miércoles 8, febrero 2023
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África exige pista en Tokio 2020

Tokio, 24 jul (Prensa Latina) África estableció un récord de 45 medallas en los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro 2016, cifra que hoy pretende destrozar en Tokio 2020, valiéndose de su potente armada en el atletismo.

En la ciudad brasileña, el resultado de los países de ese continente llamó la atención sobremanera, al minimizar los dígitos en Londres 2012 (34 preseas), Beijing 2008 (40) y Atenas (35), siempre con los mediofondistas y fondistas a la cabeza de un pelotón que cada vez agrega más posibilidades de títulos.

Absolutamente nadie duda de la capacidad de sus exponentes para reinar distancias como cinco mil y 10 mil metros en la pista, con estrellas archiconocidas de la talla de los etíopes Selemon Barega, Yomif Kejelcha; los ugandeses Jacob Kiplimo y Joshua Cheptegei y el keniano Geoffrey Kamworor.

Eso último en el caso de los hombres, pero el contexto se extiende sin dificultades entre las damas, con Letesenbet Gidey, de Etiopía, y Hellen Obiri, de Kenya, listas para marcar diferencias ante la nula oposición que suelen ofrecer las corredoras de Oceanía, Europa, Asia o América.

No obstante, África no solo implanta respeto en las pruebas de largo aliento, y sería un craso error obviar al estelar sudafricano Wayde Van Niekerk, plusmarquista universal en la vuelta al óvalo, o el triple saltador Fabrice Zango, de Burkina Faso, sólido en cada una de sus presentaciones en las dos últimas temporadas.

Tras una lesión importante, Van Niekerk, que buscará el doblete en los 200, ambiciona recuperar el terreno perdido en espacios pletóricos de talento, mientras Zango deberá observar al cubano nacionalizado portugués Pedro Pichardo y al estadounidense Will Claye, ante la ausencia del extraclase Christian Taylor.

En el área de la velocidad, además, la nigeriana Blessing Okagbare y la marfileña Marie-Josée Ta Lou parecen destinadas a pelear escaños de podio de premiaciones, aunque el equipo de Jamaica, con Shelly Ann-Fraser al frente, pretende sacar chispas sobre el tartán, junto a la británica Dina Asher-Smith.

Otros concursantes de prestigio resultan los ochocentistas Nijel Amos (Botswana) y Ferguson Cheruiyot Rotich (Kenia), mientras de este último territorio campea por su respeto el rey olímpico y plusmarquista universal de la maratón, Eliud Kipchoge, uno entre una comitiva lista para devorar los 42.195 kilómetros.

Pero no solo de atletismo vive África. Los sudafricanos Tatjana Schoenmaker (200 estilo libre) y el experimentado Chad Le Clos (200 mariposa), cuatro veces premiado olímpico, aparecen entre los favoritos en la natación. Además, en Tokio suenan con fuerza los taekwondocas Cheick Cissé y Ruth Gbagbi, ambos de Costa de Marfil, y los luchadores (de la modalidad libre) Odunayo Adekuoroye, de Nigeria, y Mohamed Ibrahim El-Sayed (Egipto).

Mientras en el boxeo, el argelino Younes Nemouchi, el ghanés Samuel Takyi y el marroquí Rabab Cheddar, quieren dejar buenas sensaciones, aunque Cuba, Uzbekistán y Kazajstán poseen las nóminas más completas y los principales pugilistas del orbe.

Ante tal tesitura, África parece estar en condiciones de aumentar su botín total en una lid olímpica, lo cual reafirmaría el constante desarrollo deportivo de una zona marcada por las precarias condiciones de vida de millones de sus pobladores.

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