martes 6, diciembre 2022
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Oficialismo mexicano adelanta el reloj político y se enfrasca en la sucesión presidencial

Ciudad de México, 25 may (Sputnik).- La competencia por la sucesión presidencial comenzó en forma abierta y adelantada en México, con el pistoletazo de arranque para cuatro aspirantes del gobernante Movimiento de Regeneración Nacional (Morena), decisión del presidente Andrés Manuel López Obrador que ha desconcertado a sus propias filas.

Los que están en carrera son la jefa de Gobierno capitalina, Claudia Sheinbaum, el canciller Marcelo Ebard, el líder de la bancada oficialista en el Senado, Ricardo Monreal, y el secretario de Gobernación, encargado de política interior, Adán Augusto López Hernández.

La primera es considerada por la mayoría de analistas como la favorita del gobernante, pero después del descalabro en las elecciones de junio de 2021 en la capital el juego cambió.

Perder nueve de las 16 alcaldías del principal feudo de las izquierdas desde hace 25 años no estaba en los cálculos de Morena.

López Obrador comenzó a abrir un abanico de posibilidades incluyendo a funcionarios sin carisma ni poder dentro de sus filas.

El número dos en las encuestas es el canciller, quien sucedió a López Obrador en el tercer gobierno consecutivo de las izquierdas en la Ciudad de México (2006-2011).

Riesgos en adelantar el proceso

Dentro de Morena y aliados ya se advierten los riesgos de elevar los roces en una carrera anticipada por la nominación presidencial, que podría generar desprendimientos.

«Sería un error grave si Morena cae en la trampa de ponerse a discutir quién es su futuro candidato, en la que ha caído a lo largo de su historia muchas veces, porque todo lo estás poniendo en términos de continuidad, y hay que ponerlo es en términos de realidad cotidiana», alertó el escritor Paco Ignacio Taibo II.

El autor de biografías de Ernesto «Che» Guevara y el caudillo de la revolución mexicana Pancho Villa, dijo el 20 de mayo pasado que el método más acertado para elegir al candidato presidencial es una encuesta y no una elección interna.

«Yo voy a apoyar al hombre o a la mujer que gane la encuesta», dijo el también director del Fondo de Cultura Económica (FCE), respaldando el método elegido por el máximo líder

¿Por qué adelantar el proceso?

El politólogo Rubén Aguilar Valenzuela dijo a la Agencia Sputnik que López Obrador decidió desencadenar el proceso muy temprano para controlar el proceso desde su origen

«Como ha sido tradición en el sistema político mexicano, el presidente deja correr esas contiendas para desgastar a los aspirantes; y en su momento dejar claro que es el único capaz de resolver el dilema y sus contradicciones», dice el profesor de comunicación política en la jesuita Universidad Iberoamericana.

El también consultor independiente considera que «es un camino que tiene una dosis de soberbia; pero se remonta al antiguo régimen político en el que se formó López Obrador: él genera y resuelve la disputa interna».

Una revisión de las relaciones entre el caudillo y el actual jefe de la diplomacia lo coloca lejos de los afectos del habitante de Palacio Nacional, residencia presidencial.

«No confía en Ebrard. Si en última instancia es el favorito en las encuestas, hará todo lo que esté a su alcance para impedir que sea el candidato de Morena», concluye Aguilar después de examinar el perfil de los precandidatos.

Las encuestas

La competencia entre esos dos líderes capitalinos fue impactada por la caída del puente de un tramo elevado del Metro (tren metropolitano), en mayo del año pasado, cuando fallecieron 26 pasajeros y 80 más resultaron heridos

El dictamen de un peritaje externo puso en la mira a los dos punteros: Ebrard dirigió la construcción de la llamada «Línea Dorada» del Metro, y Sheinbaum era la encargada del mantenimiento.

Una encuesta nacional del periódico El Financiero y la agencia Bloomberg realizada este mes de mayo, coloca esas dos cartas capitalinas en empate técnico estadístico en las preferencias de los seguidores de Morena.

Sheinbaum recibe 30 puntos de apoyo entre los simpatizantes del partido gobernante, mientras que el canciller capta 29 por ciento.

El senador Ricardo Monreal logra un lejano tercer lugar, con 10 por ciento, y López Hernández, el jefe de la política interior y coterráneo del presidente, apenas un cinco por ciento.

Un episodio reciente muestra la rudeza de la que es capaz el oficialismo.

El canciller salía de Palacio Nacional después de acudir a una conversación con funcionarios de la Casa Blanca sobre la próxima Cumbre de las Américas, en la que López Obrador exige que no haya mandatarios excluidos.

Cuando se disponía a informar a periodistas de la charla, frente al portón del edificio histórico, escuchó a un grupo de oficialistas que le gritaba el peor insulto en esta administración: «¡Eres un neoliberal!»

Con toda su experiencia en plena alerta, Ebrard reaccionó con una pregunta ácida: «¿Ya desahogaste tu sueldo?, ya déjanos hablar».

El inconforme respondió airado: «¡Estamos con Claudia Sheinbaum!».

El canciller lo miró con desdén: «Pues sí, se nota. Qué cosa, pero bueno», zanjó.

Así se mueven las relaciones entre aspirantes a la candidatura del partido gobernante. (Sputnik)

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