lunes 6, febrero 2023
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Reflexiones al terminar la campaña

Terminaron las deslucidas fanfarrias de la campaña electoral orientada en esta segunda vuelta a escoger entre los dos candidatos que los ciudadanos habían colocado en los primeros lugares, en la primera vuelta de la elección.  Y digo deslucidas porque, a pesar de lo gastado de nuestros impuestos, que de allí es donde sale lo que se denomina la deuda política, carecieron dichas campañas de profundidad en el diagnóstico y las propuestas de solución de los mismos, por parte de los candidatos. Más en uno que en otro.

El pueblo votó (o no votó) expresando sus preferencias en el primer caso y su repudio a los candidatos, en el segundo. Y ello tiene una enorme importancia, porque la abstención de protesta, que es la que suponemos se dio en estos comicios, significa que el candidato elegido debe tener muy en consideración la voz de los descontentos.

Resulta también interesante la poca o ninguna importancia que le dan los ciudadanos a las campañas desarrolladas por algunos medios de prensa, impresa y audiovisual, en contra de uno de los candidatos, en este caso el ganador, y resulta repulsivo la forma en que uno de los principales medios de prensa escrita describe el triunfo del ganador, repitiendo componentes de la campaña en su contra que desarrolló durante varias semanas.  Pero era de esperarse, pues cuando no hay altura ni clase, sino una pestilente coprofagia, el resultado es el que acabamos de ver.

Se señalan de forma indirecta en muchos comentarios de los medios y de los pontífices de la ciencia política ungidos así por las televisoras, principalmente, sin restarles méritos personales y profesionales de mi parte, la composición de la Asamblea Legislativa y la falta de información sobre el equipo de funcionarios que deben ser nombrados por el nuevo gobierno, como las principales dificultades con que enfrentará.

Esta Asamblea Legislativa está muy fraccionada, como debe ser si responde a las preferencias ciudadanas, pero menos que la actual, por un lado, y todavía sin comprobar sus cualidades y capacidades, y nos inquieta que vaya a ser como la que termina sus funciones, que nos ha dado lecciones de mediocridad, ignorancia y hasta de delitos en contra de la cosa pública.  Pero hay que esperar a que empiecen a abrir la boca.

En cuanto a lo segundo, es cierto, un partido nuevo, sin una trayectoria de al menos mediano alcance en el tiempo, probablemente deberá recurrir a diversas instancias para llenar las plazas de ministros, directores de organismos autónomos, asesores y varias más.  Pero ello no debería ser motivo de preocupación mayor que el miedo que se siente al contemplar ciertos diputados elegidos y que buscarán protagonismo durante los próximos cuatro años.

Durante la campaña política todos los partidos de oposición al actual en el gobierno, calificaron que deja al país sumido en una profunda crisis económica, social, de educación, con procesos de corrupción enormes en trámite, con lo cual le hicieron un enorme daño a dicho partido. Pero todas esas aseveraciones politiqueras carecían del fundamento necesario para ser ciertas. Y me explico.

La crisis económica resulta relativa, pues el país sigue creciendo económicamente, a pesar del déficit fiscal. que no causó este gobierno, sino los gobiernos anteriores, y que más bien trató de solucionar con medidas que los diputados debían aprobar, y que ellos dilataron causando más daño. El ordenamiento del gasto, dentro de las posibilidades que la ley permite, se realizó al punto de obtener un superávit primario.  La crisis educativa es la consecuencia de lo que he señalado hasta el cansancio: el producto de las reformas educativas de corte neoliberal que vienen desde la década del 80 del siglo pasado. La pobreza siempre ha sido endémica en Costa Rica, por las circunstancias propias de nuestra economía y nuestra producción, pero la desigualdad social es consecuencia de las políticas neoliberales y la concentración de la riqueza en pocas manos.

Los casos de corrupción no se causaron como característica del gobierno, pues el caso del CONAVI es algo que venía desde hace muchos años y fomentado por las empresas privadas. Lo mismo deberíamos decir del caso DIAMANTE, que involucra a varios alcaldes del partido Liberación Nacional y las mafias del narcotráfico.  No se puede acusar de corrupción al gobierno que termina, como sí se ha comprobado hasta la saciedad a los partidos tradicionales, que la ciudadanía ha alejado del poder desde hace ya ocho años.

El futuro no se muestra muy halagüeño, por las consecuencias creadas por la pandemia (que este gobierno manejó bien) y la guerra de Ucrania OTAN EEUU, tanto en el territorio ucraniano como en el campo de la economía mundial, así como la evidente declinación de la hegemonía del imperio norteamericano con sus evidentes consecuencias, que tomarán años.

No existe el gobierno perfecto, pero hay unos peores que otros, y el que termina no merece la reprobación que los politiqueros le endilgaron durante la campaña. Al que se inicia en Mayo, le deseamos la mejor de las suertes, aunque por la composición de la Asamblea Legislativa no tengo muchas esperanzas. Tratarán de boicotear al máximo cualquier iniciativa que provenga del Ejecutivo.

(*) Alfonso J. Palacios Echeverría

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3 COMENTARIOS

  1. Asi de simple, diputados y diputadas del proximo congreso que no aprueben proyectos que beneficien a la gran mayoria del pueblo, estaran trayendo su propia gillotina. Como le paso a algunos partidos politicos en estas elecciones que sacaron cero diputado(a)s. Y, quizas desaparezcan. Gobernar no va a ser muy dificil si se tiene al pueblo al lado, mi opinion.
    Shalom

  2. ¡Qué descaro! no ha terminado esta pesadilla de gobierno corrupto y empobrecedor y ya salieron los apologistas tirando humo en los ojos de este maltratado pueblo, que si este Gobierno fue más corrupto que este o el otro fue más corrupto, son los mismos, no importa de qué color se vistan para la ocasión, Alvarado no es más que el Guaidó tico, servil del Fondo Monetario y de las grandes transnacionales y seguirá igual con el Gobierno recién electo; como ejemplo, cuántos años tiene Méndez Mata pegado de la vena del Gobierno, con «diferentes partidos». Julio César Madrigal Mora, 4-115-225.

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