viernes 3, febrero 2023
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¿Arte y artistas “humanitarios”?

Esto de “arte humanitario” y “artistas humanitarios” no me gusta porque de un tiempo a esta parte esto se ha convertido en otro negocio más.  Pero no pasa nada.  Al final es solo mi opinión.

Comienzan a popularizarse en fachadas de grandes edificios, en los pisos superiores de rascacielos de grandes ciudades, gigantescas pinturas alusivas a los miserables de la humanidad “por solidaridad” y “caridad” para con ellos.  E igualmente artistas plásticos que han descubierto que tomando fotos de gente sufriente en todos los rincones del mundo, en las villas miseria más lamentables van a alcanzar la fama.  Fotos de niños, viejos, reos, mujeres explotadas, todos sufrientes y en condiciones de vida indignas “para concienciar”;  para llamar la atención de la humanidad a este fenómeno del hambre, de la enfermedad, del sufrimiento cotidiano.

Las pinturas gigantescas en las fachadas de los grandes edificios así como las fotos de los miserables son excelentes, de una muy buena calidad artística y de hecho llaman la atención, pero llaman la atención por espectaculares, por la calidad de las representaciones.  Por la destreza y el profesionalismo de esos artistas que hacen esas cosas y que ahora se han autodenominado “artistas humanitarios”. ¿No somos humanitarios millones de seres en todas las profesiones y oficios que no tenemos el negocio de hacer retratos de los sufrientes o pintar enormes cuadros en las fachadas de las grandes ciudades?  ¿No sentimos la miseria de los hambrientos, de quienes tienen frío y no hacemos las contribuciones que buenamente podamos para ayudar a aliviar su sufrimiento?  ¡Ah, pero nosotros no somos “humanitarios”! 

Esos que ya se han puesto la etiqueta de “humanitarios”, la nueva “profesión” ahora se ponen de moda en galerías y museos con sus fotografías, con sus murales en exteriores cerca de los barrios pobres, de las favelas brasileñas, de los rincones infestos de todos los sitios y al ir haciéndose famosos también van haciéndose millonarios.  Ese es el negocio de ellos.  Y por otro lado está el negocio de los dueños de esas edificaciones donde están los murales gigantescos y de las galerías y museos del fenómeno artístico “humanitario”. 

Pero no veo yo que estén dando ayuda, comida, servicios médicos, abrigo, una vida digna a ninguno de esos “modelos” de sus fotografías ni de sus murales.  No.  Los principales beneficiarios son ellos con sus destrezas artísticas, sus fotos y sus murales.  Esos representados en ellos siguen exactamente igual en estos momentos y así hasta su olvido y desaparición de esta tierra.  Ahora ellos, los artistas, han logrado ganarse un nicho en la televisión, en el mundo de las entrevistas y de la publicidad internacional y ahora sus obras van, en consecuencia, a valer miles de miles.  Pero los pobres continúan igual.  A los ricos del mundo les importan un pepino esas representaciones y de hecho son copartícipes en la razón de existir de la miseria mundial.  Y resulta que a los miserables del mundo también les importan un pito porque ni siquiera tienen las condiciones físicas, emocionales, psicológicas para gozar del arte y menos si es para verse a sí mismos como en un espejo en sus lastimosas condiciones.  Están en una cruel lucha por la supervivencia con la primera prioridad de ver qué comen y con qué se cobijan para las siguientes dolorosas horas de sus vidas. 

En cuanto al capital implícito en este negocio por una parte hay que preguntarse cómo los dueños de esos edificios, los ricos del mundo, aceptan la idea.  Hay que tener los contactos por medio de otros personajes de influencia en esas altas esferas, con lo cual ya los “humanitarios” están en otro plano;  no en el foso de los miserables conviviendo con ellos por humanitarismo.  Al acceder los propietarios de esos edificios a realizaciones de esas magnitudes tiene que ser porque algo obtienen a cambio.  En el plano más superficial e inmediato todos los involucrados ya se ganan así la admiración de las gentes por su “sensibilidad social” y eso puede llevar a más negocios accesorios, más fama, más visibilidad y más publicidad;  entretanto, los “modelos” y los focos de miseria de todo el mundo siguen igual, esos que son motivos de sus obras artísticas. 

Y para realizar las pinturas gigantescas ¿cuántos miles de miles cuestan los andamiajes necesarios, las grúas, los trabajadores, las pistolas de pintar, los miles de miles de litros de pinturas?  Y los propios artistas ¿con qué trabajan? ¿No es con equipos altamente sofisticados, técnicos y profesionales que también valen miles de miles? Porque no es ni con el telefonito ni con camaritas o materiales desechables “de pobre”.  Todo esto está muy bien desde el punto de vista de las artes.  Excelente, bellísimo, fantásticos artistas.  ¿Pero llamándose “humanitarios” porque hacen representaciones de la miseria del mundo sin adoptar a todos esos miserables y villas miseria y acabar de una vez por todas con sus miserias? ¿Sin ponerles nombres, apellidos y direcciones? ¿Simplemente pasando entre ellos para luego seguir con otros en otros sitios todavía más exóticos?  Ah, pero sí haciéndose de paso famosos y acaudalados al final.

Mi sencilla opinión es que todos esos miles de miles que cuestan esos proyectos “humanitarios” podrían dar alimentos y refugio a comunidades enteras de migrantes y deprimidos en crisis de supervivencia en vez de ir a parar a las galerías, a los museos, a las fachadas y a los bolsillos de los “humanitarios” ahora famosos y afortunados gracias a esas miserias.  No me opongo a esas realizaciones sino a que se logren fama y fortuna aduciéndose sensibilidad social y explotando esos rostros de dolor de los que sufren y que ahí siguen igual padeciendo cotidianamente. Lo que yo soñaría con hacer sería acabar con las causas de toda esa miseria, crear un nuevo mundo de dignidad para todos esos “modelos” del arte “humanitario” y después hacer las fotos y los murales en celebración del triunfo del humanitarismo y del arte. 

(*) Orlando García Valverde, Traductor-Intérprete Oficial.

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3 COMENTARIOS

  1. Totalmente de acuerdo con vos. Yo no he visto “arte humanitario” todavía pero creo que esos “modelos” están siendo explotados por los “artistas humanitarios” para su propio beneficio exclusivamente. Mi opinión es que eso no debería permitirse a no ser que el artista demuestre que hizo algo para aliviar a sus “modelos”.

  2. Pues sí que es verdad! Lucran con las imágenes de los miserables pero no aportan para que se acaben todas las miserias

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