domingo 5, febrero 2023
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El silencio de Bolsonaro enciende dudas en Brasil sobre su futuro político

Río de Janeiro (Brasil), 9 nov (Sputnik).- El presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, está desaparecido en combate. Desde que perdió las elecciones frente a Luiz Inácio Lula da Silva el pasado 30 de octubre, se sumió en un profundo silencio que alienta las conjeturas sobre su futuro político y también judicial, ya que no son pocos los que temen (o desean) que acabe en la cárcel.

Tras conocer su derrota, Bolsonaro se encerró en la residencia oficial, el Palacio de la Alvorada, en Brasilia, y se negó a recibir incluso a sus aliados más próximos. La prensa local habló de un desconsuelo sin precedentes. El hombre que tras más de tres décadas en la política nunca había perdido unas elecciones, se convertía en el primer presidente brasileño en no ser reelegido.

El líder de la extrema derecha tan sólo rompió su silencio en dos ocasiones: el martes 1 de noviembre, 45 horas después de la derrota, pronunció un discurso de apenas dos minutos en el que, de forma ambigua, al mismo tiempo reconocía la victoria de Lula (sin mencionarle directamente), daba alas a sus seguidores más radicales, que a esas horas ya cortaban las carreteras de buena parte del país. Dos días después, Bolsonaro grabó un video pidiendo a sus simpatizantes que acabasen con los bloqueos, por el bien de la economía nacional.

Eso fue todo. Desde entonces, lo que se sabe de Bolsonaro llega a los brasileños por boca de su entorno. Dueño y señor de las redes sociales, donde se mueve como pez en el agua, el aún presidente dejó de postear frenéticamente. Sus hijos igual. La media de publicaciones del clan Bolsonaro en Facebook, por ejemplo, pasó de 26 al día durante la campaña a dos en los últimos días, según un recuento del diario O Globo.

Silencio en las redes

La última publicación de Bolsonaro en Twitter, antes espacio para todo tipo de provocaciones, es una foto en un mitin con la bandera de Brasil de fondo. Medio país está haciendo especulaciones sobre lo que significa el mutismo del líder de la extrema derecha.

El presidente del Partido Liberal (PL), su partido, Valdemar Costa Neto, intentaba disipar dudas esta semana diciendo que Bolsonaro liderará la oposición y que será su candidato a presidente en las elecciones de 2026. Se llegó a especular con una candidatura a la alcaldía de la ciudad de Río de Janeiro en 2024.

La lógica lleva a pensar que Bolsonaro se esforzará en rentabilizar el capital político de los 58 millones de votos que obtuvo en los comicios, pero no hay nada claro. En los últimos días habría negociado con el PL el pago de un salario como presidente de honor de la formación y el alquiler de una mansión en Brasilia. En calidad de expresidente, a partir del 1 de enero de 2023, Bolsonaro perderá muchos privilegios, el principal de ellos el llamado «fuero privilegiado».

Expuesto ante la Justicia

A partir de enero estará expuesto a la justicia ordinaria y se espera que caigan sobre él decenas de procesos ante los que el cargo de presidente funcionaba como un escudo. Aun así, diversos analistas consideran que su entrada en prisión es poco probable, porque en los invisibles hilos que mueven la política y la justicia eso se entiende como una maniobra de máximo riesgo, que podría incendiar el país. El bolsonarismo sigue muy vivo y en los últimos días ha sacado músculo. Encarcelar a su máximo líder sería tensar demasiado la cuerda.

En cualquier caso, el miedo a los procesos judiciales que seguramente enfrentará a medio plazo, está presente. La noticia publicada esta semana de que los dos hijos mayores del presidente, el senador Flávio Bolsonaro y el diputado Eduardo Bolsonaro están tramitando la ciudadanía italiana añadió ruido y conjeturas sobre una posible huida de la familia presidencial.

«Antes de que empiecen a crear tesis surrealistas, para mí, salir del país no es una opción», afirmó rápidamente en una nota el senador Flávio Bolsonaro, considerado el más maduro y sosegado de los hijos y también el que más problemas ha tenido con la justicia, por un caso de desvío y blanqueo de dinero público cuando era diputado estadual en Río de Janeiro. (Sputnik)

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