miércoles 10, agosto 2022
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¿Y entonces?

Luego de aprobada la Ley que autorizó a la CCSS  a condonar recargos sobre sus cobros  de diferencias en las cuotas sociales a “trabajadores” independientes, que no tienen nada de trabajadores, cobros que se retrotraen casi al siglo pasado, no se ve humo blanco. Se suponía que la Caja diría algo, respecto de su implementación. En vez de ello simplemente aparece un nuevo plazo para llegar a arreglos de pago.

Muchos, ya hastiados de aparecer como morosos y de estar inutilizados para curarnos, seguimos a la espera de que se definan las cosas. La vía judicial, pese a los excesos de la Caja, nunca fue opción de defensa. Aparte de  que se moriría uno antes de ver el resultado final, hay, por política pública judicial, una sobreprotección  de la Caja.

La Caja ha tenido demasiado tiempo para estar preparada para una decisión. No se está pidiendo ningún privilegio. Una condonación (no del principal) ni siquiera palia los excesos que significan estos cobros de la Caja.

El aparato público tiene el poder. Actúa de acuerdo a los sentimientos de quien en su momento lo ostente. Pero lo peor de todo es cuando no se decide nada, cuando no se sabe por dónde viene la procesión o los balazos.

(*) Mauro Murillo Arias es Abogado

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