lunes 27, junio 2022
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El Cicap-UCR propone un mecanismo para evitar la paralización de servicios por crisis como los hackeos

San José, 24 jun (ODI/UCR).- Hoy es el hackeo de los sistemas en instituciones estatales. Antes fue la pandemia. Mañana puede ser un terremoto, un huracán, otra pandemia, una huelga, una crisis política, un bloqueo o cualquier evento humano o natural de esos que acostumbramos a ver en el país. Son muchos los factores en este “contexto multiamenaza” que pueden dañar el funcionamiento del Estado, dejándolo inoperante y prácticamente congelado, al punto de volver a utilizar procedimientos dignos del siglo XX: con papel y lapicero

Esto, a menos claro, que se tomen las previsiones necesarias para reducir o eliminar el impacto de eventualidades o fenómenos como los descritos. Porque tampoco se trata de inventar el agua caliente. De hecho, el modelo de gestión existe desde hace varios años y hasta cuenta con una norma internacional de calidad INTE/ ISO 22301: “Sistema de Gestión de Modelo de Continuidad de Negocios”.

Esta norma ya ha sido aplicada por empresas de clase mundial y a raíz de sucesos de escala global, como el atentado terrorista a las Torres Gemelas en Estados Unidos en 2001, que afectó el comercio y el transporte aéreo significativamente. En Costa Rica, sobre todo a raíz de la aparición de la pandemia hace más de dos años, ya se planteó la necesidad de generar un esquema similar adaptado a instituciones estatales.

En la Universidad de Costa Rica (UCR), desde el año 2018, el Centro de investigación en y Capacitación en Administración Pública (CICAP) comenzó a analizar este tema para su aplicación en el Estado. Y ya en el 2020, en conjunto con la Escuela de Administración Pública, la Escuela de Ingeniería Industrial y el Instituto de Normas Técnicas de Costa Rica (INTECO), se estudiaron métodos, normas y buenas prácticas para que las organizaciones estatales tuvieran modelos de continuidad para los distintos servicios, a fin de fortalecer los servicios públicos que requiere la población.

Actualmente, estas instancias desarrollan un proyecto de investigación inscrito en la Vicerrectoría de Investigación para ampliar su incidencia en las instituciones públicas. La propuesta consta de tres fases: la primera es de prevención, la segunda se enfoca en el momento disruptivo y la tercera es de recuperación.

El investigador del CICAP, Rodolfo Romero, explica que la prevención es el paso más importante de los tres y es aquí donde se debe realizar una mayor y mejor inversión de tiempo y recursos. Una buena identificación de las amenazas externas, de las vulnerabilidades del sistema y de las capacidades de respuesta puede minimizar o eliminar la afectación producto de un hackeo, o de cualquier otro evento de gran escala.

Rodolfo Romero, investigador del CICAP: medidas preventivas en el modelo de continuidad de servicios.

Romero fue claro en advertir que la mala preparación en la ciberseguridad de algunas instituciones estatales debió preverse y evitarse, sobre todo en una institución clave para la salud de la población como la Caja Costarricense de Seguro Social. Enfatizó que si se tiene la percepción de que, tarde o temprano, un evento como el hackeo va a ocurrir, es necesario anticiparse en el estudio de las vulnerabilidades que tienen los sistemas de las instituciones públicas, por medio de un análisis robusto para desarrollar medidas de prevención y contingencia pertinentes en cada institución.

Una solución propuesta por este experto es haber recurrido a sistemas de respaldo redundantes para que la información no se perdiera ante el robo y encriptación de datos que causaron las bandas cibercriminales. El investigador del CICAP subraya en que, por cada dólar que el país hubiese invertido en seguridad digital, se hubiera ahorrado entre cuatro y cinco veces más de esa suma, que será el costo de la recuperación de estos ataques.

En el ojo del huracán

La siguiente etapa por considerar es el lapso durante el cual ocurre la crisis. Como se mencionó al inicio, la parte de prevención será fundamental para que esta segunda sea más llevadera. Esto generará menos presión sobre las medidas de mitigación o contingencia, y además creará un efecto psicológico de fortaleza y confianza en el engranaje institucional.

Para Romero, la colaboración entre el sector público y el privado es vital para disminuir el impacto de estas disrupciones en los servicios que se brindan a la población y las funciones del Estado.

Además, Romero explicó que, tras un evento disruptivo, se debe extraer qué es lo más importante de reactivar para darle prioridad a este proceso, sin que esto signifique resolver todos los problemas ocasionados por el fenómeno sufrido al mismo tiempo.

Dentro de esta última etapa, el experto recordó que la evaluación de cómo actuó el modelo de continuidad en la institución es también fundamental para tener claridad sobre por qué y cómo ocurrió la crisis. Además, se debe establecer si la medidas planeadas para atenuar los impactos respondieron según los objetivos trazados.

En todo caso, y como ocurre en las diversas áreas de la vida, cometer errores también es válido para entender en qué se falló y cómo la organización debe reaccionar mejor ante la siguiente situación disruptiva.

En el caso de la UCR, la Sede de Occidente ya cuenta con un modelo diseñado que considera todas estas posibilidades. Esta estrategia fue generada por un grupo de estudiantes de la Escuela de Ingeniería Industrial, vinculado a esta investigación.

(*) Pablo Mora Vargas, Periodista, Oficina de Divulgación e Información UCR.

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1 COMENTARIO

  1. En TI existe desde hace demasiado tiempo la estrategia de continuidad de negocio, son fundamentales en cualquier departamento de TI responsable.
    Lo que sucedió en nuestro país es inexcusable, una irresponsabilidad gigante y por la cual debería haber mínimo despidos múltiples, y en el mejor de los casos, cárcel.
    Hay dos cosas que hay que tener muy claras en TI, el RTO (Recovery Time Objective), es decir, cuanto tiempo exige mi organización el estar de nuevo en operacion después de un incidente; y el RPO (Recovery Point Objective), que es: a que punto en el tiempo deben estar los datos cuando me recupere del incidente, o «cuántos datos perdí».
    Hacienda, la CCSS, y demás instituciones hackeadas es evidente que no tenían un plan serio, y mucho menos tenían definido el RTO y RPO de sus organizaciones, unos completos irresponsables dirigían los departamentos de TI.

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