lunes 27, junio 2022
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Escasez de combustible dispara especulación en la capital haitiana

Puerto Príncipe, 8 oct (Sputnik).- Cuatro meses después del inicio de la guerra de las bandas armadas que limitó la distribución de combustible en todo Haití, los precios minoristas del rubro se dispararon, mientras el Gobierno aún no logra regularizar su venta.

«Desde junio tengo que comprar combustible a sobreprecio, para transportarme y para tener energía. He tenido que incrementar los precios de los productos para no tener pérdidas, pero eso ha hecho que se caigan las ventas», dijo a la Agencia Sputnik, Junior Sanon, propietario de un pequeño negocio que expende electrodomésticos en la zona de Canapé Vert, al sur de la ciudad.

El fuerte racionamiento de combustible multiplica las filas en las gasolineras, mientras otras se vieron obligadas a cerrar de manera temporal hasta que la situación mejore.

«Hemos estado cerrados hasta una semana porque los camiones distribuidores no llegan aquí, y cuando abastecen trabajamos de corrido hasta que se acaba la gasolina», dijo a esta agencia un empleado de un surtidor en Delmas.

Si bien en junio, los enfrentamientos entre las pandillas que empujaron a más de 19.000 personas a abandonar Martissant (también al sur de la ciudad), fueron los responsables de la escasez de combustible, ahora las bandas encontraron un nuevo nicho de mercado en los asaltos y secuestros de camiones distribuidores.

«Secuestraron dos camiones de combustible. Los propietarios de los dos vehículos están tomando medidas para recuperarlos, confió Marc André Deriphonse, presidente de la Asociación Nacional de Propietarios de Estaciones de Servicio (Anapross), según recogió el diario Le National.

La semana pasada, otros cinco camiones fueron incautados por las bandas que operan en Cité Soleil y Martissant, de esta capital, cuando salieron de la terminal petrolera de Varreaux.

Marc-Antoine Nési, también de la Anapross, denunció en un programa radial que los grupos armados en conveniencia con las redes informales de distribución, venden al mercado local los productos petrolíferos que han sido desviados.

En otras ocasiones imponen un rescate a los dueños de surtidores para recuperar los vehículos y los conductores.

Los empresarios vinculados con el sector de los carburantes escribieron al primer ministro Ariel Henry y alertaron que el país se dirige hacia la «catástrofe económica» y pidieron una reunión urgente antes que el daño sea «irreparable».

Mientras tanto, en las calles un galón de gasolina puede superar los siete dólares, casi tres veces su precio oficial, y una cifra similar para el diésel, que también alimenta los generadores domésticos de energía eléctrica. (Sputnik)

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