lunes 30, enero 2023
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Las tortugas gigantes de Galápagos, un ejemplo de conservación

Quito, 14 feb (Sputnik).- Piratas y balleneros en siglos pasados hicieron de las emblemáticas tortugas gigantes del Archipiélago ecuatoriano de Galápagos un preciado botín para consumir carne fresca, lo que llevó a una drástica reducción de su población.

Estudios de expertos estiman que se extrajeron más de 200.000 de esos especímenes de las Islas, en las que el científico británico Charles Darwin se inspiró para desarrollar su teoría de la evolución de las especies. 

Islas como Española, Pinta, Pinzón y Santa Fe vieron reducir la población de los emblemáticos quelonios en manos de quienes se refugiaban en las islas aún desconocidas, luego de apropiarse de botines tras atracar en las costas de sus rutas de navegación.

A más de ello, en el famoso archipiélago, ubicado en el océano Pacífico a unos 1.000 kilómetros de las costas de Ecuador continental, se introdujeron diversas especies exógenas, entre ellas ratas, que contribuyeron a diezmar la población de las tortugas, una especie esencial porque son herbívoras y cumplen el rol de principales dispersores de semillas.

Las tortugas gigantes de Galápagos están en 9 de sus 13 islas grandes y casi todas las especies han enfrentado problemas por la presencia del ser humano.

Futuro alentador

Una expedición de guardaparques de la Dirección del Parque Nacional Galápagos y científicos de Galapagos Conservancy descubrió en diciembre que en la isla Pinzón, en el centro del archipiélago, existe una población estimada de entre 975 y 1.100 tortugas, de ellas 156 de entre 5 y 10 años de edad, que nacieron y sobreviven en estado natural.

«Después de haber erradicado las ratas y después de más de un siglo de registrar la supervivencia de 156 tortugas, esta es una noticia muy alentadora, extremadamente importante, y es un ejemplo claro de los resultados del trabajo de conservación», dice a la Agencia Sputnik, Washington Tapia, director de Conservación de Galapagos Conservancy, una organización no gubernamental que se dedica a la protección permanente del archipiélago.

El futuro es alentador no solo para las tortugas gigantes, pues en general el ecosistema de Pinzón se ha recuperado y ofrece mejores condiciones para la supervivencia de la flora y fauna endémicas, producto de lo cual se observa mayor presencia de animales como gavilanes, pachay, pinzones y lagartijas, al igual que plantas, especialmente muyuyo, algarrobo y uña de gato.

George, el símbolo mundial

En Galápagos existieron 15 especies diferentes de tortugas gigantes, de las cuales 3 se extinguieron, entre ellas la Chelonoidos abingdonii, encontrada en la isla Pinta, en 1972 y bautizada como Solitario George, cuyo nombre ha dado la vuelta al mundo.

El Solitario George, el último individuo de esa especie, desde su descubrimiento vivió en el Centro de Crianza de la Dirección del Parque Nacional Galápagos, en la isla Santa Cruz, hasta 2012 cuando falleció.

A través de diferentes métodos desde que lo descubrieron, técnicos y científicos buscaron, reproducir su especie, pero no tuvieron éxito.

El Solitario George es el símbolo de los esfuerzos por conservar las especies amenazadas, y en su homenaje el Parque Nacional Galápagos y Galapagos Conservancy realizaron un programa de reintroducción de tortugas gigantes en la isla Santa Fe, luego de que las originarias desaparecieron hace más de 150 años.

Las nuevas huéspedes de la isla fueron tortugas pertenecientes a la especie Chelonoidis hoodensis, de Isla Española, morfológica y genéticamente parecidas a las extintas, que fueron criadas en cautiverio y cuyas edades oscilaron entre los 4 y 10 años.

Diego, el otro símbolo

La tortuga Diego, de la especie Chelonoidis hoodensis, es otro ícono de las Islas Galápagos y los esfuerzos de conservación. El y 14 compañeros de un siglo de vida fueron reintroducidos a la Isla Española, en 2020.

Diego, que retornó a Ecuador en 1976, desde un zoológico de San Diego, en Estados Unidos, y se incluyó en el Programa de Reproducción de Especies, en la Isla Santa Cruz, ayudó a sacar adelante a su especie, que estaba al borde de la extinción. Es ya padre de 800 tortugas.

«El seguimiento satelital que hacemos de ellos nos muestra que están activos, cumpliendo su rol de dispersores de semillas, de ingenieros del ecosistema, perfectamente adaptados a su isla y en muy buen estado», destaca Tapia.

Tapia calcula que al momento en todos Galápagos hay entre 60.000 y 80.000 tortugas gigantes, «ni una cuarta parte de la población histórica diezmada por los piratas y balleneros».

En los últimos 8 años, dentro de la iniciativa para la restauración de las tortugas gigantes, Galapagos Conservancy invirtió alrededor de 500.000 dólares por año en la crianza de estos animales en cautiverio, estudios de las poblaciones en estado natural, programas de educación de población, entre otras acciones.

Esfuerzos continúan

A pesar de que las condiciones de la Isla Pinzón han mejorado notablemente, expertos consideran que para garantizar la total recuperación de la población de tortugas gigantes es necesario mantener el programa de crianza inicial en cautiverio.

Por ello cada año se continuará recolectando huevos en la isla para completar el proceso de incubación en el centro de crianza en la isla Santa Cruz, en donde se mantendrán a las tortugas hasta la edad apropiada para su regreso a la isla de origen, aproximadamente entre los cinco y seis años. (Sputnik)

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