miércoles 26, enero 2022
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Termómetro electoral de Argentina en rojo: la aguja se dispara a la derecha

Buenos Aires, 12 nov (Sputnik).- Uno era kiosquero, padre de mellizos y trabajador de toda la vida. Tenía 48 años. El otro era un reincidente de 29 años, que estuvo preso casi seis por un robo hasta que recuperó la libertad en agosto del año pasado.

El asesinato del primero a manos del segundo en la localidad argentina de Ramos Mejía, en el partido bonaerense de La Matanza, llevó a que el último tramo de la campaña electoral de cara a los comicios legislativos de este domingo se volcara hacia el tema de la inseguridad. No hubo candidato que no se pronunciara sobre el crimen de Roberto Sabo, quien perdió la vida en cuatro disparos.

El economista José Luis Espert, aspirante a diputado en representación de la provincia de Buenos Aires (este), hizo llegar con rapidez su propuesta: transformar «en un queso gruyere» a los delincuentes. «Los derechos humanos para la gente de bien, de laburo. Para los delincuentes, cárcel o bala».

El economista liberal, que quedó en cuarta posición con su lista «Avanza Libertad» en las elecciones Primarias, Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO) del 12 de septiembre, propuso también la baja en la edad de imputabilidad a los 12 o 14 años.

«Para que los delincuentes empiecen a tener miedo tienen que haber algunos que terminen bien agujereados, si no el mensaje no queda claro», añadió durante una entrevista con Radio Rivadavia quien obtuviera el 4,8 por ciento de los votos del distrito bonaerense, que alberga al 37 por ciento del padrón electoral.

La derecha de la derecha

Puestos a correr por derecha, gana posiciones otro economista ultraliberal: Javier Milei, una figura local con repercusión nacional que tiene su ingreso garantizado en la Cámara de Diputados. En las elecciones primarias quedó en tercera posición en la ciudad de Buenos Aires con el 13,7 por ciento de los votos, aunque su coalición, «La Libertad Avanza», no tiene representación en ninguna de las otras 23 jurisdicciones del país.

Cuestionador del «verso (engaño) ese de que ‘dónde nace una necesidad nace un derecho'», Milei reclamó «liberar al pueblo argentino de tanta opresión estatal» durante el cierre de campaña. Consciente de haberse convertido en un fenómeno político, este economista declarado anarcocapitalista saca pecho con un discurso antipolítica y una actitud jactanciosa que tiene amplia resonancia en las redes sociales.

Su auge no sorprende ante buena parte de la ciudadanía decepcionada con las dos grandes coaliciones que se turnaron en el poder en los últimos años: la coalición gobernante Frente de Todos (centroizquierda), antes identificada con el kirchnerismo, y el frente Juntos por el Cambio (centroderecha), que tuvo a Mauricio Macri (2015-2019) como su principal referente.

«Argentina arrastra desavenencias económicas desde hace al menos diez años, con un estancamiento muy severo y altísima inflación, a lo que se añade el golpe de la pandemia», explica el politólogo Juan Negri, director de Ciencia Política y Estudios Internacionales en la Universidad Di Tella. «En un contexto en el que las dos coaliciones principales muestran su incapacidad para resolver estos problemas, se abre la puerta a un liderazgo antipolítica clara».

El caso de Milei despierta algunas alertas, por tener «un discurso populista muy simplista radicalizado en lo que promete», define el también profesor de la Universidad de Buenos Aires (UBA). El economista también exhibe una postura ambigua en relación a la democracia.

No cabe duda, en estas circunstancias, «que el debate público en los últimos tiempos se movió hacia la derecha, sobre todo en términos económicos», coincide Negri. «Temas como los planes sociales, que eran un gran consenso, están empezando a flaquear, y en ese sentido, me parece que han logrado mover la aguja».

Contrapeso de la izquierda

La concurrencia a las urnas consolidará un parlamento fragmentado que dará mayor protagonismo al Frente de Trabajadores de Izquierdas (FIT), siglas en las que conviven el Partido Obrero, el Movimiento Socialista de los Trabajadores y la Izquierda Socialista. Este espacio no necesita ganar para ser influyente, sostiene el politólogo consultado por la Agencia Sputnik.

«El FIT es un partido con más rodaje, dentro de un país donde la izquierda no peronista tiene una venerable tradición», apunta Negri. «Desde la década de los 70 hubo cuatro o cinco partidos troskistas muy importantes que alcanzaban el 5 por ciento de los votos. Pero además el FIT es un ejemplo de un éxito en las PASO, porque les dio un incentivo para organizarse y lo lograron».

No será, en todo caso, la primera carta a la que recurra el Gobierno cuando necesite tejer alianzas en el Congreso. Le será más fácil dirigirse a pequeñas fracciones del peronismo y a otros partidos provinciales, según se distribuyan los 127 escaños (la mitad) que se ponen en juego en la Cámara de Diputados y las 24 bancas (un tercio) del Senado que se disputan este domingo en las elecciones legislativas. (Sputnik)

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