martes 6, diciembre 2022
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El único modo…

El día 15 de noviembre del año 2022, cumplimos la anonadante cifra de ocho mil millones de seres humanos, pisando fuerte el suelo del planeta. Espeluznante cifra, si se quiere, mucho más que aquel lejano número, de tres mil millones, tan afamado en mi juventud. Logré ver la cifra casi duplicarse, mientras yo me comía mis kilómetros de vida, o ella pasaba a mi lado despavorida, mientras me internaba en la selva de cemento. Muchos años atrás, quizá cuarenta, me hizo reír una frase de Gustavo Flaubert: “Le seul moyen de supporter l’existence, c’est de s’étourdir dans la littérature comme dans une orgie perpétuelle”* Yo era joven y vivía sumergido dentro de la medicina(la ortopedia) y dentro de la literatura, no había ese ditirambo**que hoy nos embrutece, esas catedrales del consumo masivo, esa proliferación de aparatos electrónicos y “de cosas” que compramos sin darnos cuenta. Ya el aturdimiento no lo s llega sin buscarlo, sin desearlo y sin comprenderlo, nos atropella y nos obnubila la razón, convirtiéndonos en zombies consumidores. Vemos el lunes como con pereza y de pronto ya es viernes y se vuelve a escapar otra semana. Yo lo fiscalizo con el blíster de las pastillas de la presión, se va terminando rápidamente y es en la mañana que caigo en la razón de que se fue un día más. Es decir es un día menos. La vorágine de la vida nos quita el placer de vivir, casi vivimos en un ayer, el hoy es tan efímero que prácticamente no cuenta. La cantidad de artículos innecesarios que nos gobiernan, son una especie de robots que nos manipulan la existencia, es casi como una orgía perpetua, no nos queda apenas tiempo para medio pensar, no sabemos verdaderamente qué o quiénes somos.

El cambio climático ya está aquí, por lo que veo en la agricultura y la ganadería, cada día será más difícil producir lo que necesitamos para vivir, las zonas urbanas, mayoritariamente se han tomado las mejores tierras, para sembrar asfalto y cemento por doquier.

Los inmensos yacimientos de agua se utilizan en riego de fincas, mientras grandes masas humanas no tienen acceso al agua potable, verdaderamente potable, que no lesione los riñones.

Dentro de este torbellino de locuras, hemos dejado el manejo de la “res publica” en manos inescrupulosas, manos tentadas por el festín de Baltazar, que tienen los bolsillos llenos de los bienes públicos y la cabeza de lodo. No se para qué pueden querer la riqueza man habida, todo, absolutamente todo, se queda atrás cuando nos morimos, hasta el cuerpo libidinoso y glotón, se queda aquí enterrado o quemado.

Las generaciones jóvenes se dejan embrutecer por el alcohol y las drogas, hartos de la desesperanza. No saben hacia dónde volver los ojos, les hemos dejado un inmenso crematorio oloroso a muerte y dolor. Son herederos del mal manejo nuestro, hemos dejado pasar las cosas sin que nos importe, absteniéndonos hasta de votar, endosándole un cheque en blanco a los políticos corruptos, que cada cuatro años meten sus manos para vaciar las arcas. Llegan, mayoritariamente a resolver su futuro económico, como si el dinero resolviera el porvenir: si es que llega cuando pensamos que debe, resultando que llega sin avisar.

No hubo necesidad de reprimir a los manifestantes, se autoreprimieron con la enfermedad más letal de todas: el consumismo.

Ya ni inmersos en el mundo materialista del consumo, logramos alejar el fantasma del mal.

*La única manera de soportar la existencia, es aturdiéndose dentro de la literatura, como dentro de una orgía perpetua.

**Composición poética que los autores de la antigua Grecia escribían en honor de Dionisos (dios de los placeres sensuales en la mitología griega).

