domingo 28, noviembre 2021
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Dos canciones y el hambre

Adis Abeba, 23 oct (Prensa Latina) Encabezó las listas de éxito en el mundo. Fue el sencillo del pop norteamericano de mayor venta de la historia y el primero con la certificación multiplatino.

Ganó tres premios Grammy, un American Music y un People’s Choice Award, entre otros muchos galardones nacionales e internacionales.

A la altura de estas pocas líneas, casi todas las personas de las diferentes generaciones saben que esa minúscula presentación define a We Are the World, canción considerada icónica, histórica, célebre y de otras dispares maneras.

Unos dirán que Stevie Wonder, y no Michael Jackson, iba a ser el coautor del tema junto a Lionel Richie, o que el Rey del Pop y el escritor de Hello y Say You, Say Me escucharon himnos nacionales de varios países para lograr el estado de ánimo apropiado mientras escribían Somos el Mundo, como es conocida en español. Y habrá quienes citarán fechas y competirán para demostrar que saben los nombres de las celebridades participantes en el video, popularizado mundialmente a una velocidad impensable cuando no existía YouTube, y mencionarán a Bob Dylan, Ray Charles, Diana Ross, Bruce Springsteen, Billy Joel, Stevie Wonder, Tina Turner, Cindy Lauper, Kenny Rogers, Steve Perry, Daryl Hall, Paul Simon y Harry Belafonte.

Por otro lado, hablarán de Barbra Streisand, Madonna y Prince, tres de los varios ausentes, quizás los más grandes de todos, y de las razones para no adicionar sus talentos a una producción en la cual no intervino tampoco Eddie Murphy, mejor comediante que músico, porque estaba grabando un disco cuyo nombre pocos recuerdan, aunque años después admitió haber cometido un error.

Pocos dirán, sin embargo, que Belafonte, también reconocido activista social, fue quien promovió la iniciativa, que resultó una especie de réplica de la idea nacida en Reino Unido bajo el título DoTheyKnowit’s Christmas? (¿Saben que es Navidad?), donde intervinieron integrantes de Queen, The Police, Genesis, Duran Duran, U2 y Spandau Ballet, entre otros músicos.

Harry se propuso reunir a un grupo de los mejores intérpretes norteamericanos después de que, en diciembre de 1984, vio en la televisión a Paul McCartney, David Bowie, Sting, Bono, George Michael y Boy George juntos en el video de Do TheyKnow…, una grabación organizada por Bob Geldof, cantante de Boomtown Rats e igualmente con trayectoria como activista.

Ambos temas tenían fines benéficos. Sus protagonistas intentaban concienciar acerca de la hambruna en Etiopía, que vio morir a miles de sus hijos sin reacciones solidarias urgentes de muchos países vecinos, y querían recaudar recursos para evitar las escenas en noticieros con niños desfallecidos o aves rapaces alrededor de personas muertas.

Sus propósitos, sin embargo, superaron las expectativas, y en la geografía británica y algunos recodos de Europa conminaron a volver la mirada hacia el mal llamado continente negro, donde eran –todavía son- muchos más los millones de ciudadanos necesitados de ayuda humanitaria.

Hasta ahora, persiste el cuestionamiento respecto a si aquellos ‘gestos pop’ sensibilizaron de verdad y ocuparon en gestiones caritativas a los artistas y, principalmente, a los Gobiernos y organizaciones internacionales, porque en pleno siglo XXI las penurias de la inmensa mayoría de los africanos son casi idénticas a las de entonces.

Sin embargo, está claro que, como siempre sucede cuando los artistas se lo proponen, más que cantar, clamaron contra la pobreza, afinaron por la paz e inspiraron a muchos que vinieron después, perturbados por la tristemente célebre hambruna de Etiopía.

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