viernes 12, agosto 2022
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El virus ama a Costa Rica

El mal, la tragedia, el pecado, aman a los virus, a las bacterias, a la enfermedad, porque estos son sus mejores instrumentos. Y a su vez los virus, las bacterias y la enfermedad aman la soberbia, el orgullo, la vanidad y la prepotencia humanas porque son sus mejores portadores. 

La población en general de Costa Rica y Costa Rica como nación en la comunidad de naciones se han venido considerado a sí mismas, no sé desde cuándo pero creo que tal vez con más ínfulas desde 1821, como una especie de híbrido entre Superman y Robocop: somos más guapos, más educados, más civilistas, más democráticos y, por supuesto, inmunes a todos los males por ser más avanzados e inteligentes y por tener un mejor nivel de vida y por ser más felices que todos los demás incluso del mundo, como cree mucha gente. 

Estas percepciones sobre nosotros mismos son alimentadas por los partidos políticos y los candidatos a todos los cargos en la esfera del poder porque le dicen a uno que uno es así de extraordinario y superior y uno les agradece con el voto de inmediato. Han sido expertos nuestros gobernantes y sus ministros y los legisladores en fomentar esa cantilena de más democráticos, superiores, mejores que todos los demás porque eso abona una vanidad y una superfluidad general que es el combustible de un régimen esclavista moderno muy sofisticado, cuyos cepos, látigos y linchamientos son el lavado de cerebro de una población a la que van atontando gradualmente sin la anticuada violencia corporal y más ahora con gran ayuda de la inteligencia artificial (en más sencillo: quitarle al cerebro humano para darle a la máquina que es parte del capital del poder). 

Por décadas he venido repitiendo como loro tonto que la guerra debería ser la principal maestra: cuando ocurre todo cae: la economía, la educación, la salud, la dignidad, la justicia, todo. Caen las bombas y destruyen toda la infraestructura y ahí no hay tal de síndromes ni depresiones ni nada que quede a salvo. Pero es que yo he vivido en países que han pasado por eso y aquí nunca ha ocurrido tal cosa y la verdad es que ni me escuchan pero menos van a creerme. “En Costa Rica no es así”, “aquí es diferente”. ¿Ah sí?  Bueno, sí, aquí es diferente:  ya le ganamos hasta a India en casos de covid 19 por 100.000 habitantes según una fuente. 

Tal estado de situación en gran parte debido a la infatuación inducida por el discurso oficial de siempre sobre cómo y qué es Costa Rica. No nos han regañado ni corregido. No nos han cantado las verdades como debe ser. Solo nos han dado golosinas para amansarnos y vender la sonrisa de la publicidad turística, de paso alimentando una superfluidad consumista, un nacionalismo, más bien un chauvinismo y una prepotencia que al final nos destruyen como estamos viéndolo: a todos, como en la guerra; caen ricos y pobres, buenos y malos, niños y viejos por igual.

Todo lo clausurable debe clausurarse, sufra quien sufra y por todo el tiempo que sea necesario, para en primera instancia detener el avance de la muerte pase lo que pase y a costa de lo que sea. Porque es la población prepotente e ignorante el primer enemigo y más mortal que el virus mismo. Y ya después de poner freno a su desenfreno y a su insensatez entonces ver qué hacemos con lo que queda.  Pero no se logra por la vía del diálogo, la economía, el derecho, el comercio, la educación o la democracia. De hecho, el virus es lo más democrático que hay si lo vemos bien. 

(*) Orlando García Valverde, Traductor-Intérprete Oficial

29 de abril de 2021

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3 COMENTARIOS

  1. La mejor descripción de lo que pasa en el País. Ya paso la hora de ser los abanderados de los derechos humanos? O los alcahuetes de los negacionistas ignorantes. Mano dura contra los que no acatan las directrices y para los que emiten esas directrices, por favor sean mas serios y actúen de acuerdo a la gravedad de la situación actual. No es posible que en plena pandemia las rutas a las playas estén colapsadas. Nadie quiere una comunidad rica con miles de muertos por covid

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