martes 4, octubre 2022
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El Bitcoin cae y El Salvador lo siente

San Salvador, 22 jun (Sputnik).- El desplome global del Bitcoin (BTC) duele particularmente en El Salvador, donde el Estado depositó en esta criptomoneda muchos de sus planes de financiamiento y desarrollo.

La más famosa de las criptodivisas llegó a desplomarse hasta los 17.000 dólares el pasado 18 de junio, su precio más bajo en los últimos dos años, y recién logró repuntar, tímidamente, hasta los 20.000 dólares por unidad.

Como suele pasar, el valor del bitcoin repercute en otras criptomonedas, al punto que Ethereum y Tether también caían, lo cual alarmó a todo el mundo…menos al presidente de El Salvador, Nayib Bukele, que se limitaba a pedir paciencia.

«Veo que algunas personas están preocupadas o ansiosas por el precio del Bitcoin en el mercado. Mi consejo: dejen de ver la gráfica y disfruten la vida», tuiteó el mandatario salvadoreño, quien reiteró su confianza en una recuperación significativa del BTC, una inversión que insistió en considerar segura.

La administración Bukele ha destinado unos 105 millones de dólares salidos del erario estatal para adquirir 2.301 bitcoins, desde que dicha divisa comenzó a circular como moneda de curso legal en esta nación centroamericana, en septiembre de 2021.

Más allá de algunos comentarios irreverentes del presidente, lanzados en redes sociales contra quienes le cuestionan la adopción del BTC, nunca ha quedado claro cómo adquiere el Gobierno de El Salvador estas criptomonedas, ni dónde las almacenan.

Esta política le ha generado cuestionamientos al carismático jefe de Estado, e incluso varias marchas de una oposición plural, preocupada por lo que consideran una especulación con fondos públicos, muy propicia además para el blanqueamiento de capitales y la evasión fiscal.

Por el contrario, el Ejecutivo reivindica las bondades del BTC, tanto para el envío de remesas sin el cobro de comisiones bancarias, como para la atracción de capital extranjero para megaproyectos de desarrollo local e inclusión financiera.

El ministro salvadoreño de Hacienda, Alejandro Zelaya, negó que el país tuviera pérdidas por las caídas del precio del bitcoin, presuntamente porque quienes lo administran están «holdeando», o sea, reteniendo sus BTC hasta que se revaloricen con un ansiado repunte.

Sin embargo, múltiples voces dentro y fuera del país insisten en la necesidad de derogar la llamada Ley Bitcoin, desde partidos políticos de oposición y sectores de la sociedad civil, hasta organismos internacionales de peso, como el Fondo Monetario Internacional (FMI).

De hecho, dicho mecanismo negociaba con el Gobierno salvadoreño un préstamo de hasta 1.400 millones de dólares, conversaciones que se congelaron mientras el FMI llamaba a «limitar el alcance de la Ley Bitcoin eliminando su condición de moneda de curso legal».

A su vez, las agencias calificadoras de riesgo alertaron sobre la creciente necesidad de financiación que tendrá el Gobierno de El Salvador, profundamente endeudado y sin emitir aún los llamados Bonos Volcán (Vulcano Bonds), con los que pretende ingresar capital.

Con dichos fondos, Bukele propuso construir «Bitcoin City» en las faldas del volcán Conchagua, a unos 180 kilómetros al este de esta capital, megaproyecto que incluye el desarrollo de una planta geotérmica para alimentar a la ciudad y sostener la minería de criptomonedas.

El entusiasmo oficial no encuentra demasiado eco entre la ciudadanía, ni siquiera entre quienes gastaron el bono de 30 dólares entregado por el Gobierno para los usuarios de Chivo, la «wallet» (billetera electrónica) estatal.

Muchos de los negocios que aceptan BTC confiesan que cuando les pagan en esa moneda la cambian de inmediato a dólares, ya sea porque los viejos hábitos no mueren fácil, o porque no todos tienen un colchón financiero lo suficientemente cómodo como para permitirse «holdear». (Sputnik)

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