domingo 27, noviembre 2022
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El regreso del hambre en Brasil marca la campaña electoral y da alas a Lula

Río de Janeiro (Brasil), 28 sep (Sputnik).- Familias enteras rebuscando en la basura o haciendo cola para poder recoger unos huesos de pollo con los que hacer una sopa dejaron de ser imágenes del pasado y han reaparecido con fuerza en la campaña electoral. El regreso del hambre es uno de los factores que más pesará cuando los brasileños acudan a las urnas este domingo para elegir nuevo presidente.

En estos momentos hay en Brasil 33,1 millones de personas pasando hambre y 125 millones en situación de inseguridad alimentaria (cuando no saben si podrán realizar tres comidas al día), según un informe de la Red Pensann, formada por investigadores de varios centros y universidades brasileñas.

Aunque en agosto y septiembre Brasil ha registrado deflación (sobre todo por la caída de los precios de los combustibles), siguen subiendo los precios de los alimentos, los que más afectan a los más pobres. Además, aunque el desempleo ha caído al 9,1 por ciento, aún hay 60 millones de personas que o bien están desempleadas o trabajan menos de lo que les gustaría, muchas veces en empleos informales con los que apenas pueden sobrevivir.

Ayuda insuficientes

Actualmente, más de 20 millones de familias de baja renta reciben una ayuda mensual de 600 reales (112 dólares) que se ha mostrado insuficiente para compensar el efecto de la inflación en la cesta de la compra. El Gobierno de Bolsonaro prorrogó las ayudas de emergencia que se daban durante la pandemia hasta diciembre de este año, lo que se interpretó como una medida electoralista en busca de votos entre los más pobres.

No funcionó. La mayoría de los que reciben esas ayudas gubernamentales apoyan a Lula, según muestran las encuestas. Se debe sobre todo al recuerdo de sus programas sociales cuando estaba en el Gobierno, como «Hambre Cero» y «Bolsa Familia», proyectos que fueron clave para que millones de brasileños salieran de la miseria. En 2014, la ONU sacó a Brasil del Mapa del Hambre.

En sus discursos, Lula lamenta que ese legado se haya destruido y remarca que la lucha contra el hambre volverá a ser su prioridad número uno en caso de que gane las elecciones. En su programa de Gobierno, de apenas 21 páginas, cita el hambre en 11 ocasiones. Lula promete «poner al pobre dentro del presupuesto» y hacer fijas las ayudas sociales que Bolsonaro concibió de forma temporal.

También prevé apoyar la agricultura familias y la reforma agraria para garantizar la soberanía alimentaria, retomar el control sobre la política de precios de Petrobras e invertir en stock de alimentos para regular los precios.

Negacionismo de Bolsonaro

En contraste con la postura del líder de la izquierda, Bolsonaro apenas menciona el tema del hambre en sus discursos y entrevistas y cuando lo hace es para negar que exista un problema. «¿Alguien ha visto a alguien pidiendo pan en la puerta de una panadería? No existe, joder», decía a finales de agosto en una entrevista con la radido Jovem Pan.

En su programa de gobierno no hace demasiada autocrítica, y culpa de la situación a la pandemia del covid-19 y al conflicto en Ucrania. Resalta que, desde 2019, la pobreza creció un 40 por ciento en el resto del planeta, mientras que en Brasil el aumento fue menor, del 13,9 por ciento, un resultado que en su opinión se debe «a la eficiencia de las políticas públicas» adoptadas.

El texto cita una serie de medidas liberales para luchar contra el hambre, como reducción de impuestos, desburocratizar la economía y disminuir el tamaño del Estado, porque considera que así es como se genera empleo y renta.

Los brasileños que «pasan hambre» serán decisivos en estas elecciones. La franja de quienes tienen una renta familiar de como mucho un salario mínimo, (1.212 reales, 225,7 dólares), los más pobres, son parte importante de la población, 33,8 millones de personas (Brasil tiene aproximadamente 215 millones de habitantes).

En este grupo social más pobre Lula tendría el 57 por ciento de votos, frente al 23 por ciento de Bolsonaro, según la encuesta Ipec del 26 de septiembre. En términos generales, el expresidente también lidera en la gran mayoría de las encuestas, de cara a los comicios que se celebrarán el 2 de octubre.

Si ningún candidato obtiene la mitad más uno de los sufragios válidos este domingo, habrá una segunda vuelta el 30 de octubre con los dos más votados. (Sputnik)

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