domingo 27, noviembre 2022
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Tráfico en Venus: dos sondas de la ESA pasarán por el planeta

Darmstadt (Alemania), 8 ago (dpa) – En un lapso de pocas horas, el 9 y 10 de agosto las sondas de la Agencia Espacial Europea (ESA) «Solar Orbiter» y «BepiColombo» pasarán por delante de Venus para reducir la velocidad en su camino hacia los destinos de sus misiones.

Junto a la japonesa «Akatsuki», que orbita el planeta, habrá entonces tres sondas de investigación alrededor de Venus. Lo que podría parecer idílico teniendo en cuenta la densidad de satélites en la órbita terrestre, representa sin embargo un volumen de tránsito más bien elevado para el planeta más cercano a la Tierra.

«No fue algo planificado. Pero los científicos están muy contentos ahora, ya que recibirán datos sobre Venus por parte de tres fuentes desde ángulos distintos, lo que para ellos es una novedad», dijo Simon Plum, a cargo de la dirección de misiones de la ESA en el centro de control de la ciudad alemana de Darmstadt.

«Que se pueda observar a Venus desde tres ángulos distintos es algo único», añadió.

Esto significa que las sondas aportarán datos que pueden servir para misiones futuras, pero no se traduce en una foto conjunta de las tres. «Lo analizamos, pero no funciona. No van a estar lo suficientemente cerca unas de otras», explicó.

el hecho de que las sondas se hayan finalmente acercado tanto se debe a retrasos en las misiones.

«Solar Orbiter» pasará el 9 de agosto a las 4:42 horas GMT a 7.995 kilómetros de Venus. Al día siguiente, pasará por el otro lado del planeta «BepiColombo» a las 13:48 GMT, a solo 550 kilómetros de altura, alcanzando la menor distancia, que representa poco menos que la que hay entre la Estación Espacial Internacional (ISS) y la Tierra.

Según el Centro Aeroespacial Alemán (DLR), la atmósfera de Venus está conformada principalmente por dióxido de carbono, lo que contribuye considerablemente a crear un efecto invernadero.

Por lo tanto, las temperaturas en el planeta vecino de nuestro sistema solar son de unos 470 grados centígrados de día y de noche. La sonda japonesa «Akatsuki» investiga la composición de la atmósfera. De acuerdo con el Instituto Max Planck para la Investigación del Sistema Solar, «BepiColombo» y «Solar Orbiter» también están recogiendo datos valiosos.

«Estamos intentando sacar lo mejor de esta feliz casualidad», afirmó Plum. Contó que hay equipos con especialistas trabajando en la dirección de las sondas. «No requiere de mucho esfuerzo, pero tampoco de menos», añadió.

Los equipos no pueden trabajar todavía con capacidad plena en el centro de control debido a la pandemia de coronavirus. Sin embargo, Plum explicó que las dos misiones tuvieron que hacer pequeñas correcciones en sus cursos como parte de los preparativos.

De todos modos, ya no habrá posibilidad de intervenir cuando las sondas pasen cerca, ya que siempre hay un retraso de unos diez minutos en los datos que llegan desde Venus. «Estamos bien preparados. Siempre puede haber un imprevisto, pero se trata de un riesgo normal», indicó Plum. Agregó que se puede descartar con seguridad que se vaya a producir una colisión.

La agencia europea dirige actualmente 25 satélites, 22 de ellos desde el centro de control de Darmstadt. La sonda espacial «BepiColombo» inició en octubre de 2018 su viaje de siete años hacia el planeta más cercano al sol, Mercurio. 

Con dos satélites a bordo, la idea es que analice a partir de diciembre de 2025 la superficie y el campo magnético de este planeta. El proyecto conjunto europeo-japonés, con un costo total de alrededor de 2.000 millones de euros (2.350 millones de dólares), debe contribuir a entender los orígenes del sistema solar.

La sonda espacial «Solar Orbiter» de la ESA y de la agencia espacial estadounidense NASA, de alrededor de 1.500 millones de euros, fue lanzada en febrero de 2020 desde Cabo Cañaveral, en el estado norteamericano de Florida.

A bordo de la sonda de 1,8 toneladas hay diez instrumentos científicos. Los investigadores esperan obtener nuevas informaciones sobre el Sol y el campo magnético. «Solar Orbiter» se acercará hasta 42 millones de kilómetros de distancia del Sol.

Esta sonda ya hizo sus primeras filmaciones de erupciones de partículas de la atmósfera solar. Estos fuertes vientos solares pueden influir en el llamado clima espacial. En planetas con atmósfera, estas partículas pueden desatar auroras polares. Sin embargo, también pueden generar problemas técnicos, como la caída de los sistemas de navegación y daños en los satélites.

Las dos sondas pasarán en sus viajes varias veces y según lo planificado cerca de varios planetas para frenar su velocidad. La «Solar Orbiter» pasará en noviembre por última vez por la Tierra.

Sin estas maniobras, las sondas seguirían acelerando hacia el Sol debido a la atracción gravitatoria y lo más probable sería que salieran disparadas hacia la estrella, de acuerdo con Plum. «Tenemos que ralentizarlas para que puedan girar en las órbitas adecuadas», añadió.

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