domingo 27, noviembre 2022
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Guatemala: Tesoro demográfico en peligro

Guatemala, 5 sep (Prensa Latina) Rica en su diversidad cultural y paisajística, Guatemala tiene otro tesoro, un bono demográfico que pierde cada año ante la incapacidad de sucesivos Gobiernos de generar empleos y asegurar el futuro productivo de esta nación.
 
A diferencia de países en donde el envejecimiento es hoy un gran problema, aquí la población menor de 30 años representa alrededor del 69 por ciento, lo cual constituye un auténtico lujo como ventana de oportunidades.

Según expertos, su efecto comenzó en 2015 y durará hasta 2050, y la clave sería aprovechar esa población económicamente activa para dar el salto a un considerable crecimiento económico, lo cual debe partir de la preparación de un mejor capital humano.

Sin embargo, lamentablemente, ese prometedor futuro comienza a verse comprometido por la prolongación de abandonos en el sistema educativo, ausencia de desarrollos productivos sostenibles y el descuido de la competitividad global que lleva a un estancamiento en la disponibilidad de trabajo y oportunidades.

La alerta ya está dada, pues el llamado bono demográfico tiende a reducirse de forma acelerada debido a la migración de decenas de miles de niños y adolescentes guatemaltecos, parte de ellos no acompañados, que intentan cruzar la frontera con dirección a Estados Unidos.

Esa mano de obra, muchas veces calificada como ‘barata’, sale de las fuerzas productivas del país y se marcha para siempre, una triste realidad que atraviesa la tierra del Quetzal y otros vecinos centroamericanos.

Basta recordar las inmensas caravanas de migrantes hondureños, salvadoreños y también guatemaltecos que en 2018 ocuparon primeras planas de medios internacionales en su empeño de alcanzar el ‘sueño americano’ a pesar de los peligros. Lo más triste es que no paran, ahora sin tanto bombo y platillo mediático.

Y si bien existe la posibilidad de que envíen remesas (el 14,6 por ciento del producto interno bruto en 2020), cada vez es más frecuente que los jóvenes lleguen a Estados Unidos para reunirse con sus familias.

Un reciente informe de la Organización de Naciones Unidas alertó que la mayor proporción de guatemaltecos detenidos en la ruta hacia el país norteño tiene entre 15 y 19 años, la edad del potencial, de los sueños y de los ideales.

Ante la gran disponibilidad de ese recurso humano, muchos consideran imperceptible su salida masiva; no obstante, es ya un fenómeno muy concreto que amenaza las perspectivas productivas y de crecimiento nacional en las próximas décadas.

Entre las causas más citadas de este agobiante éxodo están la violencia de pandillas, la falta de acceso a educación y salud de calidad, sobre todo en áreas rurales, y, en el último año, los efectos de fenómenos climáticos con la pérdida de viviendas, cosechas y empleos, estos asociados a la crisis sanitaria de la Covid-19.

Expertos advierten la necesidad de transformar el paradigma educativo, económico y social más allá de discursos y paliativos para intentar rescatar lo que queda del bono demográfico en Guatemala.

La inversión en la niñez y la adolescencia ya está retrasada, y prueba de ello es que uno de cada dos niños menores de cinco años padece de desnutrición crónica, lo cual equivale a un futuro hipotecado.

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