viernes 1, julio 2022
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Cómic ilustra el mítico partido de fútbol «perdido» entre Chile y la URSS en 1973

Santiago, 17 may (Sputnik).- Del partido que la selección de fútbol de Chile fue a jugar a Moscú contra la Unión Soviética en septiembre de 1973 no hay ningún registro en video. A pesar de que el encuentro es considerado un valioso momento histórico de ese deporte a nivel nacional, lo único que hoy existe son algunas fotos y el relato de los que allí estuvieron.

Esta fue una de las razones que motivó al historiador chileno Álvaro Soffia a escribir «Silencio en el Estadio», una novela gráfica lanzada este mes por editorial Planeta que ilustra por primera vez en formato cómic lo que sucedió entre ambas selecciones.

La obra, dibujada por el artista Rodolfo Aedo, relata los dos grandes episodios que tuvo la contienda chilena contra la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas: el empate a cero en el Estadio Central Lenin en Moscú en septiembre de 1973 y el partido de vuelta en el Estadio Nacional en Santiago, que Chile ganó por walkover, es decir, ante la no presentación de su rival.

Viñeta a viñeta se muestran todas las dificultades que atravesó la escuadra nacional para poder jugar ambos partidos, debido al turbulento escenario tras el golpe de Estado que perpetraron las Fuerzas Armadas el 11 de septiembre de ese año y las heridas que dejó la dictadura que comenzaba a encabezar Augusto Pinochet (1973-1990).

«Recurrir al cómic para contar la historia fue un recurso para llegar a un público más amplio. Creemos importante que las nuevas generaciones conozcan estos hechos y que valoren lo que ese plantel del 73 hizo viajando a Moscú en ese contexto, a pocos días de sucedido el Golpe, con temor a dejar a sus familias solas. Un viaje en medio de la Guerra Fría, con relaciones diplomáticas cortadas. ¡Tuvo mucho mérito esa delegación!», destacó Soffia en entrevista con la Agencia Sputnik.

El historiador explicó que la investigación para la producción de la obra incluyó entrevistas a Elías Figueroa, Carlos Caszely y Leonardo Véliz, tres referentes del fútbol nacional que jugaron ambos partidos. De esos relatos, rescató algunas anécdotas.

«Nos contaron, por ejemplo, que en el camarín del Estadio Lenin había un televisor que pasaba películas de guerra, y ellos sentían que era para amedrentarlos. O también, que les llamó mucho la atención el lujoso mobiliario del estadio, sobre todo una puerta donde había un cartelito con el nombre de Chile en alfabeto cirílico que un jugador quería traer de recuerdo, pero alguien se le adelantó», contó, sin dar el nombre de los involucrados.

Soffia afirmó que el libro servirá para enseñar dos lecciones a los más jóvenes. En primer lugar, lo que significó el régimen militar y sus horrores. «Conocer la historia es fundamental para no repetir los tristes hechos del pasado, donde soldados y civiles tomaron las armas contra sus propios hermanos y hermanas», dijo. Pero también, para dejar una enseñanza en materia deportiva.

«La selección de fútbol contemporánea es parte de una generación dorada, una pléyade de jugadores que nos dio las mayores alegrías de nuestra historia futbolística, como la Copa América de 2015 y la de 2016. Esto creó una generación de jóvenes que, tal vez, solo valora los títulos y los éxitos. Y por eso es importante que conozcan este otro tipo de hazañas», cerró.

La historia de Moscú y Santiago

A las 18:00 horas del 11 de septiembre, la selección chilena abordaría un vuelo chárter rumbo a Moscú para jugar el partido de repechaje clasificatorio contra la Unión Soviética para el mundial de Alemania 1974. Pero en la mañana de ese mismo día Pinochet dio el Golpe de Estado y a las 12:00 los aviones de la Fuerza Aérea empezaron a bombardear La Moneda (sede de Gobierno).

La selección chilena postergó el viaje y terminó embarcando el 17 de septiembre, en un vuelo donde también viajaron los primeros exiliados políticos. El partido se jugó el 26 de ese mes y Chile consiguió un valioso empate a cero contra la potencia soviética, en territorio rival. Este encuentro fue bautizado posteriormente como «El partido de los valientes», por las dificultades que debió sortear el equipo sudamericano en medio del agitado contexto nacional.

Totalmente opuesto fue el ánimo que se vivió durante el match de vuelta en Santiago, en un encuentro que algunos llaman «El partido de la vergüenza». La Unión Soviética se negó a viajar a Chile debido a que el partido se jugaría en el Estadio Nacional, un recinto que la dictadura de Pinochet utilizaba para detener y torturar a los opositores, y pidió que el encuentro se realizara en terreno neutral.

La FIFA (Federación Internacional de Fútbol Asociado) envió observadores a Santiago y aunque pudieron ver a los detenidos en el Estadio, establecieron que sí estaban las condiciones para jugar y desecharon la petición de los soviéticos, quienes argumentaron «razones de seguridad» para no volar a Chile.

El 21 de noviembre de 1973, Chile salió a la cancha sin un rival enfrente. Los jugadores se pasaron la pelota en una especie de triste coreografía y el capitán chileno, Francisco «Chamaco» Valdés, marcó un único gol en un arco sin portero, dándole la victoria a la escuadra nacional y un cupo para la Copa Mundial que se disputaría el año siguiente en Alemania Federal.

«Ese partido fue como el teatro de lo absurdo. Fue algo que no se hace ni en el barrio, cuando se juega con los amigos», dijo posteriormente el jugador chileno Carlos Caszely, ídolo nacional y adherente activo del Gobierno de la Unidad Popular que encabezó Salvador Allende (1970-1973), derrocado y muerto en el Golpe de Estado.

Durante la dictadura de Pinochet más de 28.000 personas fueron torturadas, 3.227 fueron asesinadas y unas 200.000 fueron obligadas al exilio, según cifras oficiales. (Sputnik)

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