domingo 29, enero 2023
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La escasez de microchips remitirá a finales de este año

Madrid, 9 Abr. (EUROPA PRESS) – La escasez de microchips informáticos, que se calcula que ha producido interrupciones en la cadena de suministro durante más de dos años, podría remitir a finales de este año, aunque la recuperación será «desigual», según previsiones de la consultora Bain & Company.

Los sectores de la automoción y la industria, entre los más afectados por la escasez de chips, serán los más rápidos en recuperarse, según este análisis, reduciendo los cuellos de botella de forma progresiva entre finales de 2022 y principios de 2023.

En el extremo contrario, la escasez se alargará en otros sectores hasta 2024, como el de las consolas de videojuegos y los servidores informáticos. El motivo es la «demanda disparada» durante la pandemia de Covid-19 y la dificultad para lograr los recursos financieros necesarios para construir fábricas que produzcan con la rapidez requerida para satisfacer esta demanda.

Los productos electrónicos, incluidos los teléfonos móviles y las tablets, también se recuperarán de la escasez de chips durante el próximo año. Estos productos dependen de las obleas (wafers) de 6, 8 y 12 pulgadas, cuyo suministro está aumentando, y también utilizan otros tipos de semiconductores que han estado más disponibles.

Rapidez y flexibilidad para responder a la escasez

El final de la escasez de chips traerá sin duda un descanso, pero los ejecutivos reconocen que los problemas en la cadena de suministro no dejarán de producirse. «Las empresas que actúen con rapidez para reforzar su capacidad de recuperación se situarán en la mejor posición para responder a lo que venga», han señalado desde la consultora.

En este sentido, dado que la escasez de chips persistirá en un futuro, influido por la incertidumbre de la guerra y las últimas olas de la pandemia, muchas empresas están construyendo una estrategia de suministro de semiconductores flexible y con visión de futuro.

Las empresas están adoptando un enfoque doble que realiza inversiones «audaces» para hacer frente a las interrupciones en las cadenas de suministro a corto plazo y prepararse para resistir a a largo plazo.

En el primer caso, las empresas están rediseñando productos ya existentes con los que eliminar el riesgo de escasez. Además, se está apostando por redirigir la demanda hacia la oferta existente, retirando los productos que dependen de componentes escasos y acelerando el cambio hacia otros a cuya demanda pueden hacerle frente.

A largo plazo, las empresas están «constantemente» perfeccionando sus productos para aumentar su resistencia, comenzando en las primeras etapas del desarrollo del producto y antes de que se produzca una interrupción del suministro. Para este objetivo, las compañías trabajan con herramientas digitales con las que adelantarse a la falta de productos en la cadena de suministro.

Otras soluciones están siendo pagar a los proveedores para que subvencionen su producción y garanticen un volumen de producto acordado o asumir el diseño de semiconductores en sus propias instalaciones, lo que requiere el desarrollo de nuevas capacidades.

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