lunes 28, noviembre 2022
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Vivimos en la sociedad del hedonismo y la falta de solidaridad

Columna Poliédrica

Realmente uno no entiende muy bien para dónde va este mundo y en particular un país como Costa Rica. Cuando vemos la realidad en que estamos y al mismo tiempo leemos lo que pasó en la primera mitad del siglo XX, a uno le parece que se está repitiendo la historia; se trata, para decirlo en bonito, de aquella condena de que los pueblos que no aprenden de su historia, están condenados a repetirla.

Las ideas que provocaron los regímenes totalitarios en  Europa han vuelto a ponerse de moda. Uno hubiese imaginado que el nazismo de Hitlel o el faciscismo de Mussolini quedarían enterrados para siempre después de la Segunda Guerra Mundial, sin embargo, ello no ha sido así, en la actualidad asistimos a una ola de ideas de ultraderecha que han hecho eco no solo en Europa sino también en América; desde Trump en el norta hasta Bolsonaro en Brasil, nos hemos llenado de populista de derecha que, en no pocas ocasiones, rozan las dictaduras militares de los años sesenta y setenta en América Latina.

Costa Rica no parece ajena a este fenómeno. El Presidente de la República ha venido desarrollando un discurso muy similar a los personajes que hemos mencionado, el Tribunal Supremo de Elecciones permitió que los partidios políticos religiosos pudieran participar en la política costarricense y esa circunstancia nos asemeja a lo que viene pasando en otros países latinoamericanos, se trata de un problema que muy pocos han viso venir y que está perjudicando la legitimidad del Estado democrático y social de derecho.

Es evidente que en Costa Rica también tenemos problemas para recordar nuestra historia. Y no estamos hablando de una historia lejana, hablamos de la historia reciente, de esa de los últimos treinta y cinco años; en palabras sencillas, nos enfrentamos a una buena cantidad de personas que no conocieron a la sociedad del bienestar, a la de Costa Rica de la clase media robusta, donde las instituciones públicas eran objeto de admiración y respeto.   

Las sociedades actuales se caracteriza por su hedonismo y falta de solidaridad. Vemos que cada vez hay más personas que no pueden satisfacer sus necesidades básicas y volvemos a ver para otro lado, la indiferencia se ha apoderado de todos y lo único importante es el interés individual; la cultura del egoísmo nos ha invadido y cautivado, mientras nosotros estemos bien lo demás no importa, cada uno de nosotros vive en su propio mundo y pronto en el metaverso. La realidad cada día se nos presenta más fragmentada.

La Costa Rica de la solidaridad y de la preocupación por lo social ha quedado atrás. Lo peor es ver a los más perjudicados defendiendo a quienes han promovido y concretado este modelo invidualista y excluyente; es decir, nada más patético que ver a las víctimas defendiendo a sus verdugos, al que está asfixiado por el sistema financiero defendiendo a los banqueros, en fin, el rumbo que llevamos es el de una sociedad decadente y la única esperanza es que toquemos fondo para ver si surge un nuevo modelo a partir del desastre.

Vivimos en la época del salvese quien pueda. Que cada quien se la juegue como pueda.

 (*) Andi Mirom es Filósofo

andimirom@gmail.com

columna poliédrica.blogspot

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3 COMENTARIOS

  1. Desgraciadamente su comentario es muy iluminador de lo que ocurre. Ocurre que el ser humano necesita creer en algo, y así se agarrará de lo que sea que le prometa esa salvación en el más allá, que nunca llega. Y es que el manejo político de las masas y el que hacen las religiones tienen muchos puntos en común. Se crea algo genial si se unen las dos variantes.

  2. D. Andi, ahora que la gente del mundo esta pagando el impuesto global llamado ,INFLACION. Que no nos echo ni cosquillas todavia.
    Ojala, que seamos mas consecuentes con los mas necesitados de los paises pobres o en vias de desarrollo y ayudemos.
    Gracias a Dios que vivimos en un pais rico.
    Gracias profesor por su opinion.

  3. ¿será la ignorancia comparable al hedonismo o es simplemente que este último hace que la primera se convierta en uno de sus atributos? El placer que sienten los ignorantes, por el solo hecho de serlo, en este cambio de siglo es directamente proporcional a su falta de reflexión y conocimiento verdadero, No sé que tiene que ver Dios (cualquier tipo de dios) en este despropósito de los seres humanos, en medio de su acelerada decadencia, de la que ni siquiera se percatan.

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