lunes 28, noviembre 2022
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Los virus como factor evolutivo

Hace tres décadas mi posición acerca de la razón de ser de los virus, era que estos actuaban descodificando y codificando el genoma humano (y de todos los seres vivos, pero éste no es el punto aquí y ahora) lo planteé a dos investigadores franceses, no obstante mi voz fue voz que clama en el desierto. 

 

Nada, absolutamente nada en el universo es por azahar, todo tiene su razón de ser. Una planta que consideremos basura o charral, puede ser un medicamento exitoso, desde luego que la evolución o Dios o dioses, o cómo se le quiera llamar, no es caprichoso, existe y se comporta con reglas claramente establecidas, con algún fin en sí mismo. 

 

Regresemos a los virus. Ellos tienen complejas estructuras genéticas capaces de cambiar a los seres que infectan, de acuerdo a la estructura genética de cada uno, no todos pueden ser manipulados por un virus de manera igual (es decir, no todos seremos afectados por un virus de igual manera). Si uno, como médico, ha estudiado y “reflexionado” en base a muchas décadas de experiencia, puede tener conclusiones muy importantes sobre el origen y evolución de una enfermedad viral. Veamos un ejemplo: durante una epidemia de gripe estacionaria, muchísimas personas (no necesariamente las más sanas, “todo hombre sano es un enfermo ignorado”) no presentarán ningún síntoma, muchas otras si lo harán y algunas se morirán por ese cuadro y sus complicaciones, mismas que posiblemente vengan por una “descodificación” genética del huésped. Igual podríamos decir del virus de Papiloma Humano, del VIH y muchos otros más, aquí se cumple aquella sentencia de Claude Bernard:  el terreno lo es todo. 

 

Esa frase él la aplicó a las bacterias, pero en ese entonces prácticamente nada se sabía de los virus y menos del ARN-mensajero. Yo tuve un profesor cirujano, aquí en Costa Rica, tenía una posición interesante, decía no creer en los virus porque nunca los había visto (!) y por eso no hacía nada en algunas patologías vírales. No quiero meterme en terrenos escabrosos, porque esto de los virus ya de por si lo es, pero cada vez más creo en el “efecto mariposa”, todo está atado, todo camina junto. La Tierra, por no salirme del vecindario, siempre la he mirado como una gigantesca vaca, llena de garrapatas que somos los humanos, a la cual hemos ido matando de minúsculos mordiscos, por nuestro egoísmo, un solo ejemplo: ¿para qué autos a gasolina o diésel si existen tanto otras alternativas capaces de generar movimiento? Egoísmo y una terrible avaricia humana, resultado, una contaminación espantosa. La terriblemente grande multiplicación de seres humanos, ha ido dando al traste con la capacidad de supervivencia, por otro lado es un negocio muy bueno para la mayoría de las religiones y para la industria, que cada día tiene más consumidores. Una pregunta sencilla: ¿por qué si antes todo lo envolvíamos en papel y había bolsas de papel se reemplazó por el contaminante plástico? Avaricia, es un derivado del petróleo. 

 

Vamos a los virus, que es el leitmotiv de este pequeño pensamiento, hemos visto una Pandemia terrible, que en parte nos atrapó por el pésimo manejo de la OMS, pero el resto fue nuestra falta de sentimiento de solidaridad y nuestra limitada inteligencia. 

 

Vemos la muerte en cada esquina, se nos mueren amigos y familiares totalmente anónimos, esperábamos que la vacunación trajese un buen comienzo, ahora un ministro sale diciendo, sin bases, que la vacuna protegerá de seguro solo tres meses después de la segunda dosis (?), entonces ¿de qué ha valido este pandemónium que es la vacunación? De nada. Bueno, lo mejor de algunas vacunas tipo ARN-m es que me han demostrado que mi punto de vista de los virus como factor de la evolución es correcta, ellos existen como método de selección, posiblemente hemos de ver en los próximos meses un cambio radical de paradigmas no sólo económicos, también en materia de salud. 

 

El siglo XXI será el siglo de lo infinitamente pequeño, nos lo ha demostrado la física cuántica y nos lo demuestra el estudio de la estructura genética de los virus. Por ahora solo queda cumplir los protocolos de salud estrictamente, cuidarnos a nosotros mismo y nuestros seres queridos, por lo mínimo,  no exponiéndonos a nosotros y no exponiendo a los demás. 

(*) Dr. Rogelio Arce Barrantes es Médico.

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4 COMENTARIOS

  1. Es COVID es la naturaleza diciéndonos: «no jueguen de vivos, que no pueden ni con un simple virus».
    Ojalá esta pandemia nos enseñe humildad y a replantearnos lo que realmente es importante.

    • Esta vez si coincidimos plenamente don Sergio Pérez, el abuso de la especie humana contra la naturaleza y nuestra arrogancia sin fundamento nos tienen en este predicamento, casi al bordel abismo, en este siglo donde lo infinitamente pequeño ha resultado ser lo esencial para entender y actuar en nuestro entorno, tal y como concluye el autor de este artículo. El doctor Rogelio Arce nos da una gran enseñanza con su cuidadosa reflexión, la que tiene como puntos de partida los sólidos fundamentos de la ciencia, con la física cuántica y el estudio del genoma humano como grandes ejes articuladores.

  2. El siglo XXI puede ser el siglo que al mundo se lo lleve la trampa por tanto medico y microbiologo muerto de hambre queno habla ni denuncia solo por interes de que le embarren la mano de plata, y que da su conocimiento al big farma. Despues de los abogados, este gremio se puede decir que es una pletora de muertos de hambre solo la plata y les vale la salud de la gente….

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