domingo 5, febrero 2023
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Justicia ecuatoriana es usada para «exterminar seres humanos», dice abogado de Jorge Glas

Montevideo, 14 sep (Sputnik).- La defensa del ex vicepresidente ecuatoriano Jorge Glas está descreída de la Justicia de su país. Incluso afirma que el caso de su cliente es un ejemplo de cómo el Poder Judicial es usado para «exterminar a seres humanos».

«Hemos venido luchando para que nuestra justicia simplemente actúe, pero en cada momento, en cada movimiento lo que se ha hecho es refrendar, ratificar, confirmar que el camino elegido es el del ‘lawfare’, el de la persecución política, el del uso de la justicia para exterminar a seres humanos. (…) En estos momentos, un poco de decencia en la justicia podría implicar la nulidad de los procesos en contra de (el expresidente) Rafael Correa (2007-2017), Jorge Glas y muchos otros compañeros que siguen perseguidos», dijo a la Agencia Sputnik Fausto Jarrín, abogado de Correa y Glas.

Jarrín, quien también fue asambleísta, consideró que esa nulidad les permitiría tanto a Glas como a Correa ser ciudadanos con «plenos derechos políticos».

«Eso, sin ninguna duda implica la posibilidad de que volvamos a tener un Gobierno de la Revolución Ciudadana (izquierda) en el Ecuador. El poder económico, mediático y actualmente político, no desea ese escenario y claramente harán lo que crean necesario para impedirlo», agregó.

Consideró que el actual Gobierno, liderado por Guillermo Lasso, «perdió la oportunidad de ser respetuoso de los derechos y eligió caminar el mismo camino que trazó su antecesor Lenín Moreno (2017-2021)».

«Mi opinión es que Lasso cometió un enorme error, quizás llevado por el miedo a que Correa regrese, y creo que más temprano que tarde, la justicia internacional revertirá todos estos abusos, atropellos y descaradas violaciones a los derechos de los procesados, en realidad perseguidos políticos», indicó.

Glas, vicepresidente entre 2013 y 2018, cumple dos sentencias por asociación ilícita y cohecho, delitos cometidos entre 2012 y 2016.

El 5 de agosto, el juez Banny Molina emitió tres órdenes de libertad luego de aceptar el recurso de hábeas corpus en favor de Glas y otras dos personas.

La medida otorgaba la libertad a las personas encarceladas por la vulneración de sus derechos a la salud e integridad física.

Tras el fallo, Lasso afirmó que no permitirá que Glas salga en libertad, acusó al magistrado de haber cometido serias irregularidades, y justificó al Servicio Nacional de Atención Integral a Personas Adultas Privadas de la Libertad y a Adolescentes Infractores (SNAI) que se negó a cumplir las órdenes de libertad en favor de Glas y los otros dos reclusos.

Finalmente, el 27 de agosto, los jueces de la Sala Especializada de lo Laboral de la Corte de Justicia de la provincia ecuatoriana de Manabí, Hugo Velasco, Celia García y Teddy Ponce, declararon la nulidad del recurso de hábeas corpus otorgado en favor de Glas.

PREGUNTA: ¿Cómo se encuentra el caso contra Jorge Glas?

RESPUESTA: Jorge Glas sigue siendo víctima de una persecución política que sistemáticamente ha ido influyendo en su situación judicial. Con violación a la Constitución, instrumentos internacionales de derechos humanos, las leyes y la jurisprudencia se ha impedido que Glas acceda a sus beneficios penitenciarios o se le impongan medidas alternativas a la privación de su libertad.

Del mismo modo, el Estado ecuatoriano ha hecho caso omiso a los pronunciamientos de la CIDH (Comisión Interamericana de Derechos Humanos) y el Grupo de Trabajo de Detenciones Arbitrarias de la ONU.

P: ¿Cuál es su opinión sobre la posición que ha adoptado el Gobierno ecuatoriano respecto a Glas?

R: El lawfare «inaugurado» en Ecuador durante el Gobierno de Lenín Moreno no ha dejado de estar presente en todos los momentos procesales de los casos en los que hay uno o varios ciudadanos identificados como «correístas». Si podemos encontrar alguna diferencia entre lo hecho en este aspecto desde el Estado durante el Gobierno de Moreno y estos momentos, con el presidente Guillermo Lasso, creo que solo podríamos mencionar que en estos momentos parece actuarse con menos urgencia.

