lunes 6, febrero 2023
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México toma nota de expulsión de su embajador en Perú y le ordena regresar

Ciudad de México, 21 dic (Sputnik).- México anunció la noche del martes que recibió la notificación de Perú sobre la decisión de expulsar a su embajador en Lima, Pablo Monroy, quien tiene 72 horas para abandonar ese país andino por «injerencias en asuntos internos», y le ordenó regresar para resguardar su seguridad.

«El Gobierno de México toma nota de la comunicación por la que se declara persona non grata al embajador Pablo Monroy Conesa. La Secretaría de Relaciones Exteriores ha instruido al embajador Pablo Monroy Conesa regresar a México con el fin de resguardar su seguridad e integridad física», dijo en un comunicado la Cancillería.

La legación mexicana quedará a cargo de la primera secretaria Karla Tatiana Ornelas Loera, actual Jefa de Cancillería de la misión, y la representación continuará operando con normalidad tras este movimiento, detalla el anuncio diplomático.

México expresa que «cree firmemente en el diálogo y seguirá manteniendo los canales de comunicación abiertos con todos los interlocutores, especialmente para atender las necesidades de los mexicanos avecindados en el Perú», puntualiza la Secretaría de Relaciones Exteriores, que encabeza Marcelo Ebrard.

La canciller de Perú, Ana María Gervasi, anunció horas antes que su decisión de declarar a Monroy como «persona non grata» fue adoptada con base a la Convención de Viena sobre relaciones diplomáticas.

Monroy es señalado de cometer «reiteradas expresiones de las autoridades de ese país sobre la situación política del Perú, que constituyen injerencia en nuestros asuntos internos».

Este martes, la Cancillería mexicana informó que dio asilo en la embajada en Lima a la esposa e hijos del expresidente Pedro Castillo.

El 7 de diciembre, el entonces presidente Castillo (2021-2022) intentó cerrar el parlamento, estableciendo un Gobierno de excepción y anunciando la toma del Poder Judicial, el Ministerio Público y el Tribunal Constitucional.

La acción fue rechazada por todos los poderes del Estado peruano, que la calificaron como una ruptura del orden constitucional o un intento de golpe de Estado.

Luego del intento de disolver el Congreso, el Legislativo destituyó a Castillo, y nombró como nueva jefa de Estado, por sucesión constitucional, a la entonces vicepresidenta Dina Boluarte.

Castillo fue detenido por la policía tras el fracaso del plan, y fue puesto a disposición de la fiscalía que pidió prisión preventiva durante 18 meses por presuntos delitos de conspiración y rebelión.

El presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, calificó a Castillo como «prisionero político», le ofreció asilo, le mantuvo su reconocimiento como presidente, desconoció a Boluarte como jefa de Estado y exigió que las autoridades peruanas convoquen a elecciones presidenciales y legislativas adelantadas.

La Cancillería del país andino anunció en esta misma jornada que otorgará salvoconductos a la familia de Castillo si desean abandonar el país hacia México, en cumplimiento de los tratados internacionales sobre la materia.

Sin embargo, explicó que la esposa de Castillo, Lilia Paredes, se encuentra bajo investigación de la fiscalía por presuntos actos de corrupción.(Sputnik)

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