viernes 30, septiembre 2022
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Comunistas cubanos cierran Congreso entre interrogantes y esperanzas

La Habana, 19 abr (Sputnik).- El VIII Congreso del Partido Comunista de Cuba (PCC), celebrado entre el viernes y el lunes, dejó abiertas muchas interrogantes respecto al futuro de la isla, que padece una profunda crisis económica, agudizada por la pandemia y el recrudecimiento del bloqueo económico de EEUU.

«Me niego a perder la esperanza, quiero seguir confiando en que la Revolución sabrá sortear estos escollos, aunque el futuro se ve muy difícil», comentó a Sputnik la anciana Dinorah Rodríguez, jubilada y militante del PCC desde hace más 40 años.

La situación económica en la isla se ha deteriorado en el último año, un período marcado por el desabastecimiento de productos de primera necesidad, el incremento desorbitado de los precios en el mercado negro y la falta de liquidez financiera y de créditos para acceder al mercado internacional, situaciones que han crispado los ánimos en la población cubana.

La presencia por más de un año de una pandemia que ha paralizado los principales motores económicos del país, unido a la avalancha de sanciones unilaterales y restricciones impuestas por la Casa Blanca, ha obligado a la economía nacional a modificarse bajo situación crisis, con un saldo negativo y sin pronóstico inmediato, con fuerte impacto en el seno de la familia cubana.

Para esta mujer, que trabajó por casi cinco décadas como maestra en la enseñanza primaria, las nuevas figuras que encabezarán el Gobierno y la vida política del país tendrán como tarea primordial «dar pasos encaminados a buscar soluciones inmediatas a esos males, y alternativas que permitan mejorar el entorno».

«Hay que declararle la guerra al burocratismo innecesario, a la corrupción que se genera en las empresas estatales, a la mala dirección económica de algunos funcionarios del Estado, y a los que buscan vivir del pueblo», subrayó.

El presidente Miguel Díaz-Canel «tiene que sacudir la mata y quitarse de encima a todo el que entorpezca el bienestar de la gente», enfatizó Rodríguez.

En el informe central al VIII Congreso del PCC, el general Raúl Castro, líder saliente de la agrupación política, reconoció los efectos negativos asociados al exceso de burocracia, el deficiente control de los recursos, causa y condición por excelencia del dañino fenómeno de la corrupción, y otras ilegalidades que limitan el incremento de la productividad y la eficiencia.

«No han dejado de estar presentes problemas estructurales del modelo económico que no proporciona suficientes incentivos para el trabajo y la innovación», señaló Raúl Castro en su informe.

Ineficiencias y reclamos

Roberto Díaz es un vendedor ambulante de viandas y hortalizas, que en un primer momento estuvo reacio a conversar con Sputnik. «No me coja para eso, que a mí la política no me interesa, y lo único que hago es buscar cómo llevarle los frijoles a mis hijos», dice mientras continuó pregonando.

«Aquí lo que hace falta es que liberen aún más la iniciativa de la gente. Si el Gobierno no se puede ocupar de sembrar arroz y criar cerdos, que dejen que los demás lo hagan, y así todos podremos contribuir», subrayó el vendedor, ante la insistencia de Sputnik.

«Los precios están por las nubes –añadió Díaz-, las tarimas estatales medio vacías, los intermediarios entre los campesinos y la ciudad no paran de subir los precios, y la policía nos hace la vida imposible con sus multas. Por favor, la gente necesita comer y la cosa está bien fea»

Respecto a este tema, Raúl Castro llamó a actualizar y dinamizar el modelo económico y social, buscando «una adecuada combinación del carácter centralizado de la planificación con la autonomía y descentralización necesarias en las instancias intermedias y de base del sistema empresarial y de los gobiernos locales».

A su vez, uno de los retos del Gobierno cubano será consolidar el proceso inversionista, potenciar la productividad y la eficiencia en el desempeño del sector estatal de la economía, y flexibilizar e incrementar las formas de gestión no estatales (privadas y cooperativas).

También estará como prioridad elevar el incremento, calidad y eficiencia de las producciones nacionales, en especial de los alimentos, y –aseguró Raúl Castro- «desterrar el dañino hábito de importarlos y generar exportaciones diversificadas y competitivas».

Desterrar el inmovilismo

Otro de los llamados hechos en el recién finalizado VIII Congreso del PCC, a tono con un reclamo popular de muchos años, es combatir la resistencia al cambio y la falta de capacidad innovadora, expresada en actitudes de inercia e inmovilismo a la hora de aplicar nuevas formas de gestión.

«Hay que borrar la dañina noción, surgida al amparo del paternalismo e igualitarismo (dos flagelos con larga data en la vida socio-económica de la isla), de que Cuba es el único país donde se puede vivir sin trabajar», subrayó Raúl Castro en su intervención ante los comunistas cubanos reunidos en su VIII Congreso.

«No podemos olvidar que Revolución, según el concepto que nos legó Fidel (Castro) es tener sentido del momento histórico y cambiar todo lo que debe ser cambiado», recordó Dinorah Rodríguez, mientras compartía un café con el reportero de Sputnik.

«Fidel nos invitó a desafiar a las poderosas fuerzas dominantes dentro y fuera del país, y a luchar por nuestros sueños de justicia, y eso no podemos olvidarlo nunca si queremos avanzar», sentenció la anciana maestra.

Negativo triunfalismo

«Tenemos que tener confianza en nuestros comunicadores, no podemos seguir siendo voceros y tenemos que convertirnos en protagonistas de esta lucha social por alcanzar metas más altas de desarrollo; esa es la tarea principal de los periodistas: advertir, informar, cuestionar e investigar, sin hacerle el juego a nuestros enemigos», comentó a esta agencia un periodista cubano que prefirió el anonimato.

Según el informe al VIII Congreso, «persisten manifestaciones de triunfalismo, estridencia y superficialidad en la manera en que abordan la realidad del país. En ocasiones se presentan trabajos periodísticos que, en lugar de esclarecer, tienden a confundir. Estos enfoques dañan la credibilidad de la política informativa y de comunicación social», subrayó Raúl Castro hace dos días.

«Es bueno que Raúl reconozca eso, pero hace falta que quienes dirigen nuestros medios de prensa estén más abiertos, se autocensuren menos, y que los funcionarios del Estado y el Gobierno no olviden que son funcionarios públicos y aporten más información y respondan a las inquietudes del pueblo», expresó el comunicador entrevistado.

Estas y otras aristas candentes marcarán el futuro de Cuba en los próximos años, sin la presencia de los líderes históricos de la Revolución en el poder, con caras más jóvenes decidiendo la ruta a seguir.

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