viernes 9, diciembre 2022
spot_img

¿Protestas o disturbios? La Habana se sacude la violencia y regresa a la calma

La Habana, 13 jul (Sputnik).- La calma retornó a La Habana y a otros municipios de la isla que fueron escenarios de protestas y disturbios el domingo último, marcadas por reclamos populares de algunos, y vandalismo de otros, y que rompieron la tradicional tranquilidad ciudadana que caracteriza a la sociedad cubana, a pesar de las crisis y los malos tiempos.

Los principales reclamos de los manifestantes iban dirigidos a la falta de medicamentos, los desabastecimientos de productos de primera necesidad, y el rechazo a las tiendas que venden sus productos en divisas fuertes, una medida adoptada hace algunos meses y que desde siempre ha tenido un carácter impopular, a pesar de las explicaciones del Gobierno.

Este lunes, Sputnik recorrió varias zonas de la capital cubana, constatando la tranquilidad ciudadana que impera en la ciudad, sumergida nuevamente en sus habituales tareas laborales, o en los esfuerzos por frenar la propagación del covid-19, a pesar de los llamados a un «paro general» hecho desde las redes sociales que acechan desde el sur de EEUU, definitivamente las más activas durante las protestas ocurridas 24 horas antes.

Con presencia policial en las calles, incomunicada, con poco o ningún acceso a internet, y con una rara y no acostumbrada tensión, La Habana y los habaneros inician la semana intentado recuperar sus rutinas de siempre.

Protestas: Ni masivas ni extendidas

Aunque los titulares de importantes medios internacionales han reportado «masivas protestas» en «toda la isla», las manifestaciones populares tuvieron como escenario 10 de los 168 municipios del país.

Fundamentalmente en las occidentales provincias de Pinar del Río (municipio cabecera del mismo nombre); Artemisa (San Antonio de los Baños, Güira de Melena, Alquízar y Bauta), Matanzas (Cárdenas), La Habana (Regla, Centro Habana y Vedado); y en Santiago de Cuba (Palma Soriano), al este, y donde en cada una de ellas participaron algunos cientos de personas.

A su vez, el Gobierno cubano cuestionó la «espontaneidad» de estas protestas, toda vez que coincidieron en el tiempo -algunas de ellas al unísono, a pesar de la distancia geográfica-, y que respondían a llamados e incitaciones hechos desde las redes sociales desde dentro y fuera del país, fundamentalmente desde la ciudad de Miami, al sur de EEUU.

Por otra parte, las protestas fueron de muy corta duración, caracterizadas por consignas ofensivas con matrices de opinión gestadas desde el exterior (EEUU), y con la presencia «oportuna» de elemento marginales que saquearon tiendas, rompieron vidrieras, apedrearon a personas y periodistas, y cometieron un sinnúmero de fechorías, generando una peligrosa desestabilización que provocó la intervención de las fuerzas del orden.

También conspiró con la poca duración de las manifestaciones la presencia de los cuerpos policiales y de seguridad, que en algunos casos reprimieron a los manifestantes, y la aparición inmediata y masiva de ciudadanos leales al Gobierno que salieron a las calles a repudiar estos actos y a respaldar a la Revolución, hechos que se ocurrieron en casi la totalidad del país.

A la consigna del presidente cubano Miguel Díaz-Canel, «la calles es de los revolucionarios», lanzada desde la televisión en cadena nacional, miles de personas salieron a la vía pública portando banderas cubanas y reafirmando su adhesión con el Gobierno, lo que hizo retroceder y retirar del escenario público a los que se oponían.

Razones de las protestas

En sus palabras a la población durante su intervención pública el 11 de julio, el presidente cubano Miguel Díaz-Canel reconoció que entre los manifestantes había personas con «reclamos legítimos» que debían ser escuchadas, pero a su vez denunció la manipulación de estas quejas por grupos que dentro y fuera del país aspiran a que se produzca un cambio de régimen en la isla.

La extrema burocracia enquistada en casi todas las dependencias estatales, la negligencia y el mal trabajo de funcionarios, las decisiones impopulares, la morosidad para enfrentar necesidades del pueblo, la insuficiente distribución de productos de primera necesidad, la infuncionalidad de mecanismos para agilizar la vida cotidiana, la prolongación de la pandemia del covid-19 y las limitaciones de movilidad a causa de las medidas sanitarias, entre otras causas, también han generado un malestar acumulado en la población que ahora se refleja en estos reclamos.

Campañas mediáticas y subversivas contra Cuba

Por años, las autoridades de Cuba han denunciado constantemente el financiamiento de la subversión dentro de la isla, con el propósito de desestabilizar la sociedad, provocar revueltas populares que traigan como consecuencia la caída del Gobierno, prácticas aplicadas en otros países de la región que no comulgan con las indicaciones provenientes de Washington.

Según el Gobierno, desde hace meses funciona un plan de «golpe blando», orquestado y financiado desde Washington, y con la participación de elementos dentro de la isla a los que se califican aquí como mercenarios.

Este plan incluyó la solicitud de un «intervención humanitaria», rechazada por las autoridades cubanas por considerarla violatoria de la soberanía nacional.

Algunos de los instigadores de estas manifestaciones, han llegado a expresar públicamente sus deseos de una «intervención militar» de EEUU en Cuba, y han llegado a pedirle al actual presidente estadounidense, Joe Biden, que sea enérgico en su respuesta a la situación actual en Cuba.

Por lo pronto las manifestaciones fueron efímeras, las ciudades cubanas se recuperan, y en este momento se hace realidad el llamado de Díaz-Canel a defender las calles y los barrios de cualquier intento desestabilizador. (Sputnik)

Más noticias

1 COMENTARIO

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí

Últimas Noticias