domingo 22, mayo 2022
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Gobierno boliviano cede ante protestas y suspende carnet de vacunación

La Paz, 19 ene (Sputnik).- El Gobierno boliviano de Luis Arce cedió este miércoles a las presiones de grupos anti vacunas y decidió suspender indefinidamente la obligación de presentar carnet de inmunización o prueba negativa de covid-19 para ingresar a lugares públicos que debía regir a partir del 26 de enero.

«Para preservar la seguridad de la población frente a ciertos grupos que no aceptan vacunarse, (…) se determina la suspensión de la presentación del carnet de vacunación o prueba PCR negativa para coronavirus mientras dure la declaratoria de emergencia sanitaria», anunció el ministro de Salud, Jeyson Auza.

La decisión fue tomada luego de dos días de protestas de grupos opuestos al carnet de vacunación, que incluyeron hechos aislados de violencia en la ciudad central de Cochabamba y bloqueos de calles en El Alto, urbe contigua a La Paz.

El pastor evangélico Luis Aruquipa, líder de una asociación de iglesias evangélicas que convocó a las protestas en alianza con varias organizaciones sociales, dijo que esos grupos no estaban «plenamente satisfechos» con la decisión y que esperaban la anulación del decreto de exigencia del carnet.

Emergencia

La exigencia del carnet había entrado en vigencia el primero de enero, en el marco de una declaración de emergencia emitida por el Consejo Nacional Estratégico (CNE), conformado por 11 ministerios, y debía regir al menos mientras dure la actual cuarta ola de contagios de covid-19.

Pero ante protestas de grupos evangélicos y hasta sectores campesinos del oficialismo, el CNE ordenó, el 6 de enero, la suspensión del decreto del carnet hasta el 26 de este mes, sin lograr aplacar la polémica.

El mismo CNE, que ahora amplió la suspensión del decreto por tiempo indefinido, decidirá hasta cuándo regirá la emergencia sanitaria en función de «una evaluación permanente de todos los factores», dijo Auza.

«Una vez finalizada la declaratoria de emergencia sanitaria se va nuevamente a pedir la presentación de ese carnet», aunque esta obligación no se aplicará para el acceso a servicios de salud, mercados, transporte de corta distancia, bancos, trámites policiales y judiciales y reclutamiento militar, explicó.

Auza destacó que, pese a su fugaz vigencia, el decreto de carnet produjo un fuerte aumento del ritmo de vacunación anti covid-19, que en las dos últimas semanas fue de casi 90.000 aplicaciones diarias, aproximadamente el triple del promedio de fines del año pasado.

Hasta el martes, Bolivia aplicó 11,3 millones vacunas anti covid-19 y tenía casi igual cantidad todavía disponible para completar la vacunación a los 10,2 millones de ciudadanos mayores de cinco años, que son la población elegible para la inmunización, mientras acumulaba casi 800.000 contagios y poco más de 20.000 decesos.

Pese al retroceso oficial, el líder evangélico de las protestas, el pastor Aruquipa, dijo a radio Éxito que las movilizaciones de los grupos contrarios al carnet continuarán por lo menos hasta que la justicia se pronuncie sobre un recurso contra el decreto.

«Hay un doble discurso del Gobierno, porque suspenden la presentación del carnet pero el decreto sigue vigente y nosotros exigimos su abrogación», dijo el activista.

Añadió que la exigencia de carnet «rompe en los hechos el carácter voluntario de la vacunación, que debe ser respetado como principio constitucional».

El presidente del Colegio Médico de Bolivia, Luis Larrea, habitualmente un duro crítico del Gobierno, dijo a reporteros que la suspensión del carnet mostraba «improvisación y falta de política clara» en la lucha contra la pandemia.

Larrea lamentó que el gobierno no haya requerido el criterio de su organización sobre las medidas más importantes de combate al covid-19. (Sputnik)

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