domingo 5, febrero 2023
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Argentina revalida la democracia sudamericana con un más que oportuno Globo de Oro

Buenos Aires, 11 ene (Sputnik).- La última vez que la Agencia Sputnik habló con el guionista Mariano Llinás, éste destacó la unión del pueblo argentino para llevar a la cárcel a los represores de la última dictadura cívico militar (1976-1983), tema que trata el filme «Argentina, 1985» que, en la víspera se alzó con el premio de mejor película extranjera, luego de conquistar distinciones en Venecia y San Sebastián.

Llinás, coescritor del último suceso del cine sudamericano junto a su director, Santiago Mitre, aún no sabía que Argentina ganaría la Copa del Mundo en Catar y que su obra se alzaría por primera vez para su país con un Globo de Oro.

Sin embargo, el también director reconoce que no se esperaba el galardón y le baja el tono a la comparación que, en cierta forma, también conquistó al protagonista del largometraje, Ricardo Darín, quien asumió en la gala: «Para la gente de Argentina, después del campeonato del mundo, esto es una gran alegría. Los quiero»

«El Globo de Oro sería como una Copa América o la Finalissima», bromea Llinás, y enseguida baja a tierra: «En este caso es mucho más pequeña la noticia, no creo que salgan cinco millones de personas a recibir a Darín, aunque lo merecería. El cine trabaja de otra manera, aunque podríamos ubicar esto en un rubro de alegrías nacionales. Para mí es una alegría para el cine, no soy tan nacionalista».

Sin embargo, el reconocimiento internacional a una película realizada en Sudamérica, y que cuenta una de las historias que mejor reivindican el valor de la democracia en sistemas políticos todavía jóvenes, es una noticia por demás oportuna, justo cuando sectores radicales de ultra derecha intentan desatar un golpe de Estado en Brasil o una presidenta improvisada reprime con aristas fatales protestas populares en Perú.

«Me da la impresión de que esta película genera una cuestión interesante en los públicos que tienen que ver con la democracia», reflexiona el laureado guionista. «Efectivamente el regreso de la guerra es una noticia de primer orden pero la crisis de la democracia es un problema no menor y mucho más difundido. Hay una idea de que la democracia se ha vuelto algo frágil, de lo que es posible desconfiar. Todos los que dormimos la siesta el domingo nos despertamos con un montón de gente invadiendo las instituciones republicanas en Brasilia».

«Argentina, 1985» cuenta el proceso judicial conocido como «juicio a las juntas», suscitado ese año, y que luego de un gran trabajo de los fiscales Julio César Strassera (Ricardo Darín) y Luis Moreno Ocampo (Peter Lanzani) -y ocho meses de juicio- mandó a la cárcel a los represores Jorge Rafael Videla, Orlando Ramón Agosti, Emilio Eduardo Massera, Roberto Eduardo Viola, Omar Graffigna, Armando Lambruschini, Leopoldo Fortunato Galtieri, Basilio Lami Dozo y Jorge Anaya.

Tras la sentencia, y la lectura de los argumentos, el pueblo argentino se hermanó para siempre en una proclama que se desempolva ante cada avance de las fuerzas de seguridad sobre la democracia: «Nunca más». Esa hermandad, que hace menos de un mes se volvió a ver en los festejos por la obtención del logro deportivo, siempre se lee como plataforma de despegue de una sociedad abatida por una perpetua crisis económica, política y cultural.

«Ojalá que algo de eso pase», se esperanza Llinás, «en un momento donde la realidad política es tan difícil y en donde la dirigencia parece tan desorientada no está mal que esa conciencia vaya a la gente. Es una especie de sueño para toda persona que cree en la democracia, que se haga carne en las personas. Ojalá que estas buenas noticias impliquen una idea menos infantil de cómo se piensa la política».

Expectativas para el Óscar

Al igual que en Catar, el cine argentino buscará su tercera estrella en la próxima entrega de los premios Óscar, el próximo 12 de marzo, luego de ganar la primera estatuilla en 1986 con «La historia oficial», y «El secreto de sus ojos» en 2010.

Las expectativas son grandes, y muchos creen que el cine argentino tiene en Darín a su propio Messi.

«Es el papel de la carrera de Darín, el más importante que hizo en su vida y es probablemente el actor más importante de la historia del cine argentino. Por este personaje merece un reconocimiento mayor, internacional, que desde siempre merece y que se vuelve imprescindible», avisó Llinás en septiembre.

Luego del Globo de Oro, el equipo conformado por Mitre, Darín, Lanzani y el productor general, Axel Kutchevasky, continúa su trabajo en Estados Unidos durante la temporada de festivales, a la espera de saber si «Argentina, 1985» peleará por un premio de La Academia.

Aunque esto ya no compete a Llinás, que revela: «Solo tenemos un grupo de WhatsApp en el que Darín manda stickers».

«Desde luego imaginábamos que iba a ser una película con pretensión de popularidad. Yo vi la película por primera vez en Venecia y cuando vi lo que pasaba en la sala tuve la impresión de que podía convertirse en un acontecimiento, o sea, una película que transgrede los límites de lo que es una película, algo diferente, algo que sale de la sección de espectáculos y pasa a otras secciones. Y pasó eso. Y sigue pasando», señala el guionista.

Porque, en definitiva, «los debates, discusiones y emociones que disparó la película son más importante que los premios». (Sputnik)

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