martes 29, noviembre 2022
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Aclaremos realidades

He visto el crecimiento “constatado” de contagios de Covid, me duele porque por desgracia muchos enfermos mueren, el personal de salud está cansado, los hospitales pletóricos, amenaza que involucra la problemática para las emergencias (no Covid). 

 

El gasto no porque el dinero va y regresa, pero la vida no se recupera. He dado seguimiento muy meticuloso a la Pandemia en Costa Rica, además he comparado números y datos con otros países, aunque dicen que las comparaciones son odiosas, pero sin ellas no tendríamos juicio exacto. 

 

No dudo de este personal médico nuestro, que se ha colocado la camiseta y ha echado hacia adelante contra la crisis. Toda epidemia es horrible, pero este virus ha demostrado tener una morbilidad y mortalidad muy elevada, además de ausencia de tratamiento eficaz (excepto la vacuna y acompañada de medidas) lo único que puede resolver parcialmente la crisis de contagios es apegarse a las normas sanitarias estrictamente. Una hija mía no habla con quien no utilice mascarilla, eso desde principio de la Pandemia. 

 

No quiero regresar a las fuentes de desorden internacionales ante la pandemia, la OMS con su retardo, que mascarilla que no mascarilla, que ivermectina que no que hidroxicloroquina que no, etc. y etcétera no…; no tiene sentido remover ese lodazal. 

 

La realidad fue que TUVIMOS UN HISOPADO CON CUENTAGOTAS, mientras países con menos recursos sanitarios hisopaban cuatro mil y hasta catorce mil personas diarias al azar, aquí se efectuaron pruebas en un mínimo grupo poblacional, por esa razón jamás creí que las cifras que se daban en “la misa de revestidos del mediodía” fuera ni remotamente cercana a la otra realidad, a la realidad de los números no contabilizados ni contabilizables. 

 

Cuando algunos tocamos ese tema, fuimos vistos como un híbrido, entre conspirativos e incrédulos, quedábamos mal con Dios y con el diablo, entonces silencio absoluto. Las medidas sanitarias nuestras fueron muy deficientes, al punto que cualquier país de Europa nos dejaba como niños de pecho, un amigo mío me llamó que quería venirse a vivir a Costa Rica. Algo en nosotros es diferente, ese pura vida que creemos que nos hace inmunes y lo peor, nos ha llevado a creernos lo mejor del mundo. Ese es nuestro handicap, ni modo, que si pierde Jamaica y empata EEUU, con un gol a Panamá clasificamos: por favor no seamos charlatanes, no podemos ganar por méritos ajenos. 

 

Los políticos de oficio se dedicaron los últimos años a subir los salarios públicos, para que nadie los importunara en sus business, lo lograron pero han dejado un nudo gordiano imposible de deshacer, encima Alvarado buscando financiar las deudas privadas de los empleados públicos con dinero ajeno, para aliviarles la carga aunque también como estrategia política. 

 

La principal estrategia política en Costa Rica es distraer la atención pública para que no averigüen nada. Decía Ricardo Jiménez Oreamuno: en Costa Rica no hay escándalo que dure tres días, yo agregaría que no por amnesia sino porque es desplazado por uno nuevo. 

 

Ahora mismo vemos en el PLN muchos candidatos, inocentes diría yo, tratando de detener lo imposible, mientras se monta la Asamblea Nacional del PLN, que es soberana en sus decisiones. Ya hay antecedentes de “nombramiento a dedo” del candidato, don Pepe con su famoso taconazo en 1969, ahora será repetido por José María. 

 

Cómo desearía no hablar de política, pero es que en nuestro país es indesligable de la vida diaria. 

 

Regresemos a los números. No hemos hecho las pruebas necesarias y se tomaron medidas sin tener a mano resultados que las sustentaron, creando una sensación de vacilón entre las mayorías, ¿para qué cerrar si andamos bien? Números tomados con pinzas y colocados con cuentagotas por aquí y por allá, no quisiera creer que alguien (es) actuó con negligencia, pero desgraciadamente el manejo epidemiológico fue deficiente y acomodaticio. 

 

Macaya amenazando con las bolsas negras, él no era el indicado para ese protagonismo estéril, necesitábamos médicos frente a una pandemia, no políticos, porque la gente veía todo como un chiste. 

 

El ministro de salud debió haber hecho menos protagónico su papel y delegar funciones informativas rutinarias en otras personas. Cuando para Semana Santa que debió llamarse esta vez Semana Diabla, vi por dónde venía el entierro.

 

Luego, la paradoja de Charlie: abrir las compuertas antes del primero de mayo, para volver a un cierre después, todo charlatamente anunciado, claro que sabíamos para dónde íbamos. 

 

Recién comenzado la pandemia hice unas aclaraciones médicas y un médico amigo me cayó encima y me calló con una reprimenda, todo porque yo pedía explicaciones médicas del comportamiento de la epidemia luego pandemia, él decía que eso era epidemiológico. Mejor guardé silencio. 

 

Aún tenemos una oportunidad para aplanar la curva: hisopado a diestra y siniestra, no esperar síntomas, hisopado masivo. Aunque la PCR no es indicativa de Covid certero, el aumento de positivos puede darnos nuevas pautas. 

 

En todo el mundo los casos subían, salvo en Costa Rica, esto solo daba una de dos razones: o éramos inmunes o estaban mal manejados los números.

ACLAREMOS REALIDADES.

(*) Dr. Rogelio Arce Barrantes es Médico

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1 COMENTARIO

  1. Lamentablemente esta pandemia se politizo, ya nadie se la toma en serio por eso mismo. La culpa es únicamente del pueblo, esta pandemia nos enseñó la realidad del tico, el «pura vida» resulto ser «pura ignorancia», estamos muy mal como cultura.

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