viernes 1, julio 2022
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Casi 500 artículos entraron al texto que presentará la Convención Constituyente de Chile

Santiago, 17 may (Sputnik).- «Cuatrocientos noventa y nueve artículos. La Constitución más larga del mundo», se quejó en su cuenta de Twitter el líder del partido Republicano de Chile (ultraderecha), José Antonio Kast. La primera afirmación de su alegato es correcta, pero la segunda es discutible.

El pasado fin de semana la Convención Constitucional terminó la etapa de proponer, tramitar y votar artículos para la propuesta de carta magna. Después de diez meses de trabajo y 103 sesiones, la asamblea aprobó un total de 499 normas y desde ahora tendrá un plazo de seis semanas para ordenar el texto, en un proceso llamado armonización. Finalmente, el 4 de julio el órgano deberá presentar el documento terminado a la ciudadanía.

Al igual que Kast, varios líderes que han sido críticos del proceso constituyente chileno reclamaron que 499 artículos son demasiados. «Acaban de redactar una Constitución de 499 artículos. De liberal, nada. De minimalista, menos. De indigenista, todo. ¡La más larga del mundo!», escribió en sus redes sociales el diputado de derecha, Gonzalo de la Carrera.

Para gran parte de los sectores conservadores y que se identifican con el movimiento del Rechazo a la nueva Constitución, el documento aprobado es muy maximalista, con demasiados detalles. Argumentan que esto la hará difícil de comprender para el ciudadano común y que, además, podría generar dificultades a la hora de crear políticas públicas, ya que muchos cambios requerirían una reforma constitucional.

¿Es, efectivamente, la Constitución más larga del mundo la aprobada por la Convención chilena? En cuanto a artículos, sí, pues la actual carta fundamental más extensa es la india, con 448 normas, según la plataforma online Comparative Constitutions Project. Pero una manera más precisa para comparar el volumen de los textos es el número de palabras, y esto deja a la propuesta chilena en el número 13 del ránking global.

El texto chileno cuenta con 49.637 palabras, posicionándose sobre la Constitución de Uganda (49.448 palabras) y bajo la de San Cristóbal y Nieves (49.643). Y muy por debajo de la India, que ostenta el primer puesto con 146.385 palabras.

MAXIMALISMO

La Constitución que actualmente rige a Chile, redactada durante la dictadura de Augusto Pinochet (1973-1990) posee 143 normas y 25.821 palabras, es decir, si se imprime la propuesta de la Convención y ambas se comparan, la nueva lucirá como un libro el doble de grueso.

El proceso de armonización, cuyo objetivo será clasificar, organizar y darle coherencia al texto, agrupará ciertos artículos y eliminará algunas reiteraciones. Esto podría reducir un poco el tamaño del documento, pero el grueso de las 499 normas aprobadas no se podrá tocar.

Para el centro de pensamiento Res Publica, el texto de la asamblea propone una Constitución «maximalista», con demasiados detalles y artículos que bien podrían ser abordados por la ley. Ricardo Hernández, el abogado constitucionalista de la institución, señaló al medio El Líbero que los derechos consagrados en la propuesta son demasiados.

«Que el catálogo de derechos sea tan extenso no asegura su cumplimiento, ya que muchos de ellos se supeditan al desarrollo económico y gestión de recursos limitados, lo que no permite satisfacer todas las necesidades de la ciudadanía», afirmó. Y agrego: «los derechos se convierten en una declaración de buenas intenciones, lo que lo convierte en un texto no solo maximalista, sino que vacío».

La presidenta de la Convención, María Elisa Quintero, salió a responder los cuestionamientos y dijo este lunes a radio Concierto que «siempre habrá críticas». «No fue fácil lograr estos consensos, porque somos bien diversos y nadie tiene mayoría en la asamblea. Todo lo que logramos es gracias a los acuerdos. Además, el texto puede disminuir con el proceso de armonización», afirmó.

Gaspar Domínguez, el vicepresidente del órgano, redactó un hilo en Twitter para contrargumentar las críticas por la extensión de la propuesta. Explicó, por ejemplo, que durante la historia, las constituciones chilenas siempre han sido más largas que la anterior, y también, que la Constitución actual abusó de las Leyes Orgánicas Constitucionales (normas complementarias que no se incluyen en el texto), a diferencia de este nuevo texto que no incluye ese mecanismo.

PLURINACIONAL Y AMBIENTALISMO

«Chile es un Estado social y democrático de derecho. Es plurinacional, intercultural y ecológico. Se constituye como una república solidaria, su democracia es paritaria y reconoce como valores intrínsecos e irrenunciables la dignidad, la libertad, la igualdad sustantiva de los seres humanos y su relación indisoluble con la naturaleza». Este es el artículo 101 de la propuesta, pero, probablemente, quede al comienzo del texto tras la armonización.

La plurinacionalidad es un principio que atraviesa gran parte de las normas incluidas en el texto. La que podría ser la nueva Constitución de Chile reconoce que hay diversos pueblos y naciones indígenas que coexisten, y establece aspectos como: el plurilingüismo del Estado, la interculturalidad, cierta autonomía territorial, escaños reservados para indígenas en puestos de poder, derecho a consulta y pluralismo jurídico, por nombrar algunos.

En materia ambiental, el texto reconoce el agua como un bien común e inapropiable, a diferencia de la Constitución actual, donde los particulares pueden comerciar con los derechos de aprovechamiento de agua. Además, se crean nuevas institucionalidades estatales para fiscalizar, como el Consejo del Medio Ambiente y la Defensoría de la Naturaleza.

Otras novedades que difieren del Chile actual son: el voto obligatorio; la creación de herramientas de democracia directa como iniciativas populares de ley; la paridad, estableciendo que todo órganos del Estado deberá asegurar que, al menos, el 50% de sus integrantes sean mujeres; se reemplaza el Senado por la Cámara de las Regiones, con menos atribuciones y el presidente de la República podrá ser reelecto de manera inmediata cuando termine su mandato, algo prohibido en el texto actual.

En materia de derechos, se garantiza: el derecho a envejecer con dignidad; el derecho de los niños a ser escuchados y protegidos; los derechos para las personas con discapacidad; de aquellos privados de libertad; el derecho a la seguridad informática y tratamiento de datos: el derecho a la muerte digna, y el derechos del consumidor.

El 4 de septiembre se realizará un plebiscito nacional con dos opciones: Apruebo, para aceptar el texto de la Convención, o Rechazo, para permanecer con la Constitución actual. (Sputink)

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