lunes 6, febrero 2023
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La Cuba de Batista

De cal y de arena

No lo afirmo. Pero tampoco lo desecho como tema especulativo. Me refiero a la deriva que la sociedad costarricense está poniendo de manifiesto y que hace recordar lo que fue la Cuba de los tiempos de Batista, cuando  la corrupción y el crimen organizado se abrazaron para forjar una estructura amalgamada del poder político y del económico  para dominar el país y derivar ventajas inimaginables por la gracia de convertir las instituciones del Estado en la herramienta clave para asegurar negocios y riquezas.

No es que nuestro país esté como en los tiempos de la Cuba de Batista. Pero cuidado si no está en los primeros tramos de una ruta que terminó posibilitando el derrumbe institucional que preludió en la Perla de las Antillas la completa desaparición de la democracia y su arco de expresiones libertarias.

No estamos  siendo el hospedero de Santo Trafficante ni de Sam Giancana. Ni nuestros centros de diversión albergan casinos y antros del vicio por cuya operación inmune había que pagar “impuestos de protección” a los militares corrompidos, en un tiempo comandados por el nunca bien ponderado general Rafael Salas Cañizares.

Pero aquí, en esta nuestra cálida y acogedora Costa Rica, algo malo está pasando en daño del juego limpio en el funcionamiento de las instituciones y en la relación del aparato estatal con quienes –el sector privado- se posicionan a su lado en la provisión de bienes y servicios a la sociedad.

Las circunstancias que impulsaron al presidente Mario Echandi a advertir de la presencia en aquellos años de una crisis de valores, resultan nimiedades con lo que hoy está viviendo esta sociedad actualmente. Igual cabría decir de lo que fueron aquellos expedientes del Banco Anglo, Aviación Civil, Compensación  Social, los Certificados de Abono Tributario (CAT), Alcatel, Fischel, la Trocha, la Saopim, las concesiones del Aeropuerto Juan Santamaría y de la Ruta 27. Pero si algo tienen en común todos esos expedientes (y otros muchos más) es que ha sido el grave deterioro de la estima de valores en la sociedad costarricense lo que se traza como principal causa de la corrupción. Probablemente igual tránsito sufrieron las cosas en Cuba.

Ya nos acogota el tráfico de drogas; nuestro país, por gracia de su posición geográfica, es ideal eslabón de la cadena que dominan poderosos carteles. En el 2020 aquí se almacenaron 56.7 toneladas métricas de cocaína en ruta hacia los jugosos mercados del consumo masivo. Y por supuesto, de la mano está el lavado de dinero.

El crimen organizado amenaza con ponernos de rodillas. Con sus grandes recursos y sus potentes mandíbulas se lanza al ruedo para posibilitar la materialización de sus sueños de dominación y enriquecimiento. Lo vimos semanas atrás con la arremetida del OIJ a sus campos de dominio donde lavaba cuantiosas sumas de dinero –también del brazo de influyentes caciques territoriales e institucionales- y lo estamos constatando en estos días sangrando con los suculentos contratos de obra vial, evidentemente de la mano de complacientes funcionarios públicos sedientos de riqueza y ayunos de ética y valores.

¡Excelente y encomiable emprendimiento aséptico por parte del OIJ!. Sus resultados de una incuestionable calidad e integridad profesional y científica, sin embargo, van a depender de que en las instancias judiciales haya plena determinación a actuar sin miedo, con plena identificación con el mandato de las leyes que le invisten –también- de independencia y le imponen el juramento de lealtad al interés de la Nación.

Me embargan dudas y temores por el contenido de la sentencia que se dictó en  el apestoso y escandaloso expediente de la “cochinilla” en el Juzgado Penal de Hacienda y Función Pública del II Circuito Judicial.

No quiero pensar –repito- que ya estamos peligrosamente adentrados en la ruta que posibilitó la extinción de la democracia en Cuba. Pero sí creo no equivocarme al repetir por pertinentes estas palabras del periodista Miguel Ángel Quevedo, Director de Bohemia: “De la desgracia de Cuba fuimos culpables todos, en mayor o menor grado de responsabilidad”.

Lo advirtió el poeta y político español Gaspar Núñez de Arce: “Cuando un pueblo olvida sus virtudes, lleva en sus propios vicios su tirano”.

(*) Álvaro Madrigal es Abogado y Periodista

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3 COMENTARIOS

  1. El Poder Judicial está podrido, a los Magistrados y jueces hay que destituirlos ya!, se nos llenó de narcotraficantes y corruptos, y para colmos tenemos unos payasos de circo en el Legislativo que están muy ocupados haciendo campaña política sucia, en vez de detener esta situación tan grave en la que está el Poder judicial, y el pueblo ignorante que no conoce la separación de poderes, echándole la culpa al Ejecutivo de la inoperancia y corrupción del Judicial y del Legislativo.
    Le auguran cosas muy malas a nuestro país lamentablemente.

  2. Un texto valioso y certero de la fina pluma de don Álvaro Madrigal que nos llama la atención sobre graves hechos que están ocurriendo en nuestro país, a los que califica con nitidez y señala por su nombre, valga interrogarnos acerca de las analogías históricas entre naciones en épocas y circunstancias diferentes, las que a veces corren el riesgo de caer en la exageración o en el equívoco, no digo que sea el caso, tanto como sucede con las singularidades históricas que no debemos ignorar. Suena como una evocación lejana de un mundo ya ido hace mucho tiempo aquella Cuba de Batista, la que había caído en las miasmas de una profunda descomposición social, económica y política a las que tengo la impresión, que las antecedieron por lo menos un par de décadas de acelerada corrupción, las que remataron en la década de los cincuenta, con la cleptocracia de los negocios fáciles, tan bien descrito por don Álvaro y que podría ser aplicable a lo que estamos viviendo nosotros. Para el caso de Costa Rica, valga lo mismo, teniendo en cuenta las singularidades históricas, como un factor a considerar pero que no nos hace inmune a ese tipo de males. Se trata de procesos que tuvieron lugar en el tiempo de la mediana o la larga duración histórica, de las que hablaban Ferdinand Braudel y otros autores de la Escuela Histórica Francesa de los Anales. Debemos poner atención a todo lo señalado con el autor, estamos jugando con fuego, aunque para mí la situación está en el orden de lo estructural, y por lo tanto es más compleja que otras que hemos vivido como nación y como pueblo.

  3. Son buenos los abogados del capitalismo vendiendo humo, olvídese de Cuba señor, en Cuba hay democracia ahora y no la hubo antes.

    El imperio no se las permite a sus súbditos, por eso nunca ha habido democracia en Costa Rica, siempre gobernada por una oligarquía corrupta y sometida.

    Los Gobiernos de Monge, Arias, Calderón, Rodríguez, Pacheco, Figueres, Chinchilla, Solís y Alvarado donde han ocurrido los actos de corrupción que usted menciona no tienen nada que ver con Cuba.

    El narcotráfico y la corrupción están apoderados de este país porque esta oligarquía y su patrón yanquilo permiten.

    Al menos llame la cosas por su nombre.

    ¿Por cuántos de estos gobiernos ha votado usted?

    Julio César Madrigal Mora 4-115-225

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