jueves 26, enero 2023
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América Latina batalla para relanzar en Perú la Alianza del Pacífico

Ciudad de México, 23 nov (Sputnik).- El esfuerzo de México por relanzar su diplomacia regional en la cumbre de la Alianza del Pacífico fue obstaculizado por una crisis política interna en Perú, donde el Congreso negó el permiso para viajar al mandatario Pedro Castillo para recibir la presidencia pro témpore del bloque.

«Se suspendió la reunión de la Alianza del Pacífico porque no le permitieron al presidente de Perú asistir, y a él le corresponde la presidencia (pro tempore), aquí la iba a recibir», anunció el martes el presidente mexicano Andrés Manuel López Obrador, quien sería el anfitrión de la malograda cita.

Al mismo tiempo, anunció que los cuatro países miembros (Chile, Colombia, México y Perú) y los invitados exploran la posibilidad de hacer una ceremonia en Lima, para entregar la estafeta del grupo regional a su colega peruano.

También se echó a perder el debut internacional de Luiz Inácio Lula da Silva como presidente electo de Brasil, quien triunfó en los comicios de finales de octubre, tras salir en 2019 de la prisión donde estuvo año y medio por un caso de corrupción.

También canceló su viaje a México el presidente de Argentina, Alberto Fernández, que propone integrar a su país al grupo latinoamericano fundado en 2011.

Nuevo espacio latinoamericano

Ante el debilitamiento de otros bloques regionales y de la diplomacia interamericana que encabeza Washington, la Alianza del Pacífico amplió sus horizontes desde la Cumbre de Puerto Vallarta de 2018, cuando por primera vez firmó un pacto con el Mercado Común del Sur (Mercosur).

Un acercamiento anhelado, centrado en criterios de libre comercio y cooperación económica de largo plazo, antes que en razones ideológicas pasajeras, permitió hace cuatro años la presencia de dos mandatarios del Mercosur: el brasileño Michel Temer, y Tabaré Vázquez, de Uruguay, cuando México recibió la presidencia temporal.

La Alianza del Pacífico puso en marcha desde hace cuatro años el Plan de Acción Puerto Vallarta, para unir esfuerzos con el Mercosur, que integran Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay.

El principio rector de la alianza desde su fundación fue el libre comercio, un principio que durante muchos años fue observado por algunas izquierdas latinoamericanas como amenaza a las soberanías.

Con la mirada puesta en la región Asia-Pacífico, que comandan China y potencias comerciales como Singapur y Japón, los cuatro países anunciaron en 2018 que lograron liberalizar más del 96 por ciento de sus intercambios comerciales.

Los dos bloques económicos que integran las ocho mayores economías latinoamericanas suman el 79 por ciento de la población, el 85 por ciento del producto interno bruto regional, el 86 por ciento de las exportaciones y el 88 de la inversión extranjera directa, señala el plan vigente.

Con 50 proyectos de cooperación económica, el número de países observadores creció a 55 y cuatro potencias comerciales más comenzaron a convertirse en «estados asociados»: Australia, Canadá, Nueva Zelanda y Singapur.

Durante cuatro años, la administración de López Obrador impulsó la incorporación de Ecuador, Costa Rica y Honduras.

Hacia Lima

La reunión alternativa en Lima será abordada en las visitas a México de los presidentes Gabriel Boric, de Chile, Gustavo Petro, de Colombia y Guillermo Lasso, de Ecuador, que no cancelaron sus visitas.

Las variopintas formaciones de izquierdas -que gobiernan las economías más grandes de la región-, acordaron un respaldo para su colega peruano, que atraviesa una crisis política que le impide salir de su país.

«Es probable que podamos ir a hacer la reunión allá (Lima, Perú), en diciembre», anunció López Obrador.

El 17 de noviembre, el Congreso peruano admitió tramitar una denuncia constitucional contra Castillo, por los presuntos delitos de organización criminal, tráfico de influencias y colusión.

Al día siguiente, el pleno legislativo votó en contra de permitirle viajar a México a recibir la presidencia pro tempore de la Alianza, del mismo modo que le había negado el permiso para visitar el Vaticano y acudir a la toma de posesión Petro en Colombia.

El canciller de Perú, César Landa, tomó el salvavidas que le lanzaron sus colegas para aferrarse al foro regional: el traspaso de la presidencia pro témpore podría ser la primera semana de diciembre.

«Lo importante es este gesto del presidente López Obrador de visitar al Perú para entregar la presidencia, convocando a los demás presidentes de la Alianza del Pacífico», dijo Landa al confirmar esa fecha a periodistas andinos.

El Gobierno de Castillo se hizo eco de los asuntos que deben tratar los mandatarios: «un comercio justo con criterios de desarrollo social», ante la crisis por la escasez de fertilizantes y granos originada en el conflicto de Ucrania.

El propio mandatario andino tomó la estafeta: «asumir la presidencia pro tempore de la Alianza del Pacífico no solo es un reto, sino un compromiso para impulsar el avance de los pueblos», expresó el martes.

Y envió su respuesta a los países que integran ese espacio regional: «estamos listos para recibirlos», publicó en su cuenta de Twitter.

La propuesta mexicana para la cumbre es reducir las regulaciones restrictivas en el comercio regional y facilitar el comercio, sobre todo en lo que tiene que ver con seguridad alimentaria.

Las economías de México, Chile, Colombia y Perú representan más de 40 por ciento del producto interior bruto de Latinoamérica y acumulan 38 por ciento de la inversión extranjera directa. (Sputnik)

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