente al margen del estatus quo es una farsa, vean a esos enajenantes movimientos feministas que simplonamente representan la realidad como un constante sometimiento al yugo masculino, una soplonería de irrealidades e idioteces que la universidad también ha promovido….ah claro, pero ellos «no son parte del sistema». Son parte del sistema para lo que les conviene y para lo que no les conviene.
    A mi ustedes no me vacilan con estas aseveraciones de que «no somos parte del estatus quo»

    • Estaré de acuerdo con que las universidades si tienen que ver con el estatus sin embargo como es mencionado en el articulo las universidades adquieren un desarrollo humanista integral queriendo que decidamos y pensemos por nosotros mismos y no nos dejemos vencer por ciertas expectativas que tiene el gobierno como es el aborto legal , leyes relacionados a la comunidad LGBTQ+ y como usted dice esos «enajenantes movimientos feministas». Gracias a las universidades que han promovido estas ideas hemos podido avanzar como sociedad y ser mas consientes de muchas situaciones incorrectas de hace muchos siglos atrás y por fin empezar a hacer un cambio positivo corrigiendo esas mentalidades tan poco intelectuales cómo la suya que siguen pensando que los ataques a las mujeres son «una soplonería de irrealidades e idioteces».

      • Las aseveraciones de los movimientos feministas basados en la idea de que viven en un sistema patriarcal esclavista que ha condicionado su desarrollo es una chavacaneria a la medida de los cegatos milenials que carecen de conocimientos historicos,politicos y filosoficos para entender cosas fundamentales…son tan brutos que ni siquieran entienden los rudimentos de la evolucion del lenguaje, ahora lo quieren modificar a la brava para incluir sus ocurrencias…todos sus conceptos son tan ilusos que se requiere ser especialmente pusilanime para creerlos y ademas para creer que los que ostentan el poder de verdad se lo van a dar a un monton de lesbianas mordidas con ambicion de notoriedad gratuita.

        Costa Rica en parte va de cabeza gracias a estas filosofias dañinas cuyo objetivo es lograr la polarizacion de sociedades sin asideros solidos en la tradicion como Costa Rica. Esta es una de las desgracias que sufren paises titeres como CR en los que cualquier ocurrencia es implantada facilmente en una gran parte de su mentalmente debil poblacion.

  2. No creo que es una asunto neopentecostal o neoliberal como lo plantea el articulista.Es un asunto de abuso claramente expuesto con las anualidades, entre otros temas. Dejen de quejarse ,pues tienen a la opinion publica en contra y observandolos, esperando a ver si es cierto que solitos pueden ordenarse.
    El pais esta pasando una crisis fiscal,en que nos endeudamos para solamente vivir.La Universidad tiene que ser conciente.

  3. ¿acaso será culpa de los empleados que por cortar las pensiones del Magisterio Nacional en su momento, se incrementaran los egresos por las anualidades que se derivan del alargamiebto de la vida laboral? La verdad es que los politiquillos siempre se han caracterizado por no ver más allá de sus narices, y los ejemplos se muestran en un proyecto de ley de empleo público cantinflesco, contradictorio, inconstitucional y cuya aplicación procura traer miseria que se reflejará en la economía en conjunto. Ya veremos en 10 años que de nuevo volverá al ataque, al darse cuenta que sus medicinas no funcionaron para contener el gasto público, porque no se enfocaron en la reforma del problema de fondo actualmente, que es el servicio de deuda el que provoca el problema. Lo preocupante es que aunque reconocer que de cada cuatro colones, se deben dedicar tres al servicio de deuda, no se hayan tomado medidas por ahí, pero sí atacan un componente que no suma más del 4% del presupuesto.

  4. Sigan oponiéndose al control del gasto, no importa, de eso no hay escape; cuando ya nadie nos preste, estemos hasta el cuello de deuda, y se acabe la plata para seguir pagando gollerias a las vacas sagradas, por más que lloren, griten y patalen, se les acaba la fiesta, no falta mucho para eso.

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