miércoles 1, diciembre 2021
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Cuando el agua y las piedras sepultaron al poblado venezolano de Tovar

Tovar (Venezuela),1  sep (Sputnik).- «Sonaron dos truenos, el cielo se iluminó, la electricidad se fue… y bajaron las piedras». Un relato que se repite en cada testimonio recopilado por esta agencia en Tovar, uno de los municipios del estado Mérida (este) más golpeados por la vaguada que se registró el pasado martes y que dejó al menos 20 muertos.

«A las siete de la noche (19:00) hubo un relámpago de luz como un sol que fue de terror, nunca había visto un relámpago como un sol, aquí nunca había relampagueado así, y en el segundo relámpago, que fue como media hora después, vino ese trueno y se fue la luz, y yo pensé que era el trueno que no paraba… y no era el trueno, era el agua que se había desbordado y las piedras que estaban cayendo», contó a esta agencia Nancy Aranda, residente del sector Monseñor Moreno.

Tovar, uno de los municipios más pequeños de Mérida, pero a la vez uno de los más importantes por su economía basada en la agricultura, está rodeado por montañas, e integra el denominado Valle del Mocotíes, mismo nombre que recibe el río que rodea este municipio en el extremo sur.

La semana pasada, un intenso aguacero azotó el lugar y desató un torrente de lodo, piedras y escombros que se abrió paso ladera abajo arrasando todo.

Sputnik recorrió las inclinadas calles de los sectores Corozo y Monseñor Moreno, donde piedras de unos 10 metros de altura y árboles de hasta 20 metros se encuentran en el medio de las vías o encima del techo de algunas viviendas.

La fuerza del agua, el lodo y las piedras que bajaban de las montañas enterró autos, camiones, autobuses y viviendas. Algunas casas fueron atravesadas de sorpresa por estas rocas inmensas.

Tragedia

Personas que desde hace más de dos décadas viven en esta zona aseguraron a Sputnik que jamás imaginaron que algo así podía suceder.

«Tengo como 20 años aquí. Nunca había pasado algo como esto, uno piensa que llueve un poco y de pronto para, y empezamos a limpiar la casa (porque había entrado agua), y de pronto vienen los truenos y un estruendo grande. Agarré a mamá y a mi mujer, para salir por detrás, pero ya estábamos enterrados los tres, yo les quité escombros a cada una y luché por las dos y murieron», dijo a esta agencia Frank Ortega, de 47 años.

La tragedia es visible: en toda la parte alta de las calles de Tovar, incluso en las que no llegaron las piedras, se ve el pantano, el agua de los ríos sigue corriendo por las calles y la lluvia no ha cesado.

«Estaban (en la casa) mi abuela, mi mamá, mi tía, mi papá, mi hermana… fallecieron tres personas: mi mamá, mi papá y mi hermana, a los tres me los conseguí el mismo día, a mi papá lo conseguí en el puente, a mi mamá la conseguí en la escuela, a mi hermanita aquí en la casa», dijo Luis Alberto Parra de 31 años.

La mayoría de las viviendas están marcadas con un triángulo pintado con tinta roja con las iniciales de Protección Civil Venezuela (PCV), el número de la casa, y la fecha en la que todo ocurrió, lo que quiere decir que están bajo riesgo y que han sido censadas.

Jornadas de limpieza

Los residentes de la zona llegan cada mañana, reciben apoyo de alimentación y ropa por parte de las autoridades, de organizaciones civiles y religiosas, y se ponen a trabajar para sacar la tierra de lo que quedó de sus casas, a buscar alguna pertenencia entre los escombros, mientras algunos niños juegan entre las rocas o ayudan a sus familiares.

«Palabras en este momento no tengo, tengo un dolor tan grande de saber 19 años que tengo de estar viviendo aquí, y era feliz en esta área, porque aquí se vive ciudad y campo, veía animalitos de toda clase, pajaritos, y este era mi taller. Vivía con mi esposa y dos hijos. Eso fue en cuestión de minutos», relató Andrés Nectalí Molina.

Mientras los habitantes de la zona, cautelosos ante las intermitentes lluvias, se mantienen cerca de sus casas, abajo en las avenidas principales hay cuadrillas de limpieza integradas por funcionarios policiales, de protección civil y también vecinos, que trabajan entre las 7:00 y las 18:00 con palas y maquinarias pesadas para despejar los accesos.

Volver a tener sus casas es el sueño de las familias afectadas en estos dos sectores. Algunos temen ser olvidados por las autoridades, otros confían en que serán reubicados, aunque también hay quienes hacen planes para reparar lo perdido y permanecer en este lugar pese al riesgo que ello significa.

Con apoyo de la Corporación Eléctrica Nacional, gran parte de Tovar ya tiene luz, aunque solo corriente de 110 voltios, pues la de 220 voltios, con la que operan usualmente neveras y refrigeradores aún no está trabajando a pleno.

En cuanto al servicio de agua potable, la parte alta de Corozo y Monseñor Moreno sigue sin servicio, mientras en la parte baja los vecinos han logrado restablecerla parcialmente a través de la limpieza de tuberías.

De acuerdo con el balance ofrecido por la vicepresidenta Delcy Rodríguez el 26 de agosto, en Tovar murieron 16 personas y cuatro en el municipio Sucre del estado Mérida, a lo que se suman tres desaparecidos.

Además, señaló que en Mérida hay alrededor de 800 viviendas afectadas por las lluvias.

El estado de Mérida fue el que sufrió más daños y en el que se registró la mayor cantidad de fallecidos, pero Táchira, Zulia, Amazonas, Bolívar, Delta Amacuro, Monagas, Apure y Aragua también fueron afectados.

El presidente Nicolás Maduro declaró el pasado miércoles 25 emergencia por un período de 90 días para Mérida, Apure (sur), Bolívar (sur), Yaracuy (este) y Zulia (este). (Sputnik)

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