sábado 1, octubre 2022
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El gran mérito de Raúl

Hay mucha tela que cortar respecto a Raúl Castro, quizá mucho más que acerca de su difunto hermano Fidel.

A la caída del régimen mafioso de Batista, las cosas no estaban programadas para ser lo que fueron, no de parte de los tres grandes líderes revolucionarios, Fidel, Camilo y Ché, la idea fija era quitar la inmensa corrupción imperante en Cuba, amparada en una dictadura sangrienta. 

Un libro interesante acerca de Cuba, escrito por Hugh Thomas, muy objetivo, de casi mil trescientas páginas, es toda una cátedra de historia cubana. Ahora bien, después de la victoria de la revolución, los triunfadores no sabían realmente qué hacer, tenían ahora dos enemigos, los EEUU y los cubanos millonarios de Miami.  

El verdadero peligro eran los inmensos capitales acuñados mañosamente desde antes del secuestro de Cuba por los EEUU, con la farsa del Maine y la guerra contra España. ¿Qué hacer? ¿Colocar o volverse otro títere nuevo de ellos? No, definitivamente no.

Raúl, el único comunista convencido de todos ellos, ya llevaba la mente colocada en un nuevo camino, Raúl era comunista desde los 16 años. Fidel seria el líder y patrón todopoderoso, pero había que venderle la idea del comunismo.

La guerra fría estaba en pleno apogeo, los comunistas de Moscú necesitaban aliados por estos rumbos, para poder lidiar con el problema estadounidense. Jamás imaginaron los políticos de EEUU que eso sucedería, ellos padecen de la miopía que da el capitalismo, siempre fue así y será así, eso no se puede cambiar, entonces empezó una lucha de poder en círculos gubernamentales de la isla, desde luego que a largo plazo no podría sobrevivir ningún líder más que Fidel Castro Ruz, hechura de su hermano, Raúl, el poder detrás del trono, el ideólogo que debió haber nutrido su inteligencia con Mijail Suslov, el gran ideólogo comunista de Rusia, quien sobrevivió a todas las purgas estalinistas y posteriores, ¿su truco? Hacerse invisible ante los ambiciosos.

En Cuba, Raúl conseguía poco a poco conquistar a su hermano, para buscar el respaldo de los enemigos de los EEUU, lo que de hecho consiguió. Este mérito será algún día estudiado en las universidades, porque se le ha visto tan por debajo, que nadie imaginaría que Raúl era quien realmente manejaba los hilos internos y externos de Cuba, desde principios de los años sesenta. 

Los experimentos sociales aunque fracasaron por el bloqueo, sin duda enseñaron a los cubanos que uno necesita muy poco para poder vivir. 

Algunas veces la diferencia entre necesidad y capricho, nos cuesta la tranquilidad, en ese sentido la actual Pandemia, ha conseguido mostrarnos la realidad a todos en todo el mundo. 

Hasta la disidencia empezó a ser parcialmente tolerada, aunque muy bien manipulada, hasta convertirla en aliada del totalitarismo. Murió Fidel y todo siguió igual, porque el poder real siempre fue Raúl; allá a finales de los años ochenta, conocí un cubano en EEUU, hombre educado que sabedor de todo esto, se marchó de la isla, antes de que fuera imposible hacerlo, había sido gran amigo y compañero de clases de Raúl y lo conocía perfectamente bien, sabía cuál era el rol de éste en el gobierno cubano. Tuve la suerte de conocer a este señor, ahí empecé a aprender acerca de ideología política práctica.

Ahora, cuando Raúl se “retira” del poder en el Partido Comunista Cubano, realmente empieza la verdadera transición de la idea política cubana, que ha conseguido seis décadas de hegemonía en esa sufrida y codiciada isla del encanto. 

Raúl consiguió lo que muy pocos consiguen, por ambiciosos, hacerse invisible ante los poderosos, pasar desapercibido, tener un bajo perfil público, mientras se mueve en todos los círculos posibles, este mérito es de Raúl Castro Ruz, el hermano brillante de Fidel, 

Fidel con su ego superlativo, nunca lo logró comprender. 

Guardando las enormes distancias, los hermanos Arias son un ejemplo, los hermanos Calderón y los hermanos Tinoco, ejemplos de bajo perfil y alto perfil unidos en el equilibrio del poder. 

El mérito de Raúl fue hacerle creer a Fidel que él era el líder, el ideólogo, el inteligente, el mejor. Quien sepa ver, que vea…

(*) Dr. Rogelio Arce Barrantes es médico.

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4 COMENTARIOS

  1. Es interesante leer a un comunista que no lee la historia, es evidente que el sistema era inoperante, en Cuba y en cualquier otra parte, simplemente porque lo que se logró un cambio en los roles de los que ostentaban el poder político y económico y por supuesto todos los privilegios que eso conlleva, empobreciendo a toda la población. Cuando uno visita esa linda isla y habla con los cubanos que sobrellevan esa tiranía, se da cuenta el porqué están esperando desde hace 60 años que cambie el régimen y se vuelva a la libertad, porque sin negar méritos en educación y salud, la realidad del cubano es lamentable.

  2. El universo nos libre del comunismo , mi padre de nacionalidad cubana sufrió mucho por culpa de estas ratas de la dictadura, pero tampoco estuvo a favor del títere de Batista, exiliado murió añorando su Cuba libre…Que en paz descanse.

  3. La historia de Cuba es triste.Una prision enorme en una linda isla.Una gente alegre empobrecida hasta donde mas. Sus coterraneos 90 millas al norte en Miami han hecho en 60 años un emporio impresionante,con congresitas y senadores en la politica norteamericana.Nada que celebrar,unicamente para la nomenclatura y los tontos utiles ,fracasados en nuestra America Latina.

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