domingo 4, diciembre 2022
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La estatua gigante de una Virgen que saldrá adelante pese a los ateos brasileños

Río de Janeiro (Brasil), 28 mar (Sputnik).- A las afueras de la ciudad de Aparecida (en el estado brasileño de São Paulo, en el sureste del país) hay un descampado con unas enormes planchas de acero en forma cónica: se trata de la futura estatua de la Virgen de Aparecida, la patrona de Brasil, que cuando esté terminada será más grande que el famoso Cristo Redentor de Río de Janeiro.

Si finalmente se inaugura será tras múltiples obstáculos, como cuenta a la Agencia Sputnik su escultor, Gilmar Pinna, que lleva una vida entera dedicada a este proyecto. «Yo hice una promesa hace poco más de 30 años. Era un tema de salud muy grave y la Virgen me concedió la petición. Prometí hacerle una cosa grandiosa, pero entonces no tenía dinero. Estuve 38 años ahorrando para conseguir hacerlo realidad», dice.

Su forma de agradecer a la santa el «milagro» fue dedicarle una escultura gigante en la tierra donde está su santuario, un epicentro de la fe católica en Brasil que cada año visitan millones de peregrinos. El monumento tendrá 50 metros de altura, 12 más que el Cristo del Corcovado. Pina asegura que actuó por su cuenta, puso el dinero de su bolsillo y mucha energía personal, hasta que un día, en 2019, la Justicia paró el proyecto.

Los ateos en acción

Respondía a un recurso de la Asociación Brasileña de Ateos y Agnósticos (ATEA), que alegaba que financiar con dinero público esculturas de figuras religiosas viola el principio de la laicidad del Estado. La obra fue interrumpida hasta que hace unos días el Tribunal de Justicia de São Paulo dio luz verde a que los trabajos fueran reanudados.

Pinna lamenta el tiempo perdido y asegura que fue víctima de una calumnia. «Presentaron una demanda mentirosa, porque no tomé dinero público para hacer la Santa, es una promesa; el coste es todo mío, soy una persona de 64 años honrada, mi empresa es limpia, paga todos los impuestos», dice indignado.

Asegura que todo se debe a una confusión porque hace años el Gobierno de São Paulo sí que le encargó otro trabajo: esculturas de acero inoxidable para decorar unas rotondas, algo que costó alrededor de 250.000 reales (más de 52.000 dólares). El escultor asegura que con ese valor no da para hacer una centésima parte de lo que cuesta la monumental estatua de la virgen.

En estos años con las obras paradas, las piezas de la escultura a medio montar han estado a la intemperie, se han estropeado e incluso han sufrido vandalismo y robos. Lo último en desaparecer fue el enorme rosario de la Virgen, de 3.200 kilos. «Esa broma me va a costar una fortuna», lamenta, estimando un coste de casi cuatro millones de reales (840.000 dólares) para terminar toda la escultura.

Turismo religioso

El artista asegura que una empresa se solidarizó con él y le ofreció un poco de material. «Si me dan una tonelada de acero ya me ayudan un poco, no quiero involucrar dinero», dice, y confía que si todo va bien y reúne los materiales suficientes podría terminar su ansiada Virgen en unos tres meses.

En la ciudad de Aparecida el ayuntamiento no quiere verse salpicado en la polémica, pero apoya la obra e incluso estudia la creación en los alrededores de un parque temático de inspiración religiosa. El objetivo es que la estatua sea un monumento icónico, un nuevo símbolo capaz de atraer a las masas.

«Tengo que terminarla como sea. Si los ateos no entienden que yo caí postrado de rodillas y le pedí a mi Virgen y que sólo tenía mi arte para darle a cambio… Tenía que homenajearla con grandiosidad», dice, satisfecho de que su sueño esté ahora un poco más cerca de hacerse realidad. (Sputnik)

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