martes 6, diciembre 2022
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¿Por qué la ultraderecha escogió a México para reunirse?

Ciudad de México, 23 nov (Prensa Latina) ¿Por qué líderes políticos, intelectuales, activistas y religiosos de extrema derecha se reunieron en México el pasado fin de semana en la Conferencia Política de Acción Conservadora creada en Estados Unidos?

Así se pregunta el comentarista del diario La Jornada Bernardo Barranco V. más allá de su justificación de que la izquierda ha venido ganando terreno en América Latina y hay que aplastar el socialismo.

¿Tiene que ver con la disputa por la Presidencia en 2024? ¿México es clave en la controversia ideológica del continente?, se vuelve a preguntar y revela que la presencia de la organización secreta de ultraderecha denominada El Yunque, en el encuentro mexicano, aunque discreto, fue palpable.

Hay que recordar, dijo, que Wikileaks desnudó ante la opinión pública dos organizaciones de ultraderecha con asiento originario en México y España y con ramificaciones en 50 países, se trata de Hazte Oír y Citizen Go, organizaciones civiles imbricadas al partido español Vox.

Recuerda que México aparece no sólo como el país de origen, a través de El Yunque, sino como uno de los principales centros de operaciones, formación de cuadros y de captación de recursos vía importantes empresarios.

Ahí se exponen secretos de la organización y develan deplorables complots políticos-religiosos. El Yunque/Vox está instalado en sectores del Partido Acción Nacional (PAN) y otros, en la jerarquía eclesiástica, pero, sobre todo, en asociaciones civiles como Yo Influyo, la Red Familia, así como en medios y líderes de opinión.

Me llamó la atención -escribe Barranco- el discurso de Eduardo Verástegui, organizador del encuentro, sobre la necesidad de constituir en el país “una derecha real y no la derechita cobarde o timorata que ha resultado ser el PAN”.

Verástegui, señala, provoca al PAN. ¿Le conviene al partido salir del clóset ideológico en el que ha estado metido en los últimos 50 años?

Ante el desgaste de los Serrano Limón, Ardavín, Arzac y hermanos Aranda, ultraconservadores mexicanos, el católico y actor Eduardo Verástegui emerge no sólo como un colaborador latino de Donald Trump, sino como un delfín político de la ultraderecha internacional. ¿Encabezará la construcción de un partido político en México como proclamó en la conferencia?, se pregunta el articulista.

Respondió que en la ultraderecha en México predomina el conservadurismo católico. Busca instaurar un orden social cristiano. Es heredera de lo que el sociólogo francés Emile Poulat denominó el catolicismo social intransigente, cuyas raíces se remontan al rechazo de los valores y sistemas sociales construidos por la modernidad que se sustentan en la racionalidad y en la noción de progreso e individuo.

Esta ultraderecha católica es depositaria del radical pensamiento cristero, rabiosamente anticomunista, antiliberal, antimasónico y antijudío. Ahora su bandera también es la ideología de género, señala.

El analista de La Jornada alerta que la estrategia de miedo aplicada en el Brasil de Jair Bolsonaro, denominada pánico moral, es la misma matriz intransigente que ha llevado a la violencia a grupos de la ultraderecha católica y la quieren aplicar en México.

La derecha católica, más allá de las sociedades semisecretas como El Yunque, Pro Vida y tantas otras inspiradas en la guerra fría, busca instaurar un orden social muy alejado de la actual doctrina de la Iglesia católica y del papa Francisco, es decir, tienen un corte teocrático.

Hay herencia de un catolicismo revanchista, cuyas raíces se remontan al rechazo de los valores y sistemas sociales construidos por la modernidad en su vertiente secular, añade.

Pese a ello, ahora sustentan el neoliberalismo bautizado y una globalización bendecida, como el estadio ideal. Debo advertir que no debemos despreciar dicha corriente que viene creciendo de manera acechante. Sería un error gravísimo, finaliza el articulista.

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