martes 27, septiembre 2022
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Ola de violencia criminal en México converge con el debate sobre el futuro de la seguridad

Ciudad de México, 15 ago (Sputnik).- La violencia indiscriminada contra civiles que lanzaron la semana pasada grupos del crimen organizado en ciudades de México conmocionó a la población mientras se discute el futuro de la seguridad pública, a casi dos años del fin del sexenio de López Obrador.

Cuatro estados fueron blanco de los ataques de los delincuentes: Jalisco y Guanajuato en el centro-oeste, y en el norte del país Chihuahua y Baja California, ambos fronterizos con EEUU.

La primera ola de violencia se desató la noche del martes, cuando en un operativo para detener a jefes del narcotráfico considerados jefes de las fuerzas de sicarios del Cártel Jalisco Nueva Generación, que compite en poder de fuego con el Cártel de Sinaloa, la más antigua de las organizaciones criminales.

El propio presidente Andrés Manuel López Obrador se convirtió en vocero del Gabinete de Seguridad Nacional y reportó en su a periodistas que la violencia estalló el 9 de agosto en Guadalajara, capital de Jalisco, segunda ciudad del país.

Fuerzas militares descubrieron entonces «una reunión de dos bandas, y llegaron elementos de la Defensa. Hubo un enfrentamiento y detenciones, esto fue lo que provocó las quemas de vehículos», describió el jefe de Estado.

Del cerco militar escaparon Ricardo Ruiz Velasco, apodado el Doble R, y Gerardo González Ramírez, alias El Apá, pero los sicarios respondieron orquestando el incendio de una veintena de vehículos de civiles elegidos al azar.

La extensa respuesta alcanzó a quemar 25 tiendas en 15 eventos simultáneos para impedir la llegada de refuerzos al norte de Guadalajara.

Los ataques se extendieron por varias ciudades de los estados de Jalisco y Guanajuato.

Terror contra los civiles

La nueva ola de hechos violentos continuó el 12 de agosto pasado, desatados por el asesinato a balazos de dos reos en un penal de Ciudad Juárez (norte), fronteriza con EEUU.

Una riña en una prisión en la que -en forma inexplicable- aparecieron armas de fuego, desencadenó una inusual respuesta concertada de organizaciones criminales contra la población civil, con el fin de aterrorizar.

En un incidente inédito, cuatro trabajadores de una estación de radio que transmitían en vivo una promoción de pizzas la noche del jueves 11 de agosto fueron asesinados en la ola de ataques contra civiles; una mujer embarazada y un niño de 12 años fueron acribillados a balazos en una tienda de abarrotes.

López Obrador relató el viernes que en los «enfrentamientos y un lamentable suceso en Ciudad Juárez: perdieron la vida once personas (…), lo que causó este enfrentamiento entre grupos».

Pero el gobernante añadió el anuncio oficial de actos de violencia inéditos dirigidos a generar terror en la población.

En esa ciudad de la frontera norte con EEUU ocurrió «algo que no se había presentado y ojalá no se repita, porque se agredió a la población civil inocente, como una especie de represalia, no fue solo el enfrentamiento entre dos grupos», sentenció.

Alerta de EEUU

El Gobierno de Washington emitió de inmediato alertas para viajeros estadounidenses, ante numerosos bloqueos de carreteras, vehículos de civiles quemados en forma indiscriminada y los enfrentamientos a balazos entre fuerzas de seguridad y criminales en varias ciudades.

El Departamento de Estado (cancillería) estadounidense recomendó en un comunicado «no viajar entre ciudades después del anochecer, no tomar taxis en la calle y evitar viajar solos, especialmente en áreas remotas» en los estados de Colima, Guerrero, Michoacán, y Sinaloa en la costa oeste mexicana del Pacifico mexicano.

También en el estado Tamaulipas, limítrofe con Texas, sur de EEUU, la alerta relata que «miembros fuertemente armados de grupos criminales a menudo patrullan áreas del estado y operan con impunidad, particularmente a lo largo de la región fronteriza, desde Reynosa hasta Nuevo Laredo», ciudades de la frontera.

Sin embargo, este lunes el jefe de Estado dijo que la población debe estar tranquila, porque «hay hay gobernabilidad y estabilidad», pero también hay «interés de nuestros adversarios de magnificar las cosas, de hacer periodismo amarillista, sensacionalista».

Detalló que en cuatro días de acciones violentas murieron 196 personas, pero no 260 como indican recuentos de la prensa local.

Subrayó que la violencia se focalizó en zonas definidas: 42 por ciento en seis de los 32 estados del país, y 12 por ciento en el central Guanajuato con 24 homicidios.

En ese marco, Amnistía Internacional alertó el jueves de los riesgos de una «militarización» de la seguridad pública en México, con la decisión del presidente de trasladar a la Guardia Nacional (GN) como una corporación militar bajo mando de la Defensa Nacional.

«Hacemos un llamado fuerte y claro al presidente López Obrador a reconsiderar su decisión de militarizar la seguridad pública del país», dijo la organización internacional.

México es ahora «más peligroso que hace 16 años cuando se decidió que militares salieran a las calles», puntualiza AI.

Por su parte, la portavoz de la Alta Comisionada de Naciones Unidas para Derechos Humanos (Acnudh), Ravina Shamdasani, dijo que la titular Michelle Bachelett, «ha reiterado en relación con varios contextos que la creciente militarización de funciones civiles básicas supone un debilitamiento de la institucionalidad democrática».

En septiembre de 2024, año en que termina su mandato presidencial, los militares deberían regresar a sus cuarteles según la ley vigente. (Sputnik)

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