sábado 29, enero 2022
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Indígenas amazónicos de Ecuador defienden derecho a decidir en su territorio

Quito, 3 dic (Sputnik).- A unas cinco horas de la capital de Ecuador, en medio de la exuberancia de la selva amazónica, a orillas del río Aguarico, vive la comunidad A»i Kofán de Sinangoe, un pueblo pescador, cazador y recolector de frutos, íntimamente relacionado con su territorio, con el río Aguarico y con sus ancestros.

A»i significa «gente de verdad» en la lengua del pueblo, y sus integrantes defienden su autenticidad, que se refleja en conservar las tradiciones heredadas de sus ancestros.

Los A»i Kofán de Sinangoe se asientan en 63.775 hectáreas de bosque primario, en donde viven jaguares, osos de anteojos, tapires y la «gente invisible», que son los espíritus de sus ancestros, con quienes conversan cuando toman yagé (ayahuasca), una mezcla de plantas que es considerada por los indígenas amazónicos de Sudamérica como parte esencial de sus culturas y de su identidad.

«Para nosotros el territorio es parte de nuestra vida, es parte de nuestro ser; nosotros tenemos una forma de vivir diferente; nuestro día a día está relacionado con el territorio; todos los conocimientos de nuestros abuelos, de nuestros ancestros, han sido transmitidos de generación en generación y hoy seguimos con esta forma de vida intacta. Para nosotros es muy importante proteger los ríos porque ahí pescamos, ahí nos bañamos, ahí nuestros hijos se divierten, juegan, saltan; tomamos el agua de los ríos y en ellos pescamos», dice a esta agencia Wider Guaramag, dirigente de Sinangoe.

Concesiones mineras

La comunidad de Sinangoe no pasa de 230 personas, entre adultos, jóvenes, ancianos y niños, pero eso no ha sido un obstáculo para decir no a la actividad minera y llevar su caso a tribunales en busca de preservar la riqueza de su territorio, en lo que podría ser un ejemplo para Ecuador, pues la Corte Constitucional, la máxima instancia judicial del país andino, podría tomar este caso para que constituya jurisprudencia vinculante, lo que quiere decir que podría ser la base de nuevas normas en Ecuador para las actividades extractivas o por lo menos para la actividad minera.

En 2018, la comunidad descubrió que el Estado, sin consulta previa ni consentimiento, otorgó 20 concesiones mineras y estaba en proceso para entregar 32 más en la cabecera del Río Aguarico, dice a esta agencia la abogada de la comunidad, Laura Rojas, quien también es parte del equipo jurídico de Amazon Frontlines, organización estadounidense que apoya la lucha de los pueblos indígenas amazónicos.

«Es muy triste porque nosotros vivimos en nuestro territorio sin contaminación, sin minería, pero en la zona del Aguarico ha habido estas concesiones mineras que afectan el agua, la vida de nosotros como seres humanos, y no solo afectan a nuestra comunidad sino a todas las comunidades que viven en los alrededores del río Aguarico. Nosotros supimos que estaba concesionado nuestro territorio; removieron tierra, piedras, y hubo afectación al medio ambiente al agua; los peces ya no subían; el agua era diferente tenía una como grasa cuando bañábamos a nuestros hijos en el río; ellos sentían grasa en el cuerpo», cuenta Erika Narváez, miembro de la comunidad, a la Agencia Sputnik.

La lucha jurídica

La comunidad de Sinangoe inició un proceso jurídico en contra de cuatro ministerios y agencias del Estado, y en octubre de 2018 los jueces provinciales de la provincia amazónica de Sucumbíos ordenaron la reversión de las 52 concesiones mineras; reconocieron la violación de los derechos de la comunidad y el riesgo que implica la minería para su supervivencia.

«Ya la comunidad de Sinangoe ganó en primera y segunda instancia; se declaró la vulneración de los derechos de la consulta previa libre e informada y se declaró la nulidad de las concesiones mineras por ser ilegales en el otorgamiento de los permisos de explotación de recursos dentro del territorio ancestral indígena», sostiene Rojas.

Lo que está al momento en discusión es el alcance del derecho al consentimiento, que puede ser aplicable a otros casos, por eso los ojos de las comunidades indígenas y de los defensores de los derechos de la naturaleza y de las comunidades ancestrales están puestos en la decisión de la máxima Corte de Ecuador.

Rojas dice que en el caso de Sinangoe no se realizó la consulta previa, libre e informada y espera que en el futuro, tras la decisión de la Corte, este instrumento será vinculante, es decir que las comunidades tengan derecho a decidir si quieren o no que en sus tierras se realicen actividades extractivas, y que además sirva de base para la expedición de una Ley de Consulta Previa, Libre e Informada.

«En nuestra casa tenemos derecho a decidir lo que ocurre y lo que no; esperamos que se nos escuche y se nos respete y esperamos una respuesta favorable de la CC para la pervivencia física y cultural de nosotros como Kofanes», destaca Guaramag.

Y mientras los A»i Kofán de Sinangoe esperan por la sentencia de la Corte, su guardia indígena, conformada por los propios miembros de la comunidad, no deja de cuidar sus tierras, sus ríos, sus bosques y de pedir consejos a los espíritus sagrados de sus ancestros, en espera de que el oro que hay en sus tierras no valga más que la vida. (Sputnik)

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