lunes 6, febrero 2023
spot_img

La crisis política en Perú aún no terminó

Lima, 9 dic (Sputnik).- La crisis política en Perú no se supera con la destitución de Pedro Castillo, porque no resuelve los problemas de fondo: los enrevesados y fallidos instrumentos de control entre el Ejecutivo y el Legislativo, y la falta de disposición de las partes a buscar consensos, dijo a la Agencia Sputnik el politólogo peruano Alejandro Godoy.

«Definitivamente la crisis política no se ha superado porque los dos principales problemas siguen vigentes. Primero, el tema de reglas, es decir las reglas entre Ejecutivo y Legislativo no han sido modificadas, o si han sido modificadas, lo han hecho para peor», afirma Godoy, magíster en Ciencias Políticas por la Universidad Católica de Lima.

Por las reglas entre ambos poderes del Estado, el experto se refiere a los instrumentos de control político mutuo que estos poseen.

Por un lado, la «cuestión de confianza», principal instrumento de control político del Ejecutivo sobre el Legislativo, ha sido alterado por el Congreso, limitando su uso y aplicación.

La cuestión de confianza es un mecanismo constitucional en Perú por el cual el Ejecutivo pide el apoyo expreso del Legislativo en políticas o iniciativas de gobierno, y buscar garantizar un equilibrio de poderes.

Si el Ejecutivo exige el respaldo del Congreso haciendo uso de la cuestión de confianza y este le niega su respaldo por dos veces en un mandato, el presidente queda facultado constitucionalmente a disolver el parlamento.

La cuestión de confianza es entonces la herramienta que tiene el Gobierno para evitar o controlar las acciones de un Legislativo obstruccionista.

Sin embargo, el actual parlamento ha limitado al extremo los motivos por los que el Ejecutivo puede plantearle la cuestión de confianza, algo que altera las reglas de juego entre los dos poderes en desmedro del poder del Gobierno.

Por su parte, el Congreso tiene en la destitución presidencial por incapacidad moral permanente, causal contemplada en la Constitución, el instrumento para evitar excesos del Ejecutivo.

Crisis sin fin

En la mañana del miércoles, el entonces presidente Castillo anunció la disolución del Congreso y el establecimiento de un «Gobierno de excepción» argumentando que «el Legislativo ha realizado más de 16 meses de continua y obcecada campaña de ataque sin cuartel a la institución presidencial».

Asimismo, anunció la convocatoria «en el más breve plazo a elecciones para un nuevo Congreso con facultades constituyentes para elaborar una nueva Constitución en un plazo no mayor de 9 meses a partir de la fecha».

Poco después, el mismo día, el pleno del Congreso votó a favor de destituir a Castillo por «incapacidad moral permanente» y nombró, por sucesión constitucional, a la vicepresidenta Dina Boluarte como nueva jefa de Estado.

Luego de que dictó el fallido cierre del Congreso, el expresidente fue detenido por la Policía en la prefectura de Lima por órdenes de la Fiscalía.

Actualmente, el exjefe de Estado permanece detenido en la Dirección de Operaciones Especiales de la Policía, ubicada en el distrito limeño de Ate.

Para Godoy, la entrada de Boluarte a la presidencia no implica cambio en las reglas de juego en el equilibrio de poderes. Estas siguen sin cambiar y son, básicamente, la razón detrás de la prolongada crisis política que vive el país.

Sin cambio de reglas entre Congreso y presidente, nada garantiza que los enfrentamientos continúen.

Falta de consenso

En segundo lugar, Godoy apunta a la ausencia de una genuina voluntad en los actores políticos para llegar a consensos como la segunda razón por la que el cambio de presidente no significa el fin de los problemas para Perú.

En Perú «se mantiene un comportamiento político destinado a no arribar a ningún tipo de consenso, sino destinado básicamente a destruir al rival, en donde lo que tienes principalmente es a personas que quieren el poder por el poder y tratar con eso de satisfacer intereses personales. Eso no se soluciona con un relevo presidencial», explica el politólogo.

Con un Legislativo que respaldó la entrada de Boluarte al poder, se podría advertir erróneamente que los problemas entre la figura presidencial y el Congreso han acabado, pero no es así.

Godoy sostiene que Boluarte, distanciada y expulsada del partido de gobierno, Perú Libre (izquierda), llega al poder sin bancada en el parlamento, lo que la pone en una situación de indefensión peligrosa ante los eventuales intentos de destitución que pueda querer iniciar el parlamento a futuro.

«Boluarte tiene a un grupo de congresistas (derechistas) que, por cuestiones ideológicas que rayan con cuestiones de la Guerra Fría, la ven como la encarnación de un peligro de tipo comunista en el país, que es inexistente, por cierto. Para estos congresistas todavía podría ser un objetivo sacarla del poder», advierte el experto.

Asimismo, para Godoy es un misterio, a estas alturas, el tipo exacto de relaciones que vaya a tener la nueva presidenta con el Congreso.

«Las relaciones que tenga Boluarte con el Congreso son ahora una gran incógnita. En sus primeras declaraciones como presidenta ni siquiera ha dado algún indicio sobre quién podría ser su nuevo su primer ministro y eso va a ser una de las cuestiones fundamentales para poder establecer, no solamente el tipo de relación con el Congreso, sino también qué tipo de gobierno quiere hacer», afirma el politólogo.

Boluarte aún no ha referido nada sobre su política o planes, salvo generalidades acerca de un propósito de unidad entre los peruanos. El futuro para Perú sigue siendo una prolongada incertidumbre. (Sputnik)

Más noticias

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí

Últimas Noticias