sábado 29, enero 2022
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Desilusiones olímpicas en Tokio 2020

Tokio, 7 ago (Prensa Latina) Entre todo lo romántico de los Juegos Olímpicos, las ilusiones ocupan hoy un espacio divino, que puede colmarse de proezas o fiascos como sucedió en Tokio 2020 con varias de las estrellas del deporte mundial.
 
A solo horas de la gala de clausura, vale la pena repasar algunos acontecimientos convertidos en ‘trending topic’ de la lid multidisciplinaria más atípica y compleja de la historia, que parece lista para arribar a puesto seguro, después del amasijo de incertidumbre que la acompañó desde el 24 de marzo de 2020.

Sin dudas, el serbio Novak Djokovic y sus ataques de furia tienen espacio seguro en la selección. El tenista serbio viajó en busca de conseguir la medalla de oro en el torneo individual, pero cedió en semifinales ante el ruso Alexander Zverev (1-6, 6-3 y 6-1) y dijo adiós a la posibilidad de completar el ‘Golden Slam’.

Único miembro del llamado ‘Big Three’ (agreguen al suizo Roger Federer y al español Rafael Nadal) que acudió a la cita, el balcánico volvió a quedar herido, luego de campear por su respeto en el Abierto de Australia, Roland Garros y Wimbledon.

Así acabó un sueño convertido en la pesadilla más pesada, al perder en la discusión del bronce y no disputar el duelo por ese mismo metal en el dobles mixto, junto a su compatriota Nina Stojanovic, por lo que retornó a casa sin premios en su equipaje.

Y sí, es cierto, nada es eterno en la Viña del Señor, pero el mundillo del judo frotaba sus manos a la espera de un ippon dorado del francés Teddy Riner, una leyenda que se deshizo en pedazos ante el ruso Tamerlan Bashaev, en la división de más de 100 kilogramos.

En los últimos 11 años, Riner, cuya estructura física es digna de una efigie de mármol, apenas tenía un revés en la biografía, con sobrados éxitos en Londres 2012 y Río de Janeiro 2016.

¿La idea? Ganar su tercer oro consecutivo en el arte marcial, proeza solo conseguida por el japonés Tadahiro Nomura (Atlanta 1996, Sídney 2000 y Atenas 2004). Al final, el tercer puesto tuvo un sabor amargo y mucha frustración.

Lejos de los tatamis y a velocidad pura, Estados Unidos pretendía recuperar un espacio visto como suyo en el contexto olímpico: los 100 metros planos entre hombres, para aprovechar la ausencia del jamaicano Usain Bolt, ya retirado, si bien su estatus alcanza nuevas dimensiones.

Trayvon Bromell, séptimo en la lista de todos los tiempos, con 9.77, y cuya historia inspira, Ronnie Baker (9.85) y Fred Kerley (9.84) querían darle al país norteño un liderazgo esquivo desde Atenas 2004. Empero, el tartán del Estadio Nacional de Tokio se convirtió en terreno hostil, y solo el último pudo cruzar la línea de meta en segundo lugar. Para colmo, quedaron eliminados en la primera ronda del relevo corto.

Además, la megaestrella local, Naomi Osaka, cayó en el tenis de forma prematura; Países Bajos quedó sin fuerzas en la ruta femenina y la gimnasia artística acaparó los reflectores, con las situaciones en torno a Simone Biles, la figura más mediática de los llamados Juegos del silencio.

Cuando a Tokio 2020 le restan unas horas, con su adiós marcado para este 8 de agosto, algo sí es seguro: todas las disciplinas dejaron sensaciones agridulces, como resulta común y entendible. El deporte, como la vida misma, también tiene sus rostros ocultos.

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