(*) Dr. Rogelio Arce Barrantes es médico

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4 COMENTARIOS

  1. La humanidad, la gran mayoría de esos ocho mil millones de personas prefieren guardar silencio mientras marchan hacia el fin de la existencia de nuestra especie sobre el planeta. La codicia y el mercantilismo son más poderosos que el mero instinto de conservación, mientras pasan los días prefieren sumergirse en esa sociedad de consumo que acabará con todo…Los cortesanos permanecen en silencio, un silencio temible a diferencia de los silencios en la música, la literatura y la poesía misma que pueden ser, incluso fascinantes. ¿será que ya no queda ningún modo, mi querido doctor Rogelio Arce?

  2. Hoy, durante unos momentos angustiantes, miré morir un ternero recién nacido, al parecer por un trauma craneal que le propinó inadvertidamente la madre. Ese rato fue angustiante, porque el anima del animal (nosotros también tenemos ánima que nos anima) no deseaba dejar el cuerpo. Al fin murió y una persona muy querida al lado me dijo: ya pagó su deuda kármica. Así es, nuestra especie, de la cual en realidad muy poco sabemos, no lo que diga la antropología o la paleontología o cualquier disciplina, que como dijo Sabato: arman un dinosaurio a partir de un molar! Sabemos poco y a veces pienso que hemos sido una especie de transición, pero no se hacia donde. Don Rogelio, estamos en plena tormenta, sin reversa.

  3. El deseo de los súper, súper ricos, no los ricos usuales en el mundo es la exterminación paulatina de esos 8 mil millones de almas. Y no es una ficción de este arremedo de comentarista, por cuanto si observamos la historia y el caos pasado, decenas de millones han desaparecido, gracias a las «inversiones e invenciones» de los poderosos. Fabricar hoy, con experimentación virus, vacunas y contagios, enfermar y sembrar zozobra a la mente del ser humano es parte de las compañías farmacéuticas, quienes lucran con el miedo, desosiego y llenar los hospitales de clientes. El cáncer, sida, hipertensión, males del corazón y otros, como el covid han abultado la cliente a la disimulada cremación. Aunado a ello, cientos de millones mueren de hambre, frío y sed en cada minuto, y tras ello, los alimentos, el gas natural y el agua son bienes para lucrar a lo bestia. La industria militar es complemento. Todo esto, con el condimento de drogas, alcohol y costumbres innaturales de los progres, aportan su cuota de aniquilación. Pero la situación urge y ahora estamos a punto de caramelo. Las famosas ojivas nucleares (6000), con la ayuda tecnológica podrían dar satisfacción a aquellos poderosísimos. Borrar de un tajo la mitad de la población mundial, ojalá sean negros, latinos, chinos, hindúes y hasta comunistas es el cálculo. Pero esas maromas o ruleta rusa podrían explosionar en sus narices, cuando con los 2 polacos, muertos por un misil sería la chispa que buscaba el irresponsable Zelensky y desapareceríamos en minutos de la galaxia. Que una decena de sobre poderosos tengan cabida en bunkers o en una lejana Marte, Luna y vivir sus últimos días es su etéreo sueño de opio. Pero esta amasada realidad a los seres vivos es una charada experimental fracasada. ¿Así nos quieren? Ciudadanos del mundo: la humanidad no ocupa irse a los infiernos, con tales expectativas. Merecemos todos vivir en paz y con Dios, con otra inmediata prioridad.

  4. Vivir en la luna, menos aún en Marte, es imposible para la especie humana. Eso lo saben los muy millonarios, que son perversos pero no son tontos. Nunca podremos salir de los alrededores de la Tierra.
    El motor de plasma de Chang Díaz, es un negocio propio de él. Jamás lograrían sobrevivir a esa soledad desértica pasmosa. Nunca. Eso es como un amigo mío que me decía que el ser humano llegaría a alimentarse con pastillas. Pobre ignorante. La guerra nuclear no llegará, los líderes mundiales nucleares, incluido cara de mango el de Corea del Norte, no renunciaría al bonvivant. No nos engañemos, las generaciones venideras verán las masacres entre humanos por el agua y la comida.

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