martes 30, noviembre 2021
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El suma y sigue de las agresiones homófobas en España, una rémora cultural sin erradicar

Bilbao/Barcelona (España), 13 jul (Sputnik).- Desde hace semanas y coincidiendo con las celebraciones del Orgullo, en España siguen saliendo a la luz varios casos de agresiones homófobas que evidencian la violencia a la que sigue sometido el colectivo LGTBI.

El 3 de julio fue una jornada particularmente negra con la paliza de un grupo de jóvenes que provocó la muerte de un chico de 24 años, Samuel Luiz, en la localidad norteña de A Coruña (Galicia).

«O paras de grabar o te mato, maricón». Así comenzó la agresión mortal iniciada por un hombre a la que se sumaron poco después hasta una docena de personas, hechos que provocaron una ola de indignación social en el país.

El asesinato de Samuel se sumó a una larga serie de ataques contra personas del colectivo sucedidos recientemente en toda España, muchas denunciadas a través de las redes sociales.

El último informe de ‘Evolución de los delitos de odio en España’ difundido por el Ministerio del Interior revela que en 2019 este tipo de agresiones aumentaron un 8,6 por ciento respecto al año anterior, pasando a 278 de las 256 reportadas en 2018.

Otro estudio, del Observatorio de las Discriminaciones de Barcelona, certificó que la LGTBIfobia fue el primer motivo de vulneración de la integridad física por discriminación durante 2020, con 27 casos reportados en la ciudad.

“En España tenemos una situación de infradenuncia en la que solo denuncia una de cada diez personas que sufren una agresión. Con el crimen de Samuel, lo que ha pasado es que ha salido a la luz lo que mucha gente no había contado, sobre todo cuando hablamos de delitos leves porque casos más graves al final salen a la luz cuando interviene la Policía”, cuenta a Sputnik Arantxa Miranda, vocal de delitos de odio de la Federación Estatal LGTB (FELGTB) que agrupa a 50 entidades en España.

Según Miranda, lo que parece una oleada de casos de agresiones homófobas es tan solo «la punta del iceberg», ya que todavía están quedando muchos casos sepultados.

A principios de junio en Galicia, un menor de 15 años denunció ante la Policía Nacional una supuesta agresión homófoba por haberse declarado gay ante otros jóvenes.

Días antes, dos parejas de chicos fueron agredidas en una playa de Barcelona y uno tuvo que ser ingresado e intervenido quirúrgicamente, según informó el Observatorio contra la Homofobia de la ciudad.

En Basauri (País Vasco), el 6 de junio un joven fue trasladado al hospital tras ser objeto de una agresión en grupo que llevó a las autoridades policiales a identificar a cerca de una decena de presuntos implicados.

Ekain Perrino, de 23 años, declaró en la televisión vasca que los agresores comenzaron a insultarle diciendo «que daba asco, que era un maricón de mierda» y después le agredieron cuando se negó a marcharse.

Estos son solo algunos de los casos más recientes, que se supieron gracias a la difusión por parte de afectados, familiares o amigos; pero la realidad es que la mayoría no llega a conocerse o identificarse como delito de odio.

De hecho, en el año 2020, el Observatorio Vasco LGTBI+ denunció 50 delitos relacionados con la orientación e identidad sexual, una cifra sin precedentes, desde que vienen recopilando este tipo de agresiones.

Este tipo de delitos suponen un agravante de la condena sobre otro ya cometido pero, según Miranda, “muchas veces por desconocimiento tanto a nivel jurista, como profesional o incluso de las víctimas, no se llegan a detectar cómo odio”.

“Aunque es verdad que la juventud utiliza muchísimo las redes sociales creyendo que de esta forma están denunciando, tenemos que hacer ver que deberían ir a denunciar para que se visibilicen”, añade esta portavoz.

Los datos del Ministerio del Interior reflejan que los agresores homófobos son principalmente hombres (el 83 por ciento) relativamente jóvenes, de entre 18 y 40 años.

Por el crimen contra Samuel permanecen detenidos cuatro adultos (tres hombres y una mujer) de entre 20 y 25 años y dos menores de edad.

Miranda explica que los autores de este tipo de crímenes habitualmente alegan que no conocían a la víctima y, por lo tanto, tampoco su homosexualidad.

«Cuando los agresores alegan que no conocían de nada a Samuel y no sabían que era homosexual, esto solo demuestra la gratuidad de estos delitos en que se ataca con una gran brutalidad e incluso llegan a matar», dice esta portavoz.

A su parecer, «esto nos dice que lo mataron no porque sea Samuel, sino porque representa a un chico homosexual».

Estos sucesos contribuyen a extender el miedo y ansiedad entre los homosexuales, que lo reciben como un mensaje de «vamos a por ti», y contribuyen a tapar al colectivo porque familiares y amigos les piden «que tengan cuidado» y «no visibilicen» su sexualidad.

Desde entidades como FELGTB también advierten sobre la normalización de determinados discursos desde las instituciones españolas de la mano de la extrema derecha.

«Que haya un grupo político que ponga como grupos diana a determinados colectivos, lo que hace es normalizar un discurso que si no se bloquea o sanciona acaba convirtiendo estos prejuicios en agresiones o incluso asesinatos», dice Miranda, que considera que «tiene que haber un antes y un después de esto».

Unos datos y una realidad preocupantes en España donde, si bien las autoridades hacen esfuerzos por impulsar una de las legislaciones más vanguardistas del mundo en cuanto a reconocimiento de los derechos para el colectivo LGTBI, aún permanecen actitudes que muestran que queda trabajo por hacer en cuanto a la educación y valores. (Sputnik)

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