lunes 30, enero 2023
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Delincuencia y violencia, el pan de cada día en Guayaquil

Quito, 25 ene (Sputnik).- El 19 de enero la muerte violenta de un ciudadano holandés en un tradicional barrio de la ciudad costera de Guayaquil (oeste) volvió a prender las alarmas entre la población y las autoridades de Gobierno en uno de los lugares más peligrosos de Ecuador.

Desde la noche del pasado viernes se reportaron cinco muertes violentas en esta ciudad.

Solo en enero 80 personas fueron asesinadas en Guayaquil, y el mayor porcentaje (85 por ciento) corresponde a jóvenes menores de 25 años, de acuerdo con cifras difundidas por la cadena televisiva local Teleamazonas.

El 71 por ciento de los crímenes se cometió en espacios públicos, frente a otras personas; el 95 por ciento fueron asesinados con armas de fuego.

Como medida para enfrentar la criminalidad, el presidente Guillermo Lasso ordenó que desde la tarde del domingo los militares custodien las calles, pero desde la noche del domingo y la madrugada del lunes hubo ya cinco asesinatos.

Si bien Guayaquil no es la única ciudad ecuatoriana en donde crece la delincuencia, en esta urbe de alrededor de 3 millones de habitantes se hace cada vez más evidente.

En la provincia del Guayas, cuya capital es Guayaquil, la violencia se extiende también a otras zonas.

El Gobierno dice que las muertes violentas en lo que va del año en Guayaquil obedecen a las acciones que se realizaron para controlar a las bandas de narcotraficantes.

Muertes violentas

En todo Ecuador, según estadísticas oficiales, en lo que va de enero ya se registraron 243 muertes violentas, una cifra superior a las 141 de 2021.

Expertos sostienen que el crimen organizado está sentando raíces en Ecuador.

«El país es al momento un santuario del crimen organizado transnacional y eso implica una serie de problemas colaterales, entre ellos delincuencia común y narcotráfico, que vienen golpeando permanentemente las estructuras de seguridad del Estado, lo que coadyuva a un mayor clima de inseguridad», dijo a la Agencia Sputnik el exdirector Nacional de Inteligencia y consultor internacional en temas de seguridad Mario Pazmiño.

Según Pazmiño, mafias y carteles internacionales del narcotráfico operan en Ecuador través de megabandas internas.

País de acopio de droga

Hace dos décadas Ecuador comenzó a dejar de ser un país de tránsito para convertirse en una nación de acopio y plataformas internacionales de distribución de droga.

Los gobiernos no atinaron a reaccionar correctamente y dejaron que Ecuador se convierta en un país de procesamiento, lo cual acarrea otras aristas del crimen organizado como trata de personas, tráfico de órganos, lavado de activos, elevados niveles de corrupción, tráfico de armas, entre otros, dicen expertos.

La continua desaparición de personas en Ecuador, sobre todo jóvenes y niños, según Pazmiño, está relacionada con esos crímenes.

Aún no se logra determinar con exactitud la magnitud del problema, pero aunque no haya estadísticas allí está el problema; ahí están las niñas y jóvenes desaparecidas que son secuestradas para hacerlas ejercer la prostitución primero en Centroamérica y luego en Asia, en Medio Oriente, dice Pazmiño.

Ciudades bisagra

Las ciudades de Manta y Portoviejo, ubicadas en la provincia costera de Manabí (oeste); la provincia de Esmeraldas (norte), fronteriza con Colombia y la de Sucumbíos (este), en la Amazonia, también están azotadas por la violencia y delincuencia, relacionados con el narcotráfico.

Otras ciudades consideradas como «bisagras», que permiten el paso y redistribución de la droga hacia diferentes sitios también observan el incremento de crímenes violentos.

Según estadísticas de Pazmiño, entre esas ciudades están Baños, una ciudad turística del centro del país andino, que permite el flujo de la droga hasta puertos y aeropuertos; Machala (oeste), en la provincia de El Oro, por donde se movilizar armamento hacia la costa pacífica y hacia los andes; Santo Domingo (oeste), Los Ríos (oeste).

Las acciones

El presidente ecuatoriano Guillermo Lasso designó en la tarde del domingo al general Carlos Cabrera como nuevo comandante general de la Policía, en reemplazo de la General Tannya Varela y ordenó al viceministro de Gobierno, Max Campos, que dirija la seguridad ciudadana desde la ciudad de Guayaquil.

Campos tiene que coordinar la llegada de 1.100 policías a esa ciudad para reforzar, en las calles, las operaciones de seguridad en Guayaquil.

Adicionalmente Lasso dijo que entregará 9 millones de dólares a la Policía Nacional para adquisición de autos, motocicletas y equipos necesarios para sus operaciones.

Quizá el punto central de la política del presidente para combatir la violencia y delincuencia se halla en las reformas legales.

El domingo Lasso anunció que enviará a la Asamblea un proyecto de reformas legales que, entre otras cosas, permitan a los uniformados el uso progresivo de la fuerza para combatir la delincuencia.

Las reformas también buscarán reforzar las operaciones de las Fuerzas Armadas y Policía, sin que medie el estado de excepción.

Otro de los objetivos será dar patrocinio legal a policías y militares cuando sean investigados o demandados por el cumplimiento de sus funciones.

Pero para que pasen las reformas se requiere de una mayoría de la que el mandatario no dispone en la Asamblea.

El lunes, como sucedió ya en otras ocasiones, miembros de la Armada comenzaron a revisar autos y a personas para detectar armas e impedir ataques, mientras el país entero espera que ahora sí las políticas oficiales logren contener la delincuencia y crímenes violentos y no se queden en los discursos. (Sputnik)

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