domingo 27, noviembre 2022
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La verdad no peca; sí incomoda

De cal y de arena

Fue una visita de cortesía, encuadrada en la tradición de la Corte Plena del Poder Judicial de invitar al Presidente de la República que se inicia en el ejercicio del mandato, a un intercambio de impresiones. No hay reglas que diseñen la forma y el contenido del diálogo.

En ese marco se produjo la sesión del 20 de junio en la que el nuevo presidente de Costa Rica acudió a presentar sus respetos a los 22 togados, probablemente todos ellos apoltronados conforme a la medida de los mullidos sillones y sin hacerse cábalas respecto a la posibilidad de que aquella sesión se saliera de los moldes habituales en que discurre la visita protocolar del Jefe de Estado que arranca el cuatrienio.

Sin embargo, la audiencia no tardó en mostrar que iba a salirse de los habituales moldes de contenido, una vez que el presidente Rodrigo Chaves –tras presentar los debidos saludos y respetos y manifestar su obsecuencia a la institucionalidad ostentada por los señores magistrados- pregonó una puntual lista de hechos y conductas que delatan, según él, la existencia de graves omisiones por parte del Poder Judicial en el cumplimiento de su misión fundamental de impartir Justicia con sentido de prontitud y plenitud.

El presidente Chaves fue preciso y conciso en la expresión de hechos y conductas que ponen en mal predicado el desempeño del Poder Judicial. Crudo y espinoso, en una forma y un tono que no es habitual en esas sesiones de cortesía. Más aún, posiblemente habló con más franqueza de la que es habitual en la media de los costarricenses. Lo que no quiere decir que los hechos expresados por don Rodrigo Chaves Robles no hayan sido cuatro verdades.

Toda verdad, como es harto sabido, no peca y sí incomoda.   Y mucho, conforme se evidencia en las reacciones al mensaje del gobernante. En unos casos, serenas y bien montadas, como las que emergieron del mismo Poder Judicial, en particular la réplica de su presidente el Dr. Fernando Cruz. En otros, desabridas y fuera de tiesto, como en la mayor parte de los casos en que la “prensa canalla” se ocupó de las críticas presidenciales y en  los abordajes de algunos comentaristas que pagan por que se les abra espacio a su visceral enfoque de lo que es y lo que hace Chaves Robles. Son los que colman el púlpito de los “caparratones” que denunciaba el ex presidente Otilio Ulate: como no tienen mejor oficio ni beneficio, se dedican a tan innecesaria e intrascendente tarea.

Lenta e ineficiente, onerosa y entrabada, expuesta al tráfico de influencias y al juego de grupos de presión, omisa en la necesaria celeridad con que debe nombrarse al Fiscal General, penetrada por los vicios de la corrupción… ¿Se habrá equivocado el presidente de la República en este enlistado?. ¿No es esa carta de conductas lo que tiene cabreado al ciudadano común y corriente?. La precisión de ello hecha por don Rodrigo Chaves no es una fallida expresión de hechos que dejan en mal predicado al Poder Judicial, en particular a sus magistrados por lo que han omitido hacer.

Ni en las manifestaciones del gobernante que enlistan las omisiones funcionales del Poder Judicial ni en su visita al Ministerio Público para averiguar cuanto es lo que ahí se tramita en punto a imputaciones de conducta ilegítima de su parte, existe invasión o usurpación de las funciones del Poder Judicial. Más bien, ojalá lo dicho y lo hecho por él, sean la puya idónea para que los magistrados salgan al rescate de la legítima y auténtica misión del Poder Judicial.

No se desgaste su jerarquía  en defender lo indefendible: la verdad es que el Poder Judicial está sometido a las reglas de la rendición de cuentas, la publicidad, la eficiencia y la eficacia. A ello responde este capítulo escrito por el presidente Chaves Robles.

(*) Álvaro Madrigal es Abogado y Periodista

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3 COMENTARIOS

  1. Este tipo de criticas son comunes en otras democracias. Y si no, que vean lo que ha sucedido en el transcurso del fin de semana con la decision de la Corte Suprema de EEUU de anular Roe v. Wade. El presidente y miembros del Congreso han puesto el grito al cielo. Y el mismo Barack Obama en un Estado de la Union hizo una critica muy fuerte a la Corte de ese entonces.

    Me parece que el Presidente quiso «curarse en salud» al hacer ver a la opinion publica que el no es un soberano con poderes absolutos, y que sus acciones siempre estn limitadas por los demas poderes. Poderes que tambien actuan de forma lenta, que puede ser exasperante. Pero eso es comun en una sistema democratico. De hecho, es la esencia de un sistema donde no se cocentra en el poder. No sera mas expedito, pero es garantia de uqe habra menos atropellos y abusos de la autoridad.

  2. Al tico no le gusta la gente directa, mucho menos la que les dice la verdad en la cara, pero esto es precisamente lo que necesitabamos, alguien sin rodeos que pusiera a la gente en su lugar.

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