jueves 19, mayo 2022
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Mansión presidencial dominicana, asentada sobre terreno en litigio

Santo Domingo, 14 may (Sputnik).- El Palacio Nacional (sede del Gobierno) de República Dominicana fue edificado por el dictador Rafael Leónidas Trujillo (1942-1952 y 1930-1938) sobre un terreno que donó al Estado un ciudadano llamado Pedro Antonio Lluberes Saviñón. Ahora, 115 años después, sus descendientes reclaman la propiedad del solar patrio.

El caso es que aquel aporte en especie estaba destinado a la construcción de la Universidad Santo Tomás de Aquino, cuya heredera es la Autónoma de Santo Domingo, la principal casa de altos estudios del país caribeño.

Pero, en su lugar, el ejército interventor estadounidense levantó en 1924 edificio administrativo para la Aduana, preámbulo del palacio de gobierno dominicano.

Saneamiento de la propiedad

El ministro administrativo de la Presidencia de la República, José Ignacio Paliza, lleva meses en el proceso de registro del terreno sobre el cual se asienta el Palacio Nacional, a fin de conseguir un certificado de título definitivo sobre la propiedad.

Y en esas salió a la luz pública que una parte del terreno «ejecutivo» no cuenta con título a su haber, y la otra porción fue declarada de utilidad pública por el dictador Trujillo.

Las gestiones de Paliza (saneamiento del título) tienen lugar ante la Comisión Permanente de Titulación de Terrenos del Estado y la la Dirección General de Bienes Nacionales.

Durante un reciente levantamiento, previo análisis catastral, la Comisión constató la ausencia de registros a favor del Estado de algunos solares donde está la edificación.

En agosto de 2021, el ministro del gabinete de Luis Abinader dijo que habría un acercamiento amistoso con los dueños de algunos de los terrenos, a fin de acordar un precio justo, pero no especificó el costo para el Estado ni reveló los nombres de los propietarios.

Tataranietos reclamantes

Ahora, parece que llegó la hora reclamadora de los descendientes directos del donante.

Leo Lamarche Lluberes es bisnieto de Pedro Antonio, y Carlos y Rafaelina Lamarche, tataranietos. Para ellos, su familia fue enajenada de los terrenos de marras de manera irregular por espacio de 115 años.

En 1907, el acaudalado tronco de la estirpe donó al Estado una porción de sus tierras urbanas en la capital, conocida como La Generala, a fin de trasladar allí la Universidad Santo Tomás de Aquino.

Como presumía de la fecundidad de su matrimonio con Águeda Rosa Saviñón Bona, reservó 14 parcelas para construirle una casa a cada uno de los hijos de la pareja, urbanización que bautizó como «La Aguedita».

Como la universidad nunca llegó a edificarse, en 1924 las tropas interventoras estadounidenses levantaron en los terrenos donados el inmueble de la Colecturía General de Aduanas.

Y cuando se retiraron, el presidente de la República, Horacio Vásquez, aprovechó para mudar allí la casa de gobierno.

Luego el dictador Trujillo demolió la residencia y construyó el Palacio Nacional, que va a celebrar sus 75 años el próximo 28 de agosto.

Aunque Trujillo declaró por decreto 43.000 metros cuadrados de utilidad pública, de los 70 mil totales, nunca llegó a completarse la transacción para adquirirlo, pues no existe ningún cheque que lo pruebe, argumenta Lamarche.

La parte restante del terreno es la que el Gobierno intenta sanear en estos momentos, ya que no estaba a nombre de nadie.

Mezcla de estilos

El arquitecto italiano Guido D’Alessandro Lombardi recibió en 1939 el encargo del dictador Trujillo de proyectar la mansión presidencial.

D’Alessandro amalgamó en piedra y mármol los estilos victoriano, neoclásico, renacentista italiano, barroco grecorromano y el francés de Luis XVI.

Las obras comenzaron el 27 de febrero del año 1944, con motivo del primer centenario de la Independencia Nacional.

El edificio de tres niveles necesitó la inversión de cinco millones de dólares de la época.

La función meramente ejecutiva, oficinas del presidente y vicepresidente más el Salón del Consejo de Gobierno ocupan la segunda planta.

En el tercer nivel tienen cabida los salones de recepciones: de Embajadores, de las Cariátides, Verde, Bar, Comedor Principal y las áreas privadas del mandatario. (Sputnik)

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