domingo 5, febrero 2023
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Haití tiene más preguntas que respuestas sobre magnicidio presidencial

Puerto Príncipe, 8 jul (Sputnik).- Haití enfrenta este jueves con más preguntas que respuestas respecto al magnicidio del presidente Jovenel Möise, mientras la normalidad vuelve en medio del hermetismo oficial, constató Sputnik en un recorrido por la capital de este país.

«Yo no sé quién se quedará con el poder, lo único que sé es que la vida sigue», comentó a esta agencia Jean, quien lucha el gourde (moneda local) a lomos de su moto-taxi, como muchos más a la caza de pasaje en las esquinas de Puerto Príncipe.

Por ahora, las calles lucen menos vacías que el miércoles, cuando la noticia de la muerte de Möise, acribillado en su propia habitación por un comando armado, hizo que la gente se recogiera en sus casas, mientras el país entraba en un estado de sitio.

Así, más comercios abrieron y los puntos callejeros de venta se activaron, pero sin contar con mercancía fresca proveniente de República Dominicana, cuyas autoridades cerraron las fronteras y prohibieron el habitual trasiego, mientras dure esta emergencia.

A falta de una sólida versión oficial, la gente se construye sus propias hipótesis de qué condujo al asesinato de un presidente al que muchos querían fuera del cargo, pero no de esta manera.

«La Policía solo ha dicho que atraparon a dos y mataron a cuatro personas, no ha dicho de dónde son, ni de qué los acusan, o cómo burlaron la guardia del presidente», nos comenta una verdulera, mientras espanta con un gesto las moscas en su tarima.

A lo lejos se escuchan aún disparos, esporádicos, pero esa sinfonía es cotidiana en esta capital, donde las bandas armadas campean desde hace meses, sin que las autoridades logren ponerle coto a su sangrienta lucha de control territorial.

Con la muerte en cada esquina, para nadie fue particularmente estremecedor el reporte forense recién divulgado sobre el malogrado Moïse, quien fue encontrado con 12 orificios de balazos, disparados con armas de gran calibre y proyectiles de 9 milímetros.

Según el juez Carl Henri Destin, varios empleados de Pelerin 5, residencia presidencial, relataron que los atacantes entraron gritando «Operación DEA», aunque el Gobierno de Estados Unidos negó que su agencia antidroga estuviera relacionada con el crimen.

Por lo pronto, la incertidumbre vuelve a ser la norma en esta nación caribeña, escenario de grandes revoluciones, dictaduras, golpes de Estado, terremotos, epidemias de toda índole, huracanes meteorológicos, políticos y, sobre todo, sociales.

El asesinato de Möise llega a menos de tres meses de unas elecciones que, en teoría, renovarían un Parlamento que no funciona desde inicios de 2020, con un órgano judicial acéfalo, sin un primer ministro definido, ni una corte electoral para armar los comicios.

Ahora mismo, todo es caos en Haití. Para muchos, la vida sigue igual. (Sputnik)

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