Por lo demás, todo sigue tal como lo planificaron durante el Gobierno anterior: medios de comunicación, periodistas y supuestos expertos independientes y analistas, la Fiscalía y la Función Judicial y el Gobierno con todo el poder que tiene, caminan de la mano cuando se trata de estos casos. El de Jorge Glas, por supuesto, también.

El Gobierno de Lasso perdió la oportunidad de ser respetuoso de los derechos humanos y eligió el caminar el mismo camino que trazó Lenín Moreno y que sirvió para proscribir durante todos estos años a Rafael Correa, Jorge Glas y otros. Mi opinión es que Lasso cometió un enorme error, quizás llevado por el miedo a que Correa regrese, y creo que más temprano que tarde, la justicia internacional revertirá todos estos abusos, atropellos y descaradas violaciones a los derechos de los procesados, en realidad perseguidos políticos.

P: ¿Qué medidas piensan implementar ante esta situación?

R: Ante los últimos pronunciamientos de distintos estamentos de la justicia ecuatoriana, la defensa de Jorge Glas tiene todos los argumentos suficientes para enriquecer los procesos ante organismos internacionales. En el ámbito interno, en el corto plazo se observa la posibilidad de insistir con la petición del reconocimiento de sus beneficios penitenciarios (prelibertad) y agotar la vía constitucional iniciada con los hábeas corpus negados, a través de acciones extraordinarias de protección.

P: ¿Podrían ir a más instancias internacionales?

R: Jorge Glas ya ha accedido a instancias internacionales desde su injusta privación de libertad en el 2017. Las continuas violaciones a sus derechos humanos permiten que esos procesos internacionales tengan más argumentos para ser resueltos en su favor. Una muestra de esto es la decisión de la CIDH de acortar el tiempo de estudio de su caso, lo que permitiría la obtención de un informe favorable para su juicio y que la Corte Interamericana falle en su favor.

P: ¿Hay pocas esperanzas de que la justicia ecuatoriana falle a favor del exvicepresidente?

R: En lo personal, muy pocas esperanzas, a estas alturas. Muy pocas esperanzas.

P: ¿Por qué?

Porque hemos venido luchando para que nuestra justicia simplemente actúe, pero en cada momento, en cada «movimiento» lo que se ha hecho es refrendar, ratificar, confirmar que el camino elegido es el del lawfare, el de la persecución política, el del uso de la justicia para exterminar a seres humanos. Porque el lawfare que inició en el Ecuador hace algo más de cinco años no puede terminar ahora, con un mandato tan nefasto y unas consecuencias tan desastrosas para el país.

En estos momentos, un poco de decencia en la justicia, podría implicar la nulidad de los procesos en contra de Rafael Correa, Jorge Glas y muchos otros compañeros que siguen perseguidos, y esa nulidad implicaría la posibilidad de que ellos, en libertad, retornen al país y puedan ser ciudadanos con plenos derechos políticos nuevamente. Eso, sin ninguna duda implica la posibilidad de que volvamos a tener un Gobierno de la Revolución Ciudadana en el Ecuador. El poder económico, mediático y actualmente político, no desea ese escenario y claramente harán lo que crean necesario para impedirlo.

P: ¿Cree que el caso de Glas es emblemático a nivel latinoamericano?

R: Sin duda lo es. Y creo que no solo a nivel latinoamericano.

P: ¿Por qué?

R: Porque es un vicepresidente en funciones que fue destituido, procesado, sentenciado, todo en tiempo récord, todo después de que Jorge se posicionara en contra de lo que en esos momentos no se identificaba con total claridad como una traición al plan de Gobierno que ganó en las urnas y al proyecto de la Revolución Ciudadana. Porque con el proceso en contra de Jorge, arrancó una serie de pasos que los procesos siguientes mantuvieron o «mejoraron», como el uso de «testigos protegidos», como el uso de supuestos informes de inteligencia filtrados a «medios de comunicación» digitales, como computadoras que desaparecían o dispositivos portátiles de memoria que nadie conocía su origen y luego en el proceso impedían su pericia, etcétera.

Porque Jorge ha permanecido en la cárcel durante todos estos años, nunca accedió a «confesar» o involucrar a compañeros suyos para beneficiarse, y tras cumplir con los requisitos que la legislación ecuatoriana exige a sus presos para beneficiarse de determinadas posibilidades, hace más de quince meses, el Estado le ha negado por varias ocasiones ese derecho. (Sputnik)

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