viernes 9, diciembre 2022
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Viernes Santo católico, un día cualquiera en la vida de la mayoría de los cubanos

La Habana, 15 abr (Sputnik).- La capital de Cuba amaneció soleada y en calma. Sus habitantes deambulaban en medio de sus rutinas, haciendo largas filas frente a los mercados, disfrutando de la estridencia de la música que salía de los balcones o bebiendo ron. Un día feriado, Viernes Santo católico, que para muchos no tiene significado.

«Lo único que puedo decirle es que hoy es feriado, no tengo que ir a trabajar y me lo pagan, pero no me pregunte por qué, pues no podría responderle. Escuché decir que es algo religioso, pero yo no le ‘descargo’ a eso», comentó a la Agencia Sputnik un joven que se identificó como Alberto García, quien compartía una botella de ron con sus amigos frente a su casa en el municipio capitalino de Centro Habana.

Después de casi medio siglo sin que tuviera protagonismo alguno entre los cubanos residentes en la isla, la celebración de la Semana Santa regresó a la lista oficial de conmemoraciones, pero profundamente resentida y con muchos menos seguidores de los que tenía antes de 1959.

La Semana Santa estuvo ausente por más de 40 años en los calendarios oficiales hasta que en el año 2013, y como resultado de la visita a Cuba del papa Benedicto XVI, se acordó restaurar como un día feriado nacional el Viernes Santo, sexto día en la tradicional conmemoración.

Cinco años antes -en 1998- y como resultado de la visita a Cuba del papa Juan Pablo II- se recuperó el feriado del 25 de diciembre, durante las festividades navideñas.

Viernes Santo en La Habana

En la concurrida esquina de Águila y Neptuno, un grupo de mujeres hace una larga fila para comprar pollo, en tiempos donde la crisis económica, la escasez, y el desabastecimiento hace mella en la mesa familiar.

En un diálogo sostenido con la Agencia Sputnik, Mercedes, Alina, y Lucrecia, tres mujeres de 25, 38 y 47 años respectivamente, se sorprenden a la preguntas formuladas por este reportero respecto de las tradicionales formas de celebración del Viernes Santo, en que se debe guardar ayuno, abstenerse de comer de carne y no beber alcohol.

«Oiga, aquí la vida está muy dura para amanecer sin desayunar y decirme que no puedo comer carne. Si así fuera, entonces parece que el Viernes Santo se repite muchas veces en el año», espetó Lucrecia, la mayor de las tres mujeres.

Lo que impresiona es que ya pocos en la isla asocian la Semana Santa a conmemorar la pasión, muerte y resurrección de Jesucristo. El disfrute del feriado, salvo algunas excepciones, dista mucho de ser parte de la celebración más grande de la fe cristiana mundial.

El ateísmo que marcó significativamente a varias generaciones de isleños, la profusión de cultos de origen africano que han ganado terreno en la religiosidad de los cubanos en los últimos 40 años y el desinterés marcado de las generaciones más jóvenes que optan por el reguetón como opción frente al sermón, son algunas de las causas en la significativa disminución de los fieles católicos. (Sputnik)

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