viernes 21, enero 2022
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Acnur insta a respetar los derechos humanos de los refugiados en la frontera bielorrusa

Ginebra (Suiza), 12 nov (Sputnik).- Los derechos humanos de los refugiados e inmigrantes ilegales apostados en la frontera entre Polonia y Bielorrusia se deben respetar por completo, declaró la portavoz de la Oficina del Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos (Acnur), Liz Throssell.

«Los derechos humanos de los inmigrantes y refugiados tienen que respetarse totalmente, con independencia de su nacionalidad, estatus o circunstancias», dijo Throssell al comentar la construcción de barreras en la frontera entre Bielorrusia y los países de la Unión Europea.

La representante resaltó que «centrarse en cuestiones de seguridad solo aumenta el sufrimiento al que se enfrentan las personas».

Según Throssell, Acnur sigue de cerca el desarrollo de la situación en la frontera polaco-bielorrusa, aunque no esté presente en el lugar para confirmar las violaciones de los derechos humanos.

Además, Acnur denunció la presencia de embarazadas en el improvisado campamento de refugiados que «no es un lugar adecuado» para las personas pues «podría provocar más pérdidas de vidas», dado que está situado en un sitio con temperaturas bajo cero, carente de comida, agua y atención médica en condiciones.

«Un grupo de aproximadamente 2.000 solicitantes de asilo, refugiados e inmigrantes se encuentra (en la frontera bielorrusa) desde el 8 de noviembre. Entre ellos la mayoría son niños y mujeres, incluidas, embarazadas», dice el documento de Acnur publicado este viernes.

Acnur comentó diferentes opciones para los refugiados, entre ellas, el programa de retorno voluntario asistido y reintegración (AVRR, por sus siglas en inglés) de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM).

«Dependiendo de las circunstancias y necesidades de las personas, estas (opciones) incluyen la solicitud de asilo a Bielorrusia para aquellos que necesiten protección internacional. Además, algunos solicitantes de asilo y refugiados pueden tener razones de peso para mudarse, incluido el propósito de reunificación familiar en la UE», agrega el texto.

Lituania inició el pasado 9 julio la edificación de una cerca de 30 kilómetros, Polonia comenzó a construir una valla de una altura de 2,5 metros a finales de agosto y el 27 de octubre, Letonia empezó a levantar un muro de cuatro metros de altura y 400 kilómetros de largo en la frontera con Bielorrusia.

Los tres países llevan meses denunciando una avalancha de cruces ilegales desde Bielorrusia y acusan a Minsk de orquestar una crisis migratoria para desestabilizar a la Unión Europea en represalia por las sanciones.

Decenas de miles de inmigrantes ‒en su mayoría, procedentes de Irak, y otros países de Oriente Medio‒ intentaron en lo que va de año cruzar las fronteras nororientales de la UE desde Bielorrusia.

El presidente de Bielorrusia, Alexandr Lukashenko, hostigado por Occidente tras su polémica reelección en agosto de 2020 y la represión de las protestas que siguieron al supuesto fraude en las urnas, advirtió en junio pasado que Minsk no tiene «ni dinero ni fuerza» para contener el flujo de migrantes.

Las autoridades polacas declararon el estado de emergencia en los territorios fronterizos con Bielorrusia, y el Ejército y la Policía participan en la protección de las fronteras.

Por su parte, los guardias de fronteras bielorrusos acusan a sus colegas de Letonia, Lituania y Polonia de expulsar por la fuerza a los solicitantes de asilo hacia Bielorrusia. (Sputnik)